lunes, 27 de octubre de 2003

Érase una vez en México

El mito Robert Rodríguez se ha cimentado en torno a dos cualidades de este chicano difíciles de encontrar en Hollywood: su proverbial habilidad para recaudar dinero con filmes de mínimo presupuesto y su talento de hombre orquesta, que le lleva a encargarse personalmente de la dirección, la fotografía, el montaje, la música y diez cosas más.

“El Mariachi” deslumbró hace diez años en el festival de Sundace por su soltura y atrevimiento; después fue adquirida por Columbia Pictures y estrenada en todo el mundo. La leyenda asegura que Rodríguez consiguió los 7 000 dólares que costó haciendo de conejillo de indias en unos laboratorios farmacéuticos.

Luego de la guitarra con notas de plomo de El Mariachi, vendrían “Del Crepúsculo al Amanecer” (cinta de culto, para algunos lo mejor que ha hecho Rodríguez) “The Faculty” y la rentable trilogía de “Spy Kids”.

“Érase una vez en México”, se rodó hace dos años en las ciudades de Guanajuato y San Miguel de Allende con un costo de apenas 30 millones de dólares, cifra que recaudó en sus primeros cinco días de exhibición en Estados Unidos.

Rodríguez escribió el guión en una semana, convocó a sus amigos, la caballería del "star system latino" y rodó las peripecias de Banderas y compañía con cámaras digitales. La postproducción se dividió entre la empresa de efectos especiales de George Lucas en California y el garaje del director en su granja de Austin, Texas.

Con todos esos antecedentes de cierto respeto, lo peor que se puede decir de esta película es que está de más.

De entrada, hablemos del elenco. Es difícil igualar un reparto que incluye a Antonio Banderas como héroe, a Johnny Depp como un misterioso agente de la CIA y a narcotraficantes con rostros como los de Willem Dafoe, un desfigurado Mickey Rourke, Rubén Blades, Danny Trejo o el señor presidente Pedro Armendáriz Jr. Ni hablar de Salma Hayek y Eva Mendes o la aparición especial de Enrique Iglesias y Marco Leonardi (aportando poco y nada a la película) como los integrantes del trío de mariachis de Banderas.

En “Érase una vez...” hay un complot de los zares de la droga para derrocar al gobierno mexicano, hay un agente de la CIA (Depp, más delirante aún que en La Perla Negra) y está, por supuesto, el mariachi en cuestión, penando por su desgraciada mujer y resolviendo como solo él sabe hacerlo el delirante entuerto político-musical.

Luego de “El Mariachi” y “Desperado”, “Érase una vez en México” no venía mucho al caso sobre todo por el resultado final que fue realmente fatal.

Las dos primeras cintas tuvieron su encanto, la tercera fue la mala.

No es justificable que nadie se haya tomado nada en serio en esta cinta con el pretexto de que se divirtieron de lo lindo. Lamentablemente eso nunca se le transmite al espectador.

Quieren vender a “Érase una vez en México” como una película grandiosamente divertida, cuando la trama transcurre sin ton ni son, no tiene el chiste y la chispa de sus antecesoras.

Tal vez la culpa es del propio Robert Rodríguez que en esta ocasión solo le falto ser el maquillista y cocinero personal de toda la producción. Por querer ser el hombre orquesta, abarcó mucho y apretó poco.

“Érase una vez en México” es un recuento de desperdicios.

Para empezar, El Mariachi es un tipo abatido, aburrido, que vive en la melancolía total porque le mataron al amor de su vida, es decir, a su Carolina (Salmita Hayek) y a su hijita.

Luego, la historia se enreda con la CIA, el FBI, los narcos, los federales, el pueblo unido jamás será vencido, las celebraciones del Día de Muertos, la cochinita pibil, el tequila, un presidente mexicano a punto de ser linchado por los narcos, las balas multi impacto, los chihuahuas espías y otras mil historias estrambóticas que daban para más pero que se pierden, en parte porque su director-guionista-fotógrafo-editor-productor no tuvo la más mínima idea de cómo llevar a buen puerto la trama.

Por si fuera poco, los ecos del trágico pasado y la historia de venganza son francamente pueriles. Tan sólo Johnny Depp, en el papel de un agente de la CIA bastante freak, aporta algo de diversión.

Fue un error que Robert Rodríguez hiciera esta película de una manera tan precipitada. Pero ya que la hizo, fuimos a verla, esperando algo medianamente palomero, pero tantas incoherencias nos aburrieron, nos sacaron de quicio, nos abrumaron y francamente salimos cansados de la proyección.

La tercera entrega del mariachi mercenario, es una broma y una tomada de pelo. De hecho, casi todo el cine de Rodríguez parece reírse de sí mismo, aunque pocas veces tiene gracia.

“Érase una vez en México” no nos pareció entretenida ni picosa. Creo que las cintas de los hermanos Almada tienen más gracia y encanto que este batidillo tex-mex.

Los mariachis callaron, las guitarras lloraron, después de ver “Érase una vez en México”,

Nuestra Opinión: @1/2

Érase una vez en México
(Once Upon a Time in Mexico, Estados Unidos 2003)
Dirección y guión: Robert Rodríguez
Con: Antonio Banderas, Salma Hayek, Johnny Depp, Rubén Blades, Mickey Rourke, Willem Dafoe, Eva Mendes, Cheech Marin, Enrique Iglesias, Danny Trejo, Marco Leonardi.
Duración: 102 minutos
Distribución en México: Buena Vista Columbia TriStar Films de México
Clasificación: @ Insoportable, @@ Regular, @@@ Buena, @@@@ Obra Maestra