miércoles, 14 de diciembre de 2005

Las Crónicas de Narnia: el león, la bruja y el ropero



El objetivo de la primera película de “Las Crónicas de Narnia” (recordar que son siete libros, pero el orden de publicación no corresponde con el orden cronológico del relato) es muy diferente al de algunas adaptaciones de comics al cine (X-Men, Elektra, Daredevil, Fantastic Four).

“Narnia” es una saga infantil, y se aleja del cómic de superhéroes o de, por ejemplo, “El señor de los anillos” porque las motivaciones de su autor eran diferentes, más ingenuas, y la película tiene mucho de esto.

“Las Crónicas de Narnia: El León, la Bruja y el Ropero” narra las aventuras de los hermanos Pevensie en la extraña tierra de Narnia, que aparentemente está ubicada dentro de un viejo ropero en la casona del afable Profesor Kirke (Jim Broadbent).

Así encontramos a Lucy (Georgie Henley), Susan (Anna Popplewell), Edmund (Skandar Keynes) y Peter (William Moseley) involucrados en la guerra civil de Narnia, donde la Bruja Blanca (Tilda Swinton) arrebató el poder a Aslan (voz de Liam Neeson), el auténtico rey del territorio.

Con ayuda de fantásticas criaturas y animales parlantes, los hermanos Pevensie deben convertirse en héroes para liberar la tierra de Narnia... pero antes deberán combatir sus dudas y la traición de uno de ellos.


© Buena Vista International

Aunque el autor C.S. Lewis aparentemente escribió “Las Crónicas de Narnia” como una alegoría cristiana, el contenido ostensiblemente religioso de la película es meramente simbólico, y no obstruye la narrativa.

Lamentablemente esa narrativa no es muy ágil ni especialmente interesante; todo se reduce a los raquíticos temas de heroísmo y redención que hemos visto empleados de mejor manera en cintas superiores a ésta.

Los niños son muy fotogénicos, pero como actores dejan que desear, amen de las forzados diálogos y sollozos que interpretan con demasiada ligereza y poca credibilidad.

Los cuatro niños son, a decir verdad, bastante repelentes, y se dedican a agredirse
emocionalmente durante casi toda la película.


© Buena Vista International

¿Y qué hacen cuando no están discutiendo?

Pues muy poca cosa.

Tenemos unos personajes que más que actores les toca el papel de espectadores de todo cuanto acontece a su alrededor. Su participación es meramente notarial, y sus motivaciones y evolución ciertamente un misterio.

Obviamente los chiquillos carecen de la presencia y peso actoral necesarios para hacer creíble su transformación de niños caprichosos a héroes épicos de una tierra fantástica.

Parte de ese problema recae también en el director Andrew Adamson, quien no logra crear auténtica emoción con sus técnicamente complejas escenas.


© Buena Vista International

Aunque la animación de algunos personajes (notablemente el león Aslan, por mucho el mejor “actor”) es sin duda impresionante, nunca se logra el impacto emotivo suficiente para capturar al espectador, reduciendo así la película a un mero espectáculo visual que busca emular a “El Señor de los Anillos”, pero sin el respaldo narrativo ni histriónico de aquella película.

Si bien las similitudes entre “Narnia” (creada por Aslan a partir de una canción, como la Tierra Media de Tolkien) y “El Señor de los Anillos” son considerables, lo cierto es que la obra de Lewis carece de la riqueza descriptiva y de la profundidad dramática de las aventuras de los hobbits.

“Las Crónicas de Narnia” es sin duda uno de los fiascos del año, pues es de esas cintas donde lo mejor se encuentra en el trailer.

El desarrollo de la historia da risa, sobre todo porque durando más de dos horas, la película se hace soporífera hasta el extremo, sin duda complaciendo a los más pequeños para explicarles todo con ritmo pausado y tierno en demasía.

Sin embargo, la cosa trascurre de forma bastante plana y lineal, sin grandes alardes ni contenidos muy consistentes, lo que me hace pensar que el guión es realmente mediocre, o que estamos ante una película demasiado infantil.

Y me parece más bien esto último.


© Buena Vista International

La moda de hacer películas con dobles lecturas para el disfrute de niños y adultos hace aquí una excepción.

Disney ha colado como épica y barroca una aventura que a los adultos dejará completamente fríos.

Una película que nos habla de una revuelta, de una guerra sin violencia ni sangre, suena a tomada de pelo, un producto demasiado familiar.

Si bien el libro de C.S. Lewis tampoco es la “gran obra”, mucho hubiera ayudado que Disney se pusiera las pilas y lo hiciera más realista, pero era mucho pedir.

Como resultado, queda un producto un tanto ñoño, bonito por fuera, pero hueco en su contenido, típico de la casa productora.

Nuestra Opinión: @@1/2

Las Crónicas de Narnia: el león, la bruja y el ropero
(The Chronicles of Narnia: The Lion, the Witch and the Wardrobe, Estados Unidos 2005)
Director: Andrew Adamson
Guión: Ann Peacock, Andrew Adamson, Christopher Markus, Stephen McFeely, basados en la obra de C.S. Lewis
Fotografía: Donald McAlpine
Música: Harry Gregson-Williams
Con: Tilda Swinton, Georgie Henley, William Moseley, Skandar Keynes, Anna Popplewell, Rupert Everett, Dawn French, James McAvoy, Jim Broadbent, Liam Neeson
Duración: 140 minutos
Distribución en México: Buena Vista International
Clasificación: @ Insoportable, @@ Regular, @@@ Buena, @@@@ Obra Maestra

Correspondencia con esta fantástica columna:

codigocine@yahoo.com



.

0 comentarios: