miércoles, 29 de diciembre de 2004

La Leyenda del Tesoro Perdido



Es muy posible que “La leyenda del tesoro perdido” sea sólo el comienzo de una avalancha de películas que mezclen lo histórico con lo policiaco, a la caza de un tesoro de valor incalculable.

Y el origen de esta moda que ahora llega al cine está en el éxito editorial de “El Código Da Vinci”, novela de Dan Brown de la que ya se prepara su versión cinematográfica bajo la dirección de Ron Howard y Tom Hanks en el rol estelar.

Los lectores de ese best seller van a encontrar bastantes elementos comunes en esta cinta: una sociedad secreta que protege un tesoro, una serie de pistas dejadas a lo largo de la historia, acertijos de todo tipo para que la trama siga avanzando, indicios que están a la vista de cualquiera pero que pocos pueden interpretar, claves ocultas que hay que descifrar y una acción desenfrenada al más puro estilo del productor Jerry Bruckheimer.

Armar la búsqueda del tesoro no fue tarea fácil.

Un total de nueve equipos de guionistas trabajaron durante cuatro años en el guión antes al inicio del rodaje de “Nacional Treasure”, ya que el director Jon Turteltaub (“The Kid”, “Phenomenon”) nunca encontraba un libreto de su agrado.

Anunciada la filmación para 1999 y después pospuesta para 2002, finalmente comenzó a rodarse en septiembre del siguiente año en localizaciones de Los Angeles, Nueva York, Filadelfia, Washington y Utah, lugar en donde se recogieron las secuencias que supuestamente transcurren en la Antártida.


© Walt Disney Pictures

Lugares como el monumento a Lincoln, la Biblioteca del Congreso, el Archivo Nacional o el lugar donde se declaró la Independencia el 4 de julio de 1776 y por primera vez se tocó la campana que la anunciaba, ambos en Filadelfia, contribuyen a dar una dimensión que pretende ir más allá de la simple película de aventuras.

Sin embargo, dado que no se pudo rodar junto al auténtico documento ni en la sala del Archivo Nacional, optaron por reconstruir ambos en un set, al mejor estilo Hollywood.

Benjamin Franklin Gates (Nicolas Cage) pertenece a una familia de buscadores de tesoros.

Su abuelo (Christopher Plummer) y su padre (Jon Voight) se han pasado la vida tras la pista de la legendaria posesión de los templarios. A él le ha tocado descifrar la clave esencial para descubrir su paradero, que se oculta en los billetes de un dólar.

Tras ser traicionado por su colega Ian Howe (Sean Bean), que lo abandona en el Círculo Polar Ártico, Benjamin, con la ayuda de un amigo experto en informática (Justin Bartha), se encamina a Washington para tratar de convencer a la guapa funcionaria encargada del Archivo Nacional (la ex modelo Diane Kruger) de que la Declaración de Independencia corre peligro.


© Walt Disney Pictures

A partir de este punto, el argumento se enreda y desenreda a toda velocidad, combinando persecuciones callejeras, viajes relámpago, desciframiento de enigmas y sobresaltos subterráneos.

Estructurada como un juego de acertijos, como es natural en una búsqueda, la película cuenta con héroes y villanos.

Dos grupos que quieren el tesoro, pero con intenciones diferentes.

A unos les mueve el sentimiento patrio y la devoción familiar (es una película Disney) y a otros la codicia.

Sin ánimos de profundizar mucho en lo que se nos cuenta, sino quedándonos simplemente en pasar un buen rato, la película funciona por varios ingredientes.

La búsqueda de un tesoro importante en la historia de Estados Unidos, unida a tres de sus presidentes y a su misma Constitución, son la maquinación que da consistencia a la historia.

Este misterioso tesoro tiene un código secreto y un mapa oculto en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos.

Además, en lugar de haber buscado paisajes exóticos para darle mayor atractivo, se ha rodado todo en Nueva York, de sobra conocida por todos.


© Walt Disney Pictures

Los actores cumplen sin más, destacando negativamente la falta de química entre la pareja protagonista Cage y Diane Kruger; algo más correcto el “malo” Sean Bean, sin los tics típicos de los malosos del género de aventuras y de acción.

Se ha comentado los parecidos de la película con la serie protagonizada por el arqueólogo aventurero Indiana Jones, pero realmente este parecido resulta superficial, ya que el personaje interpretado por Cage no tiene, ni de lejos, el carisma del personaje creado por George Lucas y Steven Spielberg (y el director está lejos de poseer el talento de este último).

Igualmente la interpretación de Cage no facilita la identificación con el personaje, de ahí que la emoción del filme vaya decayendo no tanto por lo previsible -en algunos momentos-de las situaciones, sino porque nunca creemos que el personaje principal esté realmente en peligro en ningún momento.

El buen ritmo de la película hace que sus más de dos horas de duración no pesen en exceso, además de que algo de historia americana junto con un reparto atractivo la convierten en una buena opción para pasar un rato entretenido sin mayores pretensiones.

Nuestra Opinión: @@@

La leyenda del tesoro perdido
(National Treasure, Estados Unidos 2004)
Director: John Turteltaub
Guión: Ted Elliot, Terry Rossio, Mariane Wibberley, Comac W, basado en una historia de Jim Kouf
Fotografía: Caleb Deschanel
Música: Trevor Rabin
Con: Nicolas Cage, Harvey Keitel, Jon Voght, Diane Kruger, Sean Bean, Jstin Bartha, Christopher Plummer
Duración: 131 minutos
Distribución en México: Buena Vista International
Clasificación: @ Insoportable, @@ Regular, @@@ Buena, @@@@ Obra Maestra

Correspondencia con esta aventurera columna:

codigocine@yahoo.com


0 comentarios: