lunes, 7 de febrero de 2005

Descubriendo el País de Nunca Jamás

Peter Pan, el Capitán Garfio, los niños perdidos y los piratas del País de Nunca Jamás ya son un clásico infantil.

No sólo el cuento y la obra de teatro han tenido éxito, el cine también le ha dado un lugar a las aventuras del niño que no quiere crecer.

La clásica versión animada que hizo Disney en 1953; “Hook”, la producción protagonizada por Robin Williams y Dustin Hoffman en 1991; o la remozada mirada juvenil que llegó el año pasado a la pantalla grande, dirigida por P.J. Hogan, son sólo una muestra de la popularidad del personaje.

Esta vez, el realizador Marc Forster (“Monster’s Ball”) recurre al viejo truco de ir al origen de la historia y decide mostrar la vida de su autor.

La cinta puede resultar mágico para algunos y desconcertante para otros.

Y es que “Descubriendo el país de nunca jamás”, contiene varias licencias poéticas de esas que se prestan a lecturas ambiguas, favorables o no.

Al comienzo de la proyección, un mensaje advierte acerca del contenido del largometraje.


© Buena Vista International

“Inspirado” en la biografía de James Matthew Barrie, dice la leyenda, en lugar del tradicional “basado” en hechos reales.

En los códigos del séptimo arte, la diferencia entre ambas palabras puede resultar enorme.

La realidad fue más bien adversa para el autor y los niños que inspiraron su obra.

A la postre, tres de los cuatro infantes tendrían trágicas muertes.

De todos modos, vale aclararlo, el filme no es un caso extremo.

El relato cumple con mostrar al protagonista como un autor londinense de principios del siglo XX, modestamente reconocido por sus obras teatrales, que cambia de suerte tras el estreno de Peter Pan, la historia del niño que no quería crecer luego convertida en clásico de la literatura universal.

Además –y esto es lo más nuevo para el gran público–, el guión informa sobre una porción más bien desconocida de la vida privada de Barrie, y establece nexos concretos entre esos sucesos y la gestación del famoso libro.


© Buena Vista International

Un Johnny Depp con acento británico encarna al dramaturgo en una etapa de reconocimiento artístico. Pero en su casa las cosas son distintas. La relación con su esposa Mary Ansell no es buena (los biógrafos afirman que el matrimonio nunca se consumó por la impotencia del escritor).

Frente a esto Barrie no hace más que fantasear y dar largas caminatas por los Jardines de Kensington, donde conoce a los niños Davies —Peter, George, Jack y Michael— y a su madre Sylvia (Kate Winslet), una viuda (en la vida real no lo era) que según un testimonio del mismo autor era la criatura más hermosa que había visto jamás.

Barrie se obsesiona con la ingenuidad de los niños y llega a idealizar a Sylvia.

Los visita diariamente, los incita a valorar la fantasía como forma de vida, los entretiene con improvisadas representaciones en el parque y se inspira en ellos para escribir su próxima obra de teatro, la que los críticos y un empresario de las tablas (Dustin Hoffman) esperan ansiosamente.

El director logra construir un relato en que mezcla acertadamente la realidad con el eterno mundo imaginario en que vivía el dramaturgo (como lo hizo Tim Burton en “Big Fish”), sin eludir episodios complicados de la vida del escritor, como las veladas acusaciones que se hacían contra él por su “extraño” comportamiento con los niños.

Lo que más se disfruta de la película es la presentación del proceso creativo del escritor, algo tan difícil de transmitir a la pantalla.

Claro, la cinta se toma algunas licencias de libertad para presentar este proceso.


© Buena Vista International

Por ejemplo, el Capitán Garfio aparece aquí inspirado por la abuela de los niños, cuando en realidad representaba al mismo Barrie, quien tenía una mano paralizada por tendinitis.

Este detalle es importante, porque eso explica que el pirata huyese del tiempo, representado por un reloj dentro de un cocodrilo (el temor de Barrie a envejecer).

Forster le da a su largometraje una atmósfera cargada de buenos sentimientos, donde lo único importante son los sueños de los protagonistas, que le van dando forma a los personajes de su popular obra.

El director cuenta con la colaboración de Johnny Depp y Kate Winslet, dos actores que logran expresar los sentimientos de sus personajes sin grandes alardes, de manera silenciosa y envolvente.

“Finding Neverland” es una cinta sobre nuestra batalla por mantener la inocencia aún ante las tristes realidades de la vida.

La angustia y la felicidad, la tristeza y la alegría, son transmitidas a través de la pantalla con secuencias acertadas que cumplen el viejo anhelo de Barrie: que los sueños nos hagan volar.

Nuestra Opinión: @@@

Descubriendo el país de nunca jamás
(Finding Neverland, Estados Unidos-Reino Unido 2004)
Director: Marc Forster
Guión: Allan Knee y David Magee
Música: Jan A. P. Kaczmarek
Fotografía: Roberto Schaefer
Con: Johnny Depp, Kate Winslet, Julie Christie, Radha Mitchell, Ian Hart, Dustin Hoffman
Duración: 106 minutos
Distribución en México: Buena Vista International
Clasificación: @ Insoportable, @@ Regular, @@@ Buena, @@@@ Obra Maestra

Correspondencia con esta soñadora columna:

codigocine@yahoo.com



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