lunes, 3 de noviembre de 2003

Vidas en Común

Si "Belleza Americana" era una crítica feroz hacia la hipocresía de la sociedad americana, "Vidas en Común” resulta tan mordaz como la primera. Es un análisis a la sociedad en sí misma y al consumismo de manera particular.

No hay una mejor forma de expresar la desilusión ante el futuro de cuatro familias más o menos tradicionales que entrando dentro de sus miedos y sus pequeñas angustias diarias. Inmisericordes desdichas personales que conforman vidas.

Son temas tabú que, como en "American Beauty" (con la que inevitablemente surgen de manera natural comparaciones en la forma y fondo), nos acercan y con lupa a la sexualidad infantil, al adulterio femenino, a la eutanasia activa, a los remordimientos y la frustración en menos de dos horas.

En un suburbio típico de cualquier ciudad norteamericana, Paul Gold (Joshua Jackson) yace en coma en su habitación cuidado por su madre, Esther Gold (Glenn Close). La película narra los hechos que suceden en los mundos entrelazados de los Gold y sus vecinos, los Trains, los Christianson y los Jennings, cada uno de ellos con sus más o menos graves problemas.

Tal y como sugiere el argumento de “Vidas en Común” el peso de la narración recae sobre las cuatro familias implicadas, teniendo un mayor protagonismo en la narración los adultos que los niños. Asimismo se hace necesario el uso continuado del flash-back en diversos puntos de la narración para ir descubriendo poco a poco cual es la historia que envuelve a los cuatro personajes, así como saltos continuos en la narración para viajar de un personaje a otro.

Rose Troche, ha compuesto una tragicomedia (más tiene de lo primero que de lo segundo) coral donde todos los personajes cantan con tanta fuerza como su caché: Glenn Close nos demuestra de nuevo lo maravillosa que puede ser ante la cámara, bien haciendo de madre o bien de psicópata; respecto a Dermot Mulroney (About Schmidt, El Efecto Dominó) poco nos queda decir excepto que se trata de uno de esos actores a los que vemos mejor en cada película y en cuanto al resto del reparto, sólo hay una palabra que puede definirlo: está maravillosamente bien acoplado a un guión difícil, de esos que te hacen pensar y que además resultan entretenidos.

“The Safety of the Objects” está basado en varias narraciones breves de A.M. Homes, que Rose Troche hilvana de manera sorprendente, con una narrativa lógica y sin fisuras, metiéndose a la intimidad de cuatro familias durante cuatro días de sus vidas.

Crónica de la torturante infelicidad, de vidas rotas, de personajes en situación límite, de fantasmas y recuerdos lacerantes, de incomunicación permanente, de soledades sin remedio, de críos y adultos igual de perdidos, la directora Rose Troche tiene una visión sorprendente de la historia que supo plasmarla en pantalla y lo hace con estilo poderoso, con sensibilidad, con acidez, con piedad, con toques de humor surrealista.

Las historias paralelas y finalmente corales de estos patéticos vecinos de la clase media estadounidense se mueven entre la tristeza y el absurdo, la sensación de fracaso y los deseos incumplidos, el triunfo del fatalismo.

Es inevitable sonreír con los continuos equívocos de este microcosmo, con sus grotescas miserias, pero sobre todo, conmueve su tragedia, su desamor, su intemperie.

Una película observadora, original, malévola, comprensiva, brillante y triste sobre las relaciones personales.

Nuestra Opinión: @@@1/2

Vidas en Común
(The Safety of the Objects, Estados Unidos 2001)
Dirección: Rose Troche
Con: Glenn Close, Dermot Mulroney, Jessica Campbell, Joshua Jackson
Duración: 121 minutos
Distribución en México: Arthaus Films
Clasificación: @ Insoportable, @@ Regular, @@@ Buena, @@@@ Obra Maestra