miércoles, 12 de octubre de 2005

Derrama su sangre en Morelia

- Presenta Amat Escalante su cinta que “habla de nada”
- Consigue el realizador con mínimos recursos y actores no profesionales dar vida a una tragicomedia con dosis abundantes de humor negro
- Cineasta michoacano hace el oso de su vida ante cientos de espectadores
- Recibe Raúl Ruiz reconocimiento de la Filmoteca de la UNAM





MORELIA.- El primer encuentro de Amat Escalante con la prensa mexicana fue decepcionante, un gran chasco.

Apenas una veintena de reporteros, en su mayoría de medios locales, se habían dado cita a la conferencia programada a la par de otros eventos.

La expectación era grande, pues junto con el guión de Guillermo Arriaga, la película de Escalante fue el segundo trabajo hecho por mexicanos alabado en Cannes.

Además, Arriaga había sido entrevistado antes, durante y después de Cannes, pero del cineasta guanajuatense la información prácticamente era nula.

Llegado el momento de encarar a los pocos reporteros, Amat se rehusó a hablar de su trabajo al saber que nadie de los presentes había visto su cinta.

Y es que alguien en el área de relaciones públicas del festival tuvo la fantástica idea de hacer la conferencia antes de la función.

Los reporteros obviamente no pedíamos que nos contara la cinta, vamos, no somos nuevos en esto.


El joven Escalante, sorprendiendo con su película a cinéfilos y extraños por igual. Foto: Paulo Vidales / Imagen Latente

Al contrario, queríamos conocer su peculiar experiencia al filmar casi con dinero prestado, lejos de los reflectores, en Guanajuato, con actores no profesionales –gente de la calle, pues,- de la forma en que fue apoyado por otros cineastas mexicanos como Alfonso Cuarón o especialmente González Iñárritu.

Fue inútil. Se limitó a responder con monosílabos.

Básicamente dijo que su cinta hablaba de “nada”. Y que no esperaba “nada” de la gente que la viera.

Veinte minutos duró la conferencia. Antes de que esta finalizara abruptamente, ya varios reporteros habían abandonado el lugar un tanto molestos y desconcertados.

Ni el fotógrafo, ni los actores dieron más información al respecto. Estaban contagiados con la actitud de Amat la cual pareció a varios un poco pedante y grosera.

Por la noche se proyectó su cinta con un sobre cupo en la sala.

Hubo opiniones divididas, pues apenas poco más de la mitad del público aplaudió al término de la función.

Definitivamente no es cun cine comercial.

Si usted es fan de Reygadas, seguramente le encantará el cine de Escalante.


El productor Jaime Romandía, el actor Cirilo Recio, Amat Escalante y las actríces Claudia Orozco y Laura Saldaña, escuchando aplausos y comentarios del público michoacano. Foto: Paulo Vidales / Imagen Latente

Están cortados del mismo árbol, son amigos, tienen gustos similares e incluso Escalante trabajó en “Batalla en el cielo” antes de filmar su guión.

Sin embargo, Escalante jura y perjura que el guión lo escribió mucho antes de conocer a Reygadas, solo que no tenía ni el dinero, ni los medios para llevarlo a la pantalla grande.

En la charla que sostuvo el realizador con el público al término de la función, pudimos darnos cuenta que es una persona un poco introvertida, que le cuesta trabajo explicar sus motivos y razones de lo que hace. Simplemente deja que sucedan las cosas.

No es pedantería, simplemente una forma extraña y peculiar de ser.

Igual de extraño e intrigante que su película.

Cuando se le preguntó cuál era el corazón de su cinta, ¿adivinen que respondió?

Efectivamente, el joven cineasta no tenía una respuesta para ello.


El entrañable Cirilo Recio, recibiendo una llamada que cambiará su rutinaria vida para siempre. Foto: Artecinema

Dice que le puso ese título a su ópera prima “por la amenaza de sangre, por la violencia que no es aparente en la vida cotidiana de muchas personas, pero que existe. Sangre de familia, tal vez, eso es lo que me han dicho”.

Escalante expuso sus razones por las cuales usó gente común y corriente para que actuara en su película.

“No buscaba el naturalismo, no iba a hacer un documental, es una actuación estilizada. Sí es diferente porque la mayoría de las películas no lo hace. A mí me gusta bastante trabajar así y filmar con gente de alrededor de mi casa, de mi ciudad. Estoy muy contento como quedó.

No hice casting para elegir a los actores principales. Llevaba una idea en la mente de lo que quería, sólo al verlos en la calle supe que eran los adecuados para mi película. Cirilo Recio es mi vecino, pero en los años que llevaba de conocerlo nunca le dirigí la palabra. Pero al terminar el guión y después de verlo en la calle, supe que era la única persona que podía encarnar a mi personaje”, comenta el director.

Cirilo Recio, quien durante 17 años se dedicó al periodismo, compartió con el público su experiencia de trabajar con el director.

“Fue muy sencillo en le sentido de que nos daba toda la libertad y eso creo que es muy bueno porque permite desarrollar muchas cosas. Nunca fue algo demasiado estricto. A mí en lo personal me pareció como que rompía un poco el mito ese mito de que un director a fuerza tiene que estar enojado, tiene que regañar a todo mundo.

Aunque sí observaba en algunos momentos una tensión bastante intensa, pero era producto, yo pienso, de sacar adelante las cosas”, señaló el ahora actor.


El personaje de Cirilo (Diego), recibiendo el apapacho de su “cachonda” esposa. Foto: Artecinema

Escalante mencionó que no le fue difícil hacer la cinta, lo difícil fue conseguir el financiamiento y pagarlo.

Hablando de la cuestión creativa, el cineasta mostró ser verdaderamente independiente y al igual que su amigo Reygadas, autodidacta.

“A mí no me interesa tratar de estar en algún tipo de corriente o sistema. Me gusta hacer lo que me gusta escribir. No vivo en la ciudad de México, no conozco mucha gente de cine mexicano. Vivo en Guanajuato y por cuestiones lógicas me mantuve bastante alejado de escuelas e instituciones”.

“Sangre” es una tragicomedia con dosis abundantes de humor negro.

Cosa curiosa, pues según el realizador, en ningún momento escribió el guión de esta forma.

“El que la gente ría, es porque se ve identificada con la humanidad de la pareja protagonista”.


Diego (Cirilo Recio) llevando un peculiar y “ familiar” bulto, ante la indiferencia de los peatones. Foto: Artecinema

“Sangre” nos muestra a gente común que lleva una vida bastante rutinaria.

Diego (Cirilo Recio) es guardia en una oficina de gobierno y su esposa, Blanca (Laura Saldaña) empleada de una cadena de sushi.

Cada que regresan del trabajo, se limitan a ver telenovelas en su sillón, a comer algo y periódicamente a hacer el amor.

Ella es celosa, posesiva y violenta. Él, pasivo y reservado.

Pronto, la vida de Cirilo se verá sacudida drásticamente por la aparición de una mujer de su pasado.

La cinta habla sobre la cotidianeidad, sobre la rutina, sobre el monótono pasar del tiempo y la forma en que los días se diferencian unos de otros por el cúmulo de cosas que se van acumulando cada jornada.

“Sangre” es una película demasiado simple en la forma, pero muy compleja en el fondo.

Amat Escalante es un cineasta que no tiene absolutamente nada que decir, pero mucho que contar con sus películas.

“Sangre”, producida por Carlos Reygadas y escrita y dirigida por Amat Escalante, tuvo un costo aproximado de 300,000 mil dólares. Artecinema será la distribuidora encargada de ponerla en la cartelera comercial en el mes de marzo, mientras tanto, continuará su exitoso recorrido por festivales.

OBSESIONES EN CORTO

Citando al catálogo del festival, “La dama que llora trata de una mujer presa de su propio pasado que se niega a aceptar lo vivido y el descanso eterno tras su crimen. Posesionada del lugar que fue alguna vez de su propiedad, ha jurado vengarse de Mr. Coe. Sin encontrar el perdón por la sangre derramada, se escuchará su lamento entre los muros y calles al caer la oscuridad” (termina aquí el intento de sinopsis). Según todo esto, la película (o intento de) está basada en la leyenda de “La llorona” mezclada con “La malinche”. Cuentan los valientes que la vieron, que la cinta no es mala, es nefasta. Mal actuada, mal dirigida, mal editada, bueno, peor que hecha con las patas. Sin exagerar, una de las peores películas hechas en la historia del cine mexicano. *** Al terminar la proyección, su director, Arturo Villaseñor, tuvo el descaro de pedir una disculpa al público y a la prensa porque la película exhibida no era lo que él había filmado. Según la historia fantástica de este amigo, le cambiaron la cinta en el cuarto de edición, pues además de editar escenas, la película originalmente era a color y terminó siendo en blanco y negro. Obviamente nadie le compró el cuento chino a este señor, pues es inaudito que un director se desentienda de su cinta en el momento que deja de filmar, mas aun, no haberla visto antes de proyectarla al público. *** No vimos la susodicha cinta porque nuestro olfato cinéfilo desarrollado con el paso de los años nos decía que algo olía mal. No nos equivocamos. *** Lamentablemente, este intento de dramaturgo puso en ridículo a los cineastas michoacanos, pues había sido anunciada con bombo y platillo como la primera película hecha en el estado. Y la verdad, pese a sus limitaciones, quienes están haciendo cortos en Michoacán lo hacen mil veces mejor que las porquerías que tuvo a bien realizar Arturo Villaseñor. *** Escondido un poco por el glamour y la cantidad de proyecciones y conferencias simultáneas, el cineasta chileno Raúl Ruiz fue homenajeado en el Morelia Film Fest al recibir la medalla conmemorativa de la Filmoteca de la UNAM. Durante el evento celebrado luego de la proyección de una de sus cintas “Genealogía de un crimen”, el director reflexionó sobre el hecho de hacer una película con la idea de generar grandes cantidades de dinero o de obtener altos reconocimientos implica olvidarse de confrontar la realidad tangible. “Nos hemos olvidado de hacer cine por placer. El cine trata de la vida en movimiento y el latinoamericano, por ejemplo, está todo el tiempo en conflicto con el que producen los estudios de Hollywood, sin embargo se mueren de ganas por generar una cinematografía similar a la que critican. No tienen una voluntad por reivindicarse, por generar sus propias historias”, acotó el chileno que ha vivido gran partew de su vida exiliado en Francia en una amena plática que sostuvo con el público y en la que obtuvo réplica principalmente del actor Pedro Armendáriz Jr. *** La tercera edición del Morelia Film Fest ha demostrado en los hechos ser el festival más completo de su tipo en el país. Es imposible cubrir tantos frentes a la vez, incluso ni los tres reporteros enviados por El Universal se dan abasto con tanta información que fluye, producto de la gente y películas que se dan cita en el encuentro fílmico. Pese a la mal información de cierto reportero de La Jornada, el cine se ha impuesto al glamour. Las secciones oficiales se han visto rebasadas por la calidad de sus trabajos, especialmente da gusto decirlo, en la destinada a los documentales, donde este año hay por lo menos 4 trabajos que piden a gritos llevarse el premio principal. Lo interesante de todo esto, es que esos documentales, de diferente temática y estilo, ya cuentan con distribuidor. “Voces de la Guerrero”, “Toro Negro”, “La guerrilla y la esperanza: Lucio Cabañas” y “1973”, han sido algunos de los documentales que han dejado buen sabor de boca. *** El festival va apenas a la mitad y ya hay algunos asistentes que están por causar baja, por el exceso de cine que se ha visto en estos días. Nuestro reto consiste en no seguir sus pasos. Quien sabe si lo logremos. Va para todos aquellos malinchistas que menosprecian a los festivales mexicanos. *

Correspondencia con esta sangrona columna:

codigocine@yahoo.com


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