viernes, 5 de agosto de 2005

Agua Turbia



Damas y caballeros, hemos llegado nuevamente a su gustada sección de las malditas comparaciones, donde como ya es habitual, Hollywood hace el intento por alcanzar un nivel aceptable al hacer un remake.

En la meca del cine, los remakes de filmes de terror japonés se han vuelto un cliché obligado. Y si estos incluyen niños fantasmagóricos, pasillos oscuros y pozos oscuros, aún más.

Eso sí, al momento de la adaptación, los norteamericanos optan por “sazonar” el producto.

Lo que en el cine japonés es sutileza, ambigüedad y silencio, en los remakes son explicaciones, explosiones y sustos (ejemplos: las versiones made in America de “The Ring” y “The Grudge”)

Pero Walter Salles, pese a su inexperiencia en el género, se mueve en dirección opuesta a los remakes: se podría decir que “Agua turbia” es una película pequeña, más intimista y menos fantástica que la original, en pocas palabras, la versión de Hollywood de “Dark Water” es todo menos una cinta de terror.



“Agua turbia” describe las desventuras de Dahlia (Jennifer Connelly) y Ceci (Ariel Gade), su hija de seis años. Buscando alejarse de la disputa legal con su ex marido Kyle (Dougray Scott) por la posesión de la niña, nuestra protagonista, con todo y sus traumas arrastrados desde la infancia, decide mudarse de Manhattan a la cercana, económicamente accesible, pero bastante más sórdida isla de Roosevelt.

En el nuevo departamento que alquilan en un decadente edificio comenzarán a desatarse misteriosos e inexplicables acontecimientos: una creciente mancha oscura y extraños ruidos en el piso superior derivan luego en una incesante gotera.

Pero no estamos, apenas, ante un simple desperfecto de plomería: la pequeña Ceci percibe una presencia poco amigable que convertirá esa estadía en una verdadera odisea.

Connelly (en otra gran actuación) comanda el relato: es a través de ella que se ven las frustraciones, miedos y responsabilidades que vienen con la maternidad y se complican con la separación.

Un elenco de buenos actores en roles secundarios (John C. Reilly, Tim Roth, Pete Postlethwaite) hacen aún más fuerte la idea de soledad y abandono que atraviesa a todos.



Salles sabe construir con sutileza la relación filial y da una mayor intensidad a elementos emocionales y al paisaje urbano, impregnado del sentimiento de la protagonista (notable diseño de producción).

La atmósfera fílmica inunda al espectador en una opacidad vivencial que presiona sobre esa casa de departamentos, innegable descendiente de aquélla de “El bebé de Rosemary”, lavadero incluído.

Si la gente se asustaba más con la fría y brutal “Dark Water” japonesa, “Agua turbia” parece estar más cerca de lo cotidiano y lo afectivo, con una mayor elaboración de los personajes, sin despreciar algunos topes interesantes como la escena del ascensor y la de la bañera con su carga alucinada de líquido fatal y rabioso.

La historia que cuenta “Agua turbia” es la de Dhalia y Ceci, madre e hija intentando sobrevivir en una ciudad llena de seres tan solitarios como ellas.

Casi un ensayo sobre la angustia urbana, el film de Salles parece cargar con el fantasma del filme original, que debe adaptar. Pero, así como Dhalia jamás parece darse cuenta de que no hay nada normal en lo que le está sucediendo en su nueva casa, “Agua turbia” no termina de aceptar que es la copia de una película japonesa.



Llena de subtramas e incluso pequeños detalles que aportan a su particular mirada de la cotidianidad ciudadana, el filme sufre cada vez que se aleja una y otra vez de su trama central.

De hecho, incluso tiene una especie de falso final de thriller, con el que Salles pareciera decir “yo llego hasta aquí”.

Así como Ceci, la protagonista que no ve gente muerta pero habla con ella, divide su vida y sus lealtades entre su madre y su padre, “Agua turbia” parece una película dividida entre lo que le interesa filmar a Salles y lo que realmente tiene que contar.

Creo que no se vale que engañen al espectador. Nos prometen una cinta de terror repitiendo el trailer durante meses en las salas de cine y a la hora buena, nada, una historia con buenos actores sacada de “lo que callamos de las mujeres” con tintes de suspenso.

Nuestra Opinión: @@1/2

Agua Turbia
(Dark Water, Estados Unidos 2005)
Director: Walter Salles
Guión: Rafael Yglesias, basado en el filme de Hideo Nakata y en la novela de Kôji Suzuki
Fotografía: Affonso Beato
Música: Angelo Badalamenti
Con: Jennifer Connelly, John C. Reilly, Tim Roth, Dougray Scott, Ariel Gade, Pete Postlethwaite, Camryn Manheim. Perla Haney-Jardine, Debra Monk.
Duración: 105 minutos
Distribución en México: Buena Vista International
Clasificación: @ Insoportable, @@ Regular, @@@ Buena, @@@@ Obra Maestra

Correspondencia con esta turbia columna:

codigocine@yahoo.com





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