viernes, 27 de febrero de 2004

Festival de Contrastes

Usted se preguntará dónde rayos ha estado metido este reportero en la última semana.

Pues sufriendo 12 horas diarias en el cine. Claro, cubriendo el Primer Festival Internacional de Cine Contemporáneo de la ciudad de México.

Efectivamente, sufriendo y padeciendo dolores de cabeza ante los churros infumables que nos hemos tenido que soplar los valientes espectadores (o sadomasoquistas) en la sección oficial

A pesar de ello, buen sabor de boca ha quedado entre el público que ha tenido la oportunidad de seguir las actividades del Primer Festival Internacional de Cine Contemporáneo.

Claro, hablamos de las conferencias y del contenido de secciones como Brasil, Verano en Nueva York, Operas Primas y Galas.

Porque como decíamos, la Sección Oficial es cosa aparte.

Luego de pasar una semana sentadito en la sala 1 de Cinemex Casa de Arte, no tengo otro sentimiento más que el de desprecio por dos figuras “intocables” de la prensa especializada mexicana.

Concretamente los “irresponsables” de Jorge Ayala Blanco y Carlos Bonfil, que egoístamente armaron una sección muy a su gusto, que satisface sus perversiones y ansiedades pero que deja bailando con la más fea al público que se atreve a ver alguna de las películas de la sección competitiva.

Y es que si de 13 películas vistas, apenas tres son rescatables, pocas ganas quedan de ver el resto de las 23 cintas en competencia.

Mucho hubiera ayudado al festival que hubieran incluido en la sección oficial alguno de los títulos dejados en la sección de Galas. Le hubiera dado más prestigio e importancia.

Pero no, la idea de nuestras dos “vacas sagradas” era armar un festival muy al estilo de Cannes, con cintas profundamente aburridas, infumables, de cineastas excesivamente autocomplacientes y donde abundan larguísimos (y sin sentido) planos secuencia.

Vamos, al menos de lo que hemos podido ver, no hay nada propositivo, crítico, audaz, arriesgado, innovador.

No se le ocurra ver “Uzak” (Turquía) favorita para haber ganado la Palma de Oro en Cannes el año pasado, pero que para fortuna de todos, se la arrebató “Elephant” de Gus Van Sant (exhibiéndose adivine donde, exacto, en la sección de Galas), “Arimpara” (India), “Placeres Desconocidos” (China), “Polizontes” (China) o “Shara” (Japón) porque son terriblemente malas.

Y mire que aquí en esta columna hemos recomendado mucho el cine de Medio Oriente, que en los últimos años ha manufacturado producciones notables. En este caso, nuestros críticos favoritos decidieron mostrar películas que nunca van a tener distribución en México por ser anti comerciales.

Todo lo contrario en la sección de Galas.

“B-Happy”, “Las invasiones Bárbaras”, “Whale Rider”, “Retratando a la familia Friedman”, “Sangre”, son algunas de las cintas que han cautivado al público que ha abarrotado los diferentes complejos de Cinemex donde se han proyectado.

En “Galas” hemos sufrido con historias agridulces, reído con mucho humor negro, reflexionado con una crítica hacia nuestra sociedad contemporánea y conmovido ante un pueblo que busca recuperar sus valores y raíces.

Mucho ayudaría a la difusión del festival que en siguientes ediciones, los organizadores encargaran la selección de películas a un número más amplio de gente, tal y como sucede en Expresión en Corto, donde varias personas ven la misma cinta (en este caso cortometraje) y entre todos la califican de tal forma que sólo aquellas que tengan mas opiniones a favor quedan en la sección oficial.

También dispararían su difusión al doscientos por ciento si ubicaran una sala de prensa en alguno de los hoteles patrocinadores o bien en el complejo sede del festival, porque salvo los reporteros que acuden a las conferencias, quienes nos la pasamos viendo entre cuatro y cinco películas diarias, no tenemos posibilidad de movernos a una computadora para armar una crónica, mucho menos para reseñar las cintas vistas.

Además, no se le ha sacado jugo a la visita de realizadores, actores y cinefotógrafos que vienen a presentar sus cintas. Su presencia ha pasado de noche para la prensa.

Ahora, por si usted se perdió de alguna película, lo interesante para todos los cinéfilos, es que la mayoría de las cintas de la sección “Galas” cuentan con distribuidora.

El domingo termina el festival con la proyección en Cinemex Casa de Arte de las cintas premiadas, tanto por el jurado encabezado por Mike Figgis como por el público.

Por lo pronto, independientemente de los berrinches de este reportero ante las terribles películas de la sección oficial, el festival ha sido un éxito inesperado para Cinemex. Tenían un estimado de recibir cuando mucho a 15 000 personas, sin embargo esperan para la clausura, superar la cifra de 30 mil espectadores.

OBSESIONES EN CORTO

Dos mil ochocientas salas resultaron insuficientes en los Estados Unidos para la gente que quiere ver “La Pasión” de Mel Gibson. La película ha causado tal furor, que la ceremonia del Oscar ha pasado a segundo término. *** Impresionante, desgarradora, cruda, bella. Cualquier adjetivo que utilicemos se queda chiquito para describir esta película. Lamentablemente, este podría ser un serio revés para la carrera de Mel Gibson. Y es que varias de las cabezas de los grandes estudios de Hollywood son judíos, los cuales están molestos por el retrato que hace Gibson del pueblo hebreo (concretamente de sus dirigentes) en su película. Y tal vez lo que les molestó más fue que no tuvieron oportunidad de meterle mano a la cinta para hacerla a su gusto. Paradójicamente, la película es muy humana y tiene un poderoso mensaje: el amor entre todos los hombres. No es nada que usted no haya visto antes en otras cintas o leído en la Biblia. Lo diferente es la forma en que son contadas las últimas 12 horas en la vida de Jesucristo. Mel Gibson retrató las cosas tal y como fueron. Punto. Créame que no hay necesidad de profesar algún credo para que la cinta le mueva el tapete. “La Pasión” fue filmada en arameo para evitar el lenguaje rimbombante de los textos bíblicos y hacerla más cercana a la gente. *** El domingo en este espacio, no se pierda las predicciones para la entrega del Oscar. Lo que ya es un hecho es que la ceremonia va diferida por algunos minutillos, gracias a los mojigatos ultraconservadores. No vayan a burlarse de Bush (auto nombrado “enviado de Dios”), armar otro numerito como lo hizo Michael Moore el año pasado o contar algún chistecito subidito de tono. Dios tenga misericordia de sus pobres existencias. *** Cinemex se prepara para otra travesura. Primero fue el FICCO en respuesta al Festival de Cine de Morelia. Ahora, anuncian la construcción de un complejo en Morelia, el centro de operaciones de Organización Ramírez.*