lunes, 21 de marzo de 2005

Festival de Guadalajara: veinte años de seguir perfeccionando un desastre

- Directores de festivales internaciones sugieren programar más cine mexicano, los organizadores de Guadalajara anuncian todo lo contrario
-Con todo y crisis, Argentina se roba el festival: más de la mitad de la sección Iberoamericana fue conformada por cine argentino
- Indignante ceremonia de premiación: errores, falta de seriedad y premios regalados al empresario Jorge Vergara, patrocinador del evento


GUADALAJARA.- No es mala leche, tan sólo hemos dado cuenta de las anomalías, de las fallas, de las irregularidades, y luego de seguir de cerca esta edición, tenemos la impresión de que nos hemos quedado cortos con las críticas.

El Festival de Guadalajara, el que se supone es el más importante de México, carece de brújula, por lo tanto, no tiene idea de hacia donde ir, peor aún, ha perdido su razón de ser.

Cuando se siente una verdadera pasión por lo que se hace, por más obstáculos que haya en el camino, estos de alguna manera se logran sortear. Pero eso es lo que le hace falta a la gente que trabaja en el festival: pasión, amor por el cine.

Ahí solo existe una visión empresarial. Se preocupan por la manera de conseguir más patrocinios y tener más lana. Lo demás, el cine, los espectadores, es lo de menos.

Es cierto, en todos los festivales suceden cancelaciones de último minuto porque la película no llegó o se quedó en la aduana, porque el director o actor sufrió un problema estomacal -igual se fue de juerga, le dio hueva o tuvo algo más importante que hacer- pero en Guadalajara desde hace veinte años impera una desorganización total. Pareciera que ellos nos hacen un favor en organizar el dichoso festival para que cuando inicie, el espectador, medios de comunicación e invitados lo llevemos a buen puerto.

Y lo que es peor, las cabezas del Festival, Raúl Padilla y Kenya Márquez han expresado su deseo de desaparecer la sección oficial de cine mexicano para fusionarla con la Iberoamericana.

Veinte años en los que se colgaron del cine mexicano para poder hacer el mentado festivalito, porque originalmente era “la fiesta” para el cine mexicano.

Veinte años de estar “mamando” del presupuesto oficial, porque el festival tuvo y tiene la mayor partida presupuestal de los gobiernos federal, estatal y local para un festival de cine en México.

Veinte años de “vivir” del cine mexicano, de usarlo para aparecer en los reflectores mundiales y ahora, así por que sí, lo desechan como trapo usado.

Mientras la gente de Guadalajara piensa en la manera de llevar esas “geniales” ideas a la práctica, un grupo de personas invitadas a l festival, que parece que sí tienen idea de su trabajo, se manifestaron por lo contrario.

Jean Pierre García quien dirige el Festival de Cine de Amiens, en Francia; Rodrigo Díaz, representante del Festival de Cine en Venecia y director del Festival Italiano de Cine Latino en Trieste, y André Paquet, considerado el mejor especialista en cine de América Latina en Québec, programador del Nuevo Festival de Cine en Montreal, no se explican el que exista un festival dedicado al cine mexicano sin cine mexicano (chicos, en México cualquier cosa es posible).

Estas personalidades, usando un lenguaje muy correcto y tratando de no ser agresivos con sus anfitriones, coincidieron en que sería preferible que el Festival abriera las puertas a todo el cine mexicano. Los largometrajes, los documentales, los cortometrajes. Todo.

Aunque obviamente algunas cintas, por su calidad, merecerían estar dentro de las Secciones Oficiales, se podrían crear foros para ver lo que produjo México en el año. Algo que Guadalajara hizo a medias en los últimos 2 años y que en esta edición dejó de lado.

El representante del Festival de Venecia, el chileno Rodrigo Díaz, fue el más claro y directo. Miren que el no trabaja en cualquier festivalito.

“Son puntos estrictamente personales. Este Festival se concibió como una vitrina para que la gente viera el producto cinematográfico mexicano, de modo que cada uno escogiera. Ha ocurrido una cosa: el Festival se ha ido desdibujando. Yo preferiría que hubiera una selección para que se mostrara todo lo mexicano", asegura.

Pues sí, querido Rodrigo, pero los organizadores se muestran decididos a hacer todo lo contrario, empezando porque los cineastas mexicanos del festival tienen que ser “cuates” para poder participar en las secciones oficiales, de otra forma, te mandan lejos, donde nadie te vea, a la sección en exhibición fuera de competencia.

Y como este año no hubo tantos “cuates” con películas terminadas, tomaron la genial decisión de hacer una sección oficial con seis peliculitas, incluyendo la horrorosa y fuera de lugar “La última noche”, de la cual incluso los actores se avergüenzan de haber participado.

Guadalajara va de mal en peor, eso no es un secreto, pero, ¿el cine mexicano merece un evento así de patético?

Estarán los defensores que digan que Guadalajara apoya al cine mexicano dando como ejemplo que este año se realizó el primer Encuentro Iberoamericano de Coproducción donde se logró encontrar apoyos para filmar una cinta mexicana asegurando incluso su distribución.

¿Tuvieron que esperar veinte años para tener esa extraordinaria ocurrencia?

Lo que sería evolución para otros festivales, en Guadalajara significa retroceso.

INTERMEDIO

I.- Un festival de cine funciona para promover y difundir trabajos que vayan acorde con la temática y espíritu del evento. De tal forma, uno comprende que Expresión en Corto busca apoyar y promover el corto y que el Festival de Guadalajara haga lo propio con el cine mexicano.

Mientras la celebración de los 20 años de la muestra convertida en festival estuvo llena de inútil glamour y exceso de homenajes –los cuales solo sirven de relleno- muchos cineastas están vendiendo su alma al diablo con tal de poder terminar sus películas las cuales en su mayoría se encuentran en la fase de post producción.

La actitud de Guadalajara es fiel reflejo de al cine mexicano a nadie le importa realmente. Ni al gobierno, ni a la iniciativa privada. Ambos buscan la menra de estar bloqueando y seguir lucrando con el cine.

Da rabia el ver la manera en que los argentinos dominaron el festival. No les dieron premios los jurados por amor propio, se lo juro.

Argentina, a pesar de las crisis económica, es considerado el país con la industria cinematográfica más fuerte y con más proyección a nivel Latinoamérica.

Como muestra, tan solo dentro de la Sección de Largometrajes Iberoamericanos, 8 de las 14 películas seleccionadas son del país de la pampa, una de ellas, “Roma”, coproducida con España.A esta cifra se suman dos documentales y un cortometraje seleccionados, y otra cinta más fuera de competencia.

Con ello son 12 producciones argentinas las que se exhibieron en el Festival, el mayor número por país dentro del evento, exceptuando México.

En mini charla con algunos medios, Fernando Solanas, director de “Memoria del Saqueo” nos reveló los secretos para impulsar una industria cinematográfica en medio de una crisis.

Solanas comenta que a partir de 2001 la crisis económica en Argentina obligó a repensar las estrategias de producción del séptimo arte.

Ahí surgió la fórmula.

“En Argentina existe un grandísimo productor de cine, el Instituto Nacional de Cinematografía (el equivalente al IMCINE). Si desaparece este Instituto, de las 50 películas que se producen al año, quedarían tres o cuatro que producen los canales de televisión.

Es decir, hay productores, pero sin el dinero de subvención del Instituto y las coproducciones, sería imposible tener cine.

Datos recabados en el festival nos revelan que ese instituto trabaja con cerca de 25 millones de dólares (poco más de 250 millones de pesos), producto del 10 por ciento de lo recabado en la taquilla.

Mientras que el IMCINE cuenta con 130 ó 150 millones de pesos y cero respaldo de distribuidoras y exhibidores quienes no apoyaron el “peso en taquilla”.

De acuerdo con Fernando Solanas, los cineastas argentinos tuvieron que encontrar, tejer y fincar una relación entre su país y los fondos de inversión cinematográfica en otras partes del mundo, mayoritariamente en Europa. Esto posibilitó el llamado “nuevo cine argentino” y la repercusión en el público fue favorable.

Tan sólo como ejemplo, de acuerdo con un informe de la Dirección de Fomento del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, varias películas argentinas superaron en asistencia a cintas como “Shrek”, “Atlantis”, “Traffic” o “Hannibal”.

El año pasado, algunas de las cintas que triunfaron dentro y fuera de Argentina fueron: “Raymundo”, documental de Ernesto Ardito y Virna Molina; “Ana y los Otros”, de Celina Murga; “Cleopatra”, de Eduardo Mignona; “Historias Mínimas”, de Carlos Sorín, “El abrazo partido” de Daniel Burman y “Un Oso Rojo”, de Adrián Caetano.

México, con todo y la estabilidad económica que vive, ya quisiera tener la mitad de la producción argentina. Claro, cine comercial entretenido, pero también propuestas más alternativas.

II.- Fue una ceremonia de premiación que combinó con el festival: estuvo horrorosa.

La entrega de los premios Mayahuel a lo más destacado del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, estuvo plagada por equivocaciones de casi todos los conductores, falta de coordinación en el escenario y algunos errores técnicos.

Los triunfadores de la deslucida XX edición fueron el mexicano Jaime Aparicio, con “El Mago” y “Crónicas”, de Sebastián Cordero, que compitió en la Sección Iberoamericana.

“El Mago” también se llevó los premios a Mejor Actor y Mejor Actriz, para Erando González y Maya Zapata.

Muy aplaudida por la crítica y una de las más esperadas este año, la cinta de Cordero además obtuvo los galardones a la Mejor Película, el Mejor Guión y el Mejor Actor, premio que se llevó, junto con una merecida ovación, Damián Alcázar.

La Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (Fipresci) decidió otorgar su premio a “Familia Rodante”, del argentino Pablo Trapero, cinta que también fue reconocida por la Federación Internacional de Escuelas de Imagen y Sonido de América Latina (Feisal), al igual que la cinta “Whisky”.

Jorge Vergara –en una combinación de chiste local, medio en serio, medio en broma, nunca le entendimos- subió al escenario a entregar una pala roja “porque no le alcanzó para un Mayahuel”, a los dos documentales ganadores: “Óscar” y “1973”, del argentino Sergio Morkin y el mexicano Antonio Isordia, respectivamente.

La ceremonia estuvo muy chafa.

En parte porque los actores que iban a presentar premios no asistieron al ensayo general realizado el viernes por la mañana. Además de eso, hubo constantes problemas técnicos que le terminaron por quitar la poca seriedad que le quedaba a la premiación, como el hecho de que no encendían los micrófonos correctos y en lugar de escuchar al presentador en el escenario, escuchábamos lo que sucedía tras bambalinas.

¿Se imagina algo así en un evento como el Oscar o la ceremonia de otro festival como Sundance o Berlín?

OBSESIONES EN CORTO

Salvo los organizadores del festival, nadie quedó conforme con la ceremonia de clausura, mucho menos con algunos premios. Es cierto, tal y como lo narramos en este espacio, “Crónicas” (Mejor Película y Guión Iberoamericano) es una cinta interesante, pero poco tiene que hacer ante la uruguaya “Whisky”. Definitivamente ese premio fue comprado o dado por mero compromiso. De no ser porque “Omnilife” es patrocinadora del festival y de que Jorge Vergara (dueño de Omnilife y de Anhelo Producciones) es productor de “Crónicas”, uno pensaría otra cosa. La cerecita en el pastel fue que la cinta que clausuró el festival fue “El asesinato de Richard Nixon”, producida por el también dueño de las Chivas. ¿Coincidencia? *** Vergara tiene casi casi el Festival de Guadalajara como su evento de cine. Lo patrocina, participan películas de su productora y otorga premios. Incluso se da el lujo de dar declaraciones atrevidas: “Se me hace una estupidez que el IMCINE financie a los mismos güeyes de toda la vida”. ¿Cuándo Jorge Vergara apoyará al nuevo talento mexicano? Es fácil opinar, pero difícil soltar la lana cuando en el proyecto no aparecen nombres conocidos. *** Por andar apostando, estuvimos a punto de terminar llamándonos Ponciano Pérez. Afortunadamente “Club Eutanasia” se llevó el premio del público. La cinta de el “Oso” Tapia se estrena en cartelera comercial en el mes de abril. *** De esta XX edición nos quedamos definitivamente con la propuesta Iberoamericana. El cine que se está haciendo en esta región es la envidia de muchos. El cine mexicano, aunque usted no lo crea, ahí la lleva. En Guadalajara se mostraron propuestas interesantes entre documentales y largometrajes. Espere a ver en el transcurso lo que no se exhibió en Guadalajara, ya sea por decisión de sus directores o por vil discriminación. *** ¿Alguien sabe que pasó con el cortometraje mexicano e Iberoamericano? Nuevamente a los cortometrajistas les prometieron el cielo y la gloria y nuevamente los mandaron al olvido. *** El Festival de Guadalajara, al igual que los políticos, seduce queriendo bajar la luna y las estrellas, a la hora de la verdad, tanto espectadores como gente de la industria, se llevan un tremendo chasco. Ese festival solo va a evolucionar cuando todos se vayan. Cuando haya una renovación total en el patronato y la directiva. Algo difícil de concebir puesto que el evento es un verdadero negocio. Deberían de meter a la cárcel por daños a la nación a quienes lucran con el cine mexicano y no le devuelven ni un peso a cambio. *** Los que por alguna circunstancia acuerdon a Guadalajara, comienzan con el recuento de los daños. Sin duda, lo que más sufrieron fueron los representantes de medios de comunicación. Entre fiestas y la redacción de notas atrasadas, la mayoría de los colegas durmieron un promedio de 2 horas diarias. Eso sí, los que más rico se la pasaron fueron las actríces, actores y realizadores pues ellos generalmente iniciaban su día pasadas las 3 de la tarde. *** Sin pena ni gloria la visita de actríces como Maribel Verdú o Mia Farrow. También se extrañó la presencia de una cinta mexicana que realmente cimbrara el festival, al igual que hizo falta la calidez, ambiente, frescura e intercambio de ideas-propuestas de festivales como Expresión en Corto y el Morelia Film Fest. *** Las comparaciones son odiosas, pero Guadalajara se lo tiene merecido. Es el “titanic” de los festivales Iberoamericanos. *** Luego del jarabe tapatío que nos pusieron durante el festival, esta columna toma una pequeña pausa para reanudar aventuras el lunes 28 de marzo.*

Correspondencia con esta atribulada columna:

codigocine@yahoo.com



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