lunes, 3 de enero de 2005

Cadenas de Cine: ¿cobrar o no cobrar?

En la columna anterior comentábamos sobre las cadenas de cine y los precios elevados que tienen en la dulcería, combinación que no está permitiendo el correcto crecimiento de ese sector en México.

Más complejos abren cada año, pero no todos tienen la respuesta esperada.

Un lector, Super ego quien también conoce de cerca la industria, nos dio su punto de vista:

“¿No hubo incremento en los boletos?

Al hablar que no hubo incremento en los boletos de cine, estas partiendo del supuesto que el negocio del cine es vender boletos de entrada a las películas.

Pero como Mark Tsuyoshi Yamamoto, Presidente de Virgin Cinema nos mencionó a un equipo de trabajo que visitábamos Japón: “El negocio de nosotros no es vender entradas de cine, es vender palomitas”.

El propósito de nuestra visita al Japón era el de reunirnos con varios empresarios y ejecutivos Japoneses para poder realizar varios “essays” sobre la conducción de negocios y cultura Japonesas.


En él termino de 10 días nos reunimos con mas de 10 empresas Japonesas y tuvimos el gusto de poder conocer a Mark Tsuyoshi (un joven empresario Japonés).

El negocio de las salas de cine es un negocio con pequeños márgenes de ganancia, es un negocio que si es mal administrado puede llevar a la quiebra en el mediano plazo.

En su mayoría, las entradas de cine sirven para pagar las regalías a las compañías distribuidoras y para cubrir los costos de administración de las salas de cine (pero con una utilidad muy pequeña o incluso hasta una perdida).

El verdadero negocio de las salas es él poder vender productos con un alto margen de venta.


Por esto las salas de cine tienen prohibido dejar pasar comida o bebidas dentro de las salas.

Todo esto podrá parecer injusto, pero la próxima vez que entres a una sala de cine piensa que ese precio adicional que estas pagando por las palomitas ayuda a las salas de proyección a seguir operando en tu zona.”

Y bueno, nosotros nos vimos en la necesidad de más que refutar, profundizar en el tema, ofreciendo un panorama más amplio de la situación que impera en México.

Esta es nuestra respuesta:

“Hablando de negocios, tu punto de vista es correcto.Pero finalmente, es un hecho que los exhibidores en México están matando a la gallina de los huevos de oro.

Es entendible la necesidad de las cadenas de cine de generar un mayor margen de ganancia, sobre todo porque no siempre recuperan el costo invertido por copia comprada.

Pero, ¿hay necesidad de cargarle todo el peso al consumidor?

Ese aumento excesivo en los precios tanto en taquilla como en dulcería ha provocado que la piratería en el 2004 haya crecido en porcentajes inimaginables.

Los empresarios están en su derecho de convertir la exhibición cinematográfica en un espectáculo restringido a las clases con amplio poder adquisitivo.

Finalmente en muchos de los casos, la asistencia al cine implica pagar estacionamiento, gasolina y de paso, varios cientos de pesos, comprando boletos y combos en la dulcería.

La gente no está de acuerdo con eso. Simplemente muestra su descontento dejando las salas de cine vacías y comprando películas piratas.

Tampoco se trata de que los cines sean sitios de beneficencia donde todos entren y coman gratis.

Los exhibidores deberían de moderar un poco sus precios, tener una estrategia más inteligente.

En Argentina por ejemplo, debido a la crisis económica la gente dejó las salas vacías. Las cadenas tuvieron que ponerse las pilas y atraer nuevamente al público.

¿Cómo?

Fácil, siendo razonables con los precios. Invitando a que la gente fuera al cine, viera una o dos películas y consumiera alimentos expedidos dentro del local.

¿Y sabes algo?

Funcionó.

Sin regalar necesariamente las cosas, los cines poco a poco se han vuelto a llenar y lo mejor de todo, la venta de palomitas y refrescos en la dulcería va en aumento.

Aquí en México pasa lo contrario.

Creo que deberíamos de aprender del ejemplo argentino.De nada sirve abrir complejos y tenerlos vacíos.

Insisto, no se trata de regalar, tal vez ser un poquito más inteligentes.

Es triste observar las pocas veces que hay funciones agotadas (recientemente en el caso de “Los Increíbles”) y muy poca gente, en verdad, muy poca, haya adquirido algo en dulcería.

¿No crees que ahí está pasando algo?

En México, el porcentaje predominante de personas que asisten a las salas de cine pertenece a la clase media.

Obviamente hay que saber como atacar ese mercado.

A nadie conviene que la gente deje de ir al cine y la poca que va no compre en dulcería.

Eso es catastrófico. Implica medidas extremas como perdida de empleos, cierre de cines y ausencia de inversionistas.

No hay utilidad si no hay riesgo. Un tanto tonto, pero las utilidades son para aquellos que toman el riesgo.

Es hora de que los exhibidores en México tomen el riesgo y atraigan a más público a sus salas”.

A esta respuesta, nuestro amigo lector volvió a dar réplica.

“Estamos de acuerdo en que se debe de encontrar un punto medio para que el negocio sea rentable y a su vez también sea una diversión accesible.

El punto original de Heyman, Fastlicht y Dávila en 1994 (fundadores de Cinemex) era la de poder dar un producto de primer mundo con precios competitivos.

En aquellos tiempos recuerdo que había un “cap” en los precios de las entradas de cine (ya que el gobierno Mexicano pensaba que las entradas de cine deberían de ser accesibles a todos los estratos sociales) y las salas cinematográficas (los Hermanos Ramírez entre otras) tuvieron que reducir costos al no dar mantenimiento a sus salas de cine.

El ejemplo perfecto fueron las salas en Plaza Universidad, que hasta hace unos 10 años eran una verdadera vergüenza en todos los sentidos.

Es cierto que Cinemex abrió ese nuevo mercado del cine como una experiencia completa, en donde no solo se ve una película, sino que además uno puede sentirse a gusto de estar en una sala de cine.


Pero al mismo tiempo siempre ha tenido la presión de todos los inversionistas (en su tiempo J.P. Morgan y Hoyt’s Cinemas Limited), por los que no se puede dar el lujo de reducir los márgenes de ganancia.

A titulo personal, creo que la situación del cine en México esta mucho mejor que hace 20 años, pero estoy de acuerdo que todavía le falta para poder alcanzar una verdadera experiencia a precios justos.”

Saludos Desde Los Ángeles, California

Finalmente creo que la retroalimentacíon es importante.

El debate y confrontación de ideas es muy sano, de hecho, se podría encontrar alguna solución viable para que la exhibición cinematográfica en America Latina sea un negocio rentable.

Ello depende también de los empresarios.

La exhibición cinematográfica es pieza importante dentro de una industria y por ende, un factor más en la economía de un país.

Si le va bien, los beneficios se reparten a más gente.

Y México necesita revivir una industria cinematográfica que también vaya de la mano con las cadenas de cine. Es decir, que el negocio sea redondo para todos, pero sin exprimirle hasta la última gota de sangre a la gallina de los huevos de oro. Si no hay galllina pues...

Bueno sería que los propios exhibidores entraran al debate y adoptaran medidas para atraer más gente a sus cines y de paso, incrementar el consumo en sus dulcerías.

¿Quién no ha caído bajo el hechizo de una bolsa de palomitas?

Para muchos nos es imposible disfrutar de una película sin la compañía de este manjar.

Este 2005 promete muchas super producciones. Las cadenas exhibidoras también seguirán con su plan de expansión en México, al menos Cinépolis, Cinemex y MM Cinemas.

La mesa está puesta.

Correspondencia con esta analítica columna:

codigocine@yahoo.com


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