viernes, 7 de noviembre de 2003

La llegada del Rey

Procedente de Los Ángeles, el actor, pintor, fotógrafo y poeta Viggo Mortensen arribó a la ciudad de México, con el fin de promover la última parte del trilogía “El Señor de los anillos: El Retorno del Rey”, en la cual interpreta a Aragorn, uno de los protagonistas clave de esta apasionante saga.

Al día siguiente, el actor tuvo una jornada intensa, larga y agotadora.

Desde las ocho de la mañana y hasta pasada la media noche, Mortensen no paró de dar entrevistas.

El momento más esperado por muchos era la rueda de prensa que daría a media tarde.

Sobra decir que uno de los salones del Four Seasons destinado para tal efecto resultó insuficiente para los medios de comunicación que se dieron cita.

Centenares de personas, lo mismo periodistas mexicanos y sudamericanos que varios representantes de clubes de fans y alguno que otro colado, esperaban ansiosos el momento en que el actor de películas como “A perfect Murder” o “The Portrait of a Lady” entrara al salón que fue dispuesto previamente para el evento.

Detrás de la tarima adornada con una manta con el logotipo de “The lord of the Rings” se abrió una puerta. El ruido de las cámaras de los fotógrafos anunciaba el ingreso del actor neoyorquino al lugar donde medios mexicanos y extranjeros aguardaban su presencia.

Sin más preámbulo, inició la sesión de preguntas y respuestas.

Al cuestionarle qué sería de su carrera de no haber participado en un proyecto de esta relevancia, el actor comentó que en primer lugar, no estaría visitando México ni el resto de los países de esta gira promocional de “El Señor de los Anillos: El retorno del Rey”.

“Por su puesto que ahora se me han abierto una serie de puertas que antes era difícil aspirar, por ejemplo mi nuevo filme “Hidalgo” (compartiendo créditos con Omar Shariff), que se estrena el año entrante es un personaje y una historia muy interesantes de los mismos alcances de El Señor de los anillos. Hay que tener suerte para formar parte de un proyecto tan grande y es lo que me ha pasado", declaró y recalcó "doy gracias por el éxito del "Señor de los anillos".

Dar vida a “Aragorn” para el actor nacido en Nueva York, es "como un sueño de la niñez vuelto realidad", y asegura que las personas que lo rodearon en esta filmación le ayudaron a que las cosas salieran bien.

Sin embargo, a pesar de la fama y él éxito que ahora lo persiguen, manifestó que él sigue siendo una persona normal "mi vida no ha cambiado para nada".

Hablando pausadamente un español con acento argentino, luego de haber radicado 12 años de su vida en ese país, Viggo Mortensen reconoció que la experiencia con el director Peter Jackson fue difícil por la duración del rodaje, el cual se prolongó más de lo esperado, además él fue el último en integrarse al elenco. “La mayoría de los demás actores ya llevaban tres meses de ensayos, de entrenamiento, afortunadamente el contacto que yo había tenido con los caballos de niño en Argentina, me ayudó a integrarme de inmediato al rodaje”.

El encuentro con los medios al principio no fue tan sencillo.

Si bien el ambiente era más bien de expectación, la personalidad de Mortensen poco le envidia a la de su personaje “Aragorn”: parco en sus respuestas, analítico y muy reservado.

Pasado el tiempo, ya un poco más relajado y aclimatado al ambiente mexicano, se le pidió a Viggo que tomara al personaje de “Sauron”, el cual representa el lado oscuro y la maldad manifiesta, para hacer una analogía con los personajes protagónicos del acontecer mundial. Luego de meditarlo un poco, sin decir nombres sólo enunció:

“Creo que hay muchos que pueden hablar de piedad y compasión, pero lo importante es pensar lo que se dice y no justificar cosas imperdonables, hay muchos de esos personajes en mi país y en otros países, que dicen cosas lindas para pretender controlar voluntades y tratar de enseñarles a los demás qué hacer sin mirar hacia ellos mismos”.

Mortensen considera que aún cuando la obra de Tolkien fue escrita hace más de 50 años "su valor es universal y algunos de los aspectos que más resaltan es la voluntad propia, el derecho que tiene cada uno en decidir lo que uno quiere hacer o a lo que uno quiere ser leal”.

"En este cuento, la Comunidad del Anillo que se forma en la primera parte es una organización voluntaria que enfrenta muchos desafíos, no hay un solo héroe sino muchos, pero a diferencia de otras historias son personajes que no son perfectos, tienen dudas y temores, como en la realidad."

Con las dos anteriores cintas se trató de hacer una similitud de la Comunidad de “El Señor de los Anillos” con Estados Unidos, ellos eran "los buenos" y los otros millones sin rostro eran "los malos", ya sean árabes o de cualquier otra nacionalidad.

"Yo no puedo hacer esta comparación, porque no podemos dejar de pensar en los civiles, en la gente de Afganistán o de Irak que no saben por qué se ha bombardeado su país, destruido a sus familias. La trilogía ofrece una buena lección de cómo no se deben hacer las cosas, pero también una advertencia de lo que ocurre cuando impera la sinrazón".

El mensaje en torno de los libros de Tolkien, "tiene que ver con la piedad, la misericordia y la pasión, así como el esfuerzo importante de recordar que el ser humano tiene más en común con todos sus demás congéneres que diferencias".

Espera que el mundo actual, como ocurre en "El Retorno del Rey", se percate de que "toda la comunidad debe estar unida porque sólo de esa forma podremos encontrar la salvación. Ojalá los que nos dirigen, los gobernantes, piensen un poco más en los demás. Que no traten de justificar acciones imperdonables”.

La experiencia de trabajar con el director Peter Jackson “además del largo tiempo de preparación, de rodaje y de post producción, que se pueden traducir en una proeza técnica”, Viggo quedó impresionado por la paciencia del cineasta, ya que a pesar de trabajar con muchas personas todos los días “nunca se volvió gritón ni maltrató a nadie, cualquiera se hubiera vuelto loco o se hubiera suicidado”, apuntó.

Además de las amistades y el aprendizaje adquirido Viggo calificó de inolvidable esta experiencia, a pesar de que las jornadas de trabajo llegaron a ser de entre 15 y 16 horas, seis días a la semana. Fue, acepta, un trabajo muy largo que dejó a todos agotados, "pero con agradables recuerdos".

A pesar de que el público mexicano esperaría que el actor les contase más sobre la cinta, él declaró que no puede hacer eso, ¿la razón?, nada que ver con secretos sobre la exhibición, sino que simplemente "no la he visto".

Viggo comentó que aún no ha visto “El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey”, pero que por lo pronto las versiones “extendidas” en DVD de las dos primeras (La Comunidad del Anillo y Las dos Torres) le parecen superiores a lo que se vio en el cine, resalta que “la primera transmite perfectamente las emociones de los personajes y la segunda es técnicamente impresionante”.

El tiempo destinado a la charla con Viggo Mortensen concluyó. Muchas preguntas quedaron en el aire. Algunas de esas incógnitas podrían ser resueltas el 19 de diciembre, día anunciado en México para esperar “El Retorno del Rey” con la friolera cantidad de 550 copias. Por lo pronto, el actor se dispone a continuar su gira promocional antes de presenciar su trabajo en la premiere mundial de la entrega final de El Señor de los Anillos.