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miércoles, marzo 30, 2005

La vergüenza del Ariel

La edición XLVII de los premios Ariel a lo mejor del cine mexicano logró darle la vuelta al mundo después de permanecer muchos años en el olvido.

En México, el acontecimiento estuvo presente en los titulares de todos los programas informativos de radio y televisión.

Fue la nota más comentada tanto en noticieros como en programas de espectáculos.

El mundo se enteró gracias a los despachos de las agencias informativas y a las imágenes proporcionadas por las cámaras de las cadenas televisoras mexicanas y extranjeras como Univisión y Telemundo.

Lo ocurrido la noche del martes pasado simple y sencillamente nos muestra que en México, el cine mexicano está en manos de gente sin visión, torpe, soberbia que solo busca salir en la foto y hacer negocio.

El incidente podría ser catalogado como “menor”. Sin embargo, el asunto adquiere otro matiz porque estamos hablando del principal evento de la industria cinematográfica de un país. Y si las cosas salen mal en ese evento, obviamente son un indicador del estado general que guarda nuestro maltrecho cine mexicano.

Tan solo imagine que lo narrado a continuación haya ocurrido en una ceremonia como el Oscar, el Goya o el Cesar Francés.

Impensable, ¿verdad?

Para empezar, los reporteros fueron citados desde las 5 de la tarde en el recinto de Bellas Artes, lugar donde cada año se realiza la ceremonia de premiación a lo mejor del cine mexicano.

La prensa solo obtuvo acceso a dicho lugar cuando prácticamente la ceremonia estaba por iniciar y eso, gracias a la molestia e impotencia de los representantes de medios de comunicación que tuvieron que dar “portazo”, es decir, entrar a la fuerza al lugar, en medio de golpes y jaloneos del cuerpo de seguridad.

Pero eso no fue todo. El poco glamour que pudo haber tenido una ceremonia de la cual muy poca gente se entera (apenas y se transmite al día siguiente en el más completo sigilo por un canal de televisión gubernamental) fue minimizado al desaparecer la alfombra roja.

Suena a broma de mal gusto, pero es verdad.

La gente de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas tuvo el genial tino de no hacer alfombra roja este año.

Seguramente lo hicieron porque muchas “luminarias” tuvieron mejores cosas que hacer y para evitarse la vergüenza de tener una alfombra roja desierta, decidieron quitar esta pequeña pero importante costumbre.

Ni soñar con la presencia de Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón, Gael Gar´cia Bernal, Diego Luna o Emmanuel Lubezki.

Bueno, si hasta los premios organizados por revistas de música grupera tienen deslumbrantes alfombras rojas, mínimo se esperaría algo de igual o mayor nivel en los máximos premios del cine mexicano.

Lo peor es que al no haber alfombra roja, se rompió con el orden.

Nadie fue avisado de esa pequeña omisión, ni reporteros, fotógrafos, mucho menos los artistas.

Minutos antes de las ocho de la noche y en medio de un desconcierto total, actores y comunicadores estaban agolpados a las puertas del recinto cultural esperando que alguien les abriera la puerta.

Adentro, la gente de la Academia estaba ajena a semejante bestialidad.

En medio de la confusión, comenzó a reinar el caos.

La mayoría de los actores y actrices que se encontraban en la calle eran estrellas de televisión –aunque era un evento de cine-, cosa que atrajo a numerosos curiosos. Sin las vallas que hay de por medio en cualquier alfombra roja y que también sirven como protección para personalidades e invitados especiales a un evento, las “estrellas” fueron rápidamente acorraladas.

Las actrices Adriana Fonseca y Dalilah Polanco se llevaron la peor parte al ser jaloneadas y manoseadas por la turba.

Las puertas seguían sin abrirse.

Aprovechando el caos, un grupo de vivales camuflados como “indigentes” se filtró entre la gente para robar carteras y bolsos.

Los maleantes rápidamente fueron descubiertos y se replegaron solo para contraatacar con piedras a las decenas de personas que trataban de entrar a la ceremonia de premiación.

La policía llegó con cierta rapidez, justo en el momento en que algunos reporteros se agarraban a golpes con los gorilas disfrazados de seguridad privada que por alguna estúpida razón no estaban dejando entrar ni salir a nadie del recinto de Bellas Artes.

Luego de forcejeos y golpes la seguridad contratada por los organizadores del evento tuvo que ceder ante la numerosa presión de los reporteros y porque la policía se alistaba para unirse al bando de los comunicadores.

Adentro, instantes después, la ceremonia daba inicio, como si nada hubiera pasado.

El saldo: dos actrices con crisis nerviosa luego de haber sido vejadas, algunos reporteros descalabrados y con varios moretones.

Afortunadamente la cosa no pasó a mayores porque, insistimos, muy poca gente estuvo enterada del evento y el público que se reunió a las afueras de Bellas Artes fue escaso.

Luego de esto, ¿alguien puede tomar en serio al cine mexicano?

OBSESIONES EN CORTO

Si usted ha seguido esta columna durante el último año, habrá podido darse cuenta que si existía algo que premiar en los Arieles era nada más y nada menos que a unos patos. *** La ópera prima de Fernando Eimcke “Temporada de Patos”, fue la gran triunfadora de la 47 entrega del Ariel al obtener 11 estatuillas —de las 12 nominaciones que tenía—, incluyendo la de Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Actor y Mejor Actriz. Su más cercana competidora “Voces inocentes”, de Luis Mandoki, quien se mostró serio y sin aplaudir en prácticamente toda la ceremonia, sólo se llevó tres preseas de 10 que podía obtener, entre éstas, Coactuación Femenina para Ofelia Medina, Maquillaje y Efectos Especiales. La que también se fue por la libre, a pesar de sus nueve nominaciones fue la cinta de José Buil, “Manos libres”, que no obtuvo ningún premio. *** Dos pantallas y un fondo rojo vistieron el escenario del palacio de Bellas Artes para esta entrega del Ariel que dio sus estatuillas de oro al documentalista Julio Pliego, quien leyó un largo discurso en el que destacó la importancia del documental en el ámbito social y político. La otra presea dorada fue para la actriz Carmen Montejo por su trayectoria en el cine mexicano, en el que incursionó desde los 16 años de edad. *** Por otro lado, el Ariel para la Mejor Película Iberoamericana se lo llevó la cinta uruguaya “Whisky”, de Pablo Estoll y Juan Pablo Rebella. Los galardones para Mejor Actor y Actriz fueron para Enrique Arreola y Danny Perea, respectivamente, por “Temporada de patos”. *** Una de las sorpresas de la noche fue el Ariel para la Mejor Coactuación Masculina que recibió Carlos Cobos por Conejo en la Luna de Jorge Ramírez, pese a que la preferencia del público y al crítica se encontraban con Joaquín Cosío de la cinta “Matando cabos”, la segunda película más taquillera de 2004, nominada para cuatro Arieles sin llevarse ninguno. *** El rubro de Mejor Guión Original también fue para Fernando Eimcke por “Temporada de patos”, que se llevó la estatuilla en las categorías de Mejor Fotografía, Mejor edición, Mejor Música Compuesta para Cine, Mejor Sonido, Mejor Diseño de Arte, además del Ariel para Mejor Opera Prima. *** Para Mejor Guión Adaptado no hubo competencia y de manera directa se le entregó a María Elena Velasco e Iván Lipkies por “Huapango”. *** Entre las “celebridades” que llegaron a la ceremonia destacan Mariana Avila, Adriana Fonseca, Alexa Damián, Tony Dalton, el diseñador Héctor Terrones, Vanessa Bauche, Silvia Pasquel, Isaura Espinoza, entre otros. Hay más glamour y presencia de verdaderas “estrellas” en festivales como Expresión en Corto y el Morelia Film Fest que en los propios premios del cine mexicano. *** Y bueno, si la Academia de cine de un país no tiene control, mucho menos idea de cómo llevar a cabo su premiación, poco podemos esperar de esa y otra tanta gente que sigue usando a nuestro cine para llenarse los bolsillos sin aportar una sola idea, sin mover un solo dedo para levantar al cine mexicano de una “crisis” inexistente. Hay crisis porque no se quiere invertir, no se quiere apoyar proyectos atrevidos y diferentes y si en cambio a la misma gente de siempre. *** El triunfo avasallador de “Temporada de patos” es una bofetada con guante blanco para todos esos burócratas y vividores. Una historia honesta, fresca y propositiva, como muchas de las propuestas de jóvenes guionistas y realizadores mexicanos que están a la espera de una oportunidad.*** Mientras terminamos de tomarnos nuestro medicamento para la gastritis, les avisamos que este viernes 1 de abril comienza la XLV Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional, la cual estará integrada por 17 películas que recorrerán 27 ciudades de la República Mexicana. Ese mismo día publicaremos la primera entrega con las películas que integran la Muestra de Primavera.*

Correspondencia con esta indignada columna:

codigocine@yahoo.com



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      lunes, marzo 28, 2005

      Reencarnación



      Después de habernos recetado varias veces el que fuera uno de los trailers más proyectados en los cines mexicanos al menos en los últimos meses, todo indicaba que Nicole Kidman se había metido en el típico producto hollywoodense que pretende recoger y alimentarse de las migajas dejadas por “El sexto sentido”.

      Luego de varios años después de la repentina muerte de su amado marido Sean, Anna (Nicole Kidman) está preparada para superar su pérdida y empezar una nueva vida.

      Ha aceptado casarse con Joseph (Danny Huston). Un hombre que puede ofrecerle estabilidad en su vida.

      Una noche se reúnen amigos y parientes para celebrar la fiesta de compromiso de Anna y Joseph. En ella se presenta por sorpresa un adolescente de apenas 10 años (Cameron Bright), quien pide hablar en privado con Anna.

      El chico declara que es su difunto marido Sean.

      Asombrada y enfadada, Anna queda desconcertada.



      La intromisión de Sean en la vida de Anna produce reacciones diversas en su familia.

      Sin embargo Anna empieza a creerle.

      Aunque no puede negar que es todo muy extraño se siente cada vez más atraída hacia el niño y está dispuesta a ir en contra de todos

      ¿Es realmente posible que el pequeño sea el marido de Anna, vuelto a la vida?

      “Reencarnación” no tiene nada que ver con “Los otros” ni con la ya antes citada “El sexto sentido”, salvo la aparición de un chavito con cara de pocos amigos que quiere quedarse con su amada a cualquier precio.

      A pesar de que quieran hacernos creer que estamos ante una cinta de miedo, la cinta de Jonathan Glazer (“Sexy Beast”) apenas coquetea con el cine fantástico, decantándose por el drama y el suspenso.

      Si tiene un valor la cinta, es el de salirse de la norma y ofrecer casi lo contrario de lo que puede esperarse de un producto con estas premisas: historia sobrenatural y una de esas situaciones poco creíbles que pueden dar lugar tanto al terror como la comedia.



      En la cinta, lo que marca la diferencia de cualquier otra es el nombre de su director: Jonathan Glazer, autor de la muy polémica “Sexy Beast”, que produjo tantos fervores como odios.

      Al igual que en su exitosa ópera prima, Jonathan Glazer vuelve a salirse de los cánones logrando crear una tensión y un climax inquietante, apagando cualquier posibilidad de que ese planteamiento resulte ridículo.

      Lo peor es que, una vez conseguido ese climax, con una realización muy peculiar, no sabe qué hacer con él: la salida es difícil y no elige un camino muy convincente.

      Glazer se apoya en el magnetismo de Nicole Kidman, pero a veces se pasa: larguísimos planos de su rostro inmóvil dicen mucho de la capacidad de la Kidman para enfrentarse a la cámara, pero aportan poco al desarrollo de una historia que no va mucho más allá de esa fascinación que la mujer siente por el convencimiento del niño (o antiguo marido, según se mire) enamorado.

      Aún así, el director fue cuidadoso en los elementos que rodean a la historia, con un peculiar lenguaje visual que ayuda a darle más trasfondo.

      Para aumentar el contraste, el “nuevo” Sean vive en una familia de clase baja, mientras Anna es una mujer adulta y de familia adinerada.

      Otro subterfugio recurrente es la nieve, que actúa como metáfora de la congelación y el paso del tiempo.



      Harris Savides -también director de fotografía de “Seven”-, dota a la película de una atmósfera irreal, melancólica y fría como un sepulcro en el invierno neoyorquino contrastando con expresivos claroscuros para los interiores y una luz gélida, para los exteriores.

      Glazer se apunta, como en “Sexy Beast”, a las escenas políticamente incorrectas: la Kidman y el niño compartiendo el agua de la bañera, que ha provocado protestas por la supuesta pederastía que puede tener la escena.

      Aunque desde luego, no es para tanto, tomando en cuenta que esas voces de ultraderecha seguramente no han visto las películas de Larry Clark. De ahí que no extraña que sea solo una estrategia publicitaria.

      Si algo no funciona del todo en “Birth” es el guión escrito por Jean Claude Carriere -quien lo mismo ha trabajado para Polanski que para Buñuel- y Milo Addica, autor del guión de “Monster's Ball”.

      En esta ocasión el guión no crece más allá de la anécdota central, no ofrece salidas para sus personajes por lo que la historia se va diluyendo mientras el ritmo se viene abajo poco a poco, dejando al descubierto el esqueleto de una propuesta de grandes pretensiones para la que hacían falta mejores y más afinados instrumentos.

      La cinta se queda justo en una sucesión de intensas atmósferas que van del trágico romanticismo a un subyugante misterio casi místico.

      Pero tantas emociones contradictorias provocadas por una obra igualmente desconcertante valen bien la pena para deleitarse con la presencia de Nicole Kidman, quien en esta ocasión logra una asombrosa transparencia emocional, volviendo a demostrar la facilidad que tiene para cambiar su registro de una película a otra y de su gran talento interpretativo.

      Para aquellos con el corazón partido, la película los cautivará fácilmente con elementos muy sencillos: la vida, la muerte, el amor, el recuerdo y la esperanza.

      Nuestra Opinión: @@1/2

      Reencarnación
      (Birth, Estados Unidos 2004)
      Dirección: Jonathan Glazer
      Guión: Jean-Claude Carrière, Milo Addica y Jonathan Glazer
      Música: Alexandre Desplat
      Fotografía: Harris Savides
      Con: Nicole Kidman, Lauren Bacall, Danny Huston, Anne Heche, Cameron Bright
      Duración: 100 minutos
      Distribución en México: Artecinema
      Estreno: 1 abril
      Clasificación: @ Insoportable, @@ Regular, @@@ Buena, @@@@ Obra Maestra

      Correspondencia con esta reencarnada columna:

      codigocine@yahoo.com



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          lunes, marzo 21, 2005

          Festival de Guadalajara: veinte años de seguir perfeccionando un desastre

          - Directores de festivales internaciones sugieren programar más cine mexicano, los organizadores de Guadalajara anuncian todo lo contrario
          -Con todo y crisis, Argentina se roba el festival: más de la mitad de la sección Iberoamericana fue conformada por cine argentino
          - Indignante ceremonia de premiación: errores, falta de seriedad y premios regalados al empresario Jorge Vergara, patrocinador del evento


          GUADALAJARA.- No es mala leche, tan sólo hemos dado cuenta de las anomalías, de las fallas, de las irregularidades, y luego de seguir de cerca esta edición, tenemos la impresión de que nos hemos quedado cortos con las críticas.

          El Festival de Guadalajara, el que se supone es el más importante de México, carece de brújula, por lo tanto, no tiene idea de hacia donde ir, peor aún, ha perdido su razón de ser.

          Cuando se siente una verdadera pasión por lo que se hace, por más obstáculos que haya en el camino, estos de alguna manera se logran sortear. Pero eso es lo que le hace falta a la gente que trabaja en el festival: pasión, amor por el cine.

          Ahí solo existe una visión empresarial. Se preocupan por la manera de conseguir más patrocinios y tener más lana. Lo demás, el cine, los espectadores, es lo de menos.

          Es cierto, en todos los festivales suceden cancelaciones de último minuto porque la película no llegó o se quedó en la aduana, porque el director o actor sufrió un problema estomacal -igual se fue de juerga, le dio hueva o tuvo algo más importante que hacer- pero en Guadalajara desde hace veinte años impera una desorganización total. Pareciera que ellos nos hacen un favor en organizar el dichoso festival para que cuando inicie, el espectador, medios de comunicación e invitados lo llevemos a buen puerto.

          Y lo que es peor, las cabezas del Festival, Raúl Padilla y Kenya Márquez han expresado su deseo de desaparecer la sección oficial de cine mexicano para fusionarla con la Iberoamericana.

          Veinte años en los que se colgaron del cine mexicano para poder hacer el mentado festivalito, porque originalmente era “la fiesta” para el cine mexicano.

          Veinte años de estar “mamando” del presupuesto oficial, porque el festival tuvo y tiene la mayor partida presupuestal de los gobiernos federal, estatal y local para un festival de cine en México.

          Veinte años de “vivir” del cine mexicano, de usarlo para aparecer en los reflectores mundiales y ahora, así por que sí, lo desechan como trapo usado.

          Mientras la gente de Guadalajara piensa en la manera de llevar esas “geniales” ideas a la práctica, un grupo de personas invitadas a l festival, que parece que sí tienen idea de su trabajo, se manifestaron por lo contrario.

          Jean Pierre García quien dirige el Festival de Cine de Amiens, en Francia; Rodrigo Díaz, representante del Festival de Cine en Venecia y director del Festival Italiano de Cine Latino en Trieste, y André Paquet, considerado el mejor especialista en cine de América Latina en Québec, programador del Nuevo Festival de Cine en Montreal, no se explican el que exista un festival dedicado al cine mexicano sin cine mexicano (chicos, en México cualquier cosa es posible).

          Estas personalidades, usando un lenguaje muy correcto y tratando de no ser agresivos con sus anfitriones, coincidieron en que sería preferible que el Festival abriera las puertas a todo el cine mexicano. Los largometrajes, los documentales, los cortometrajes. Todo.

          Aunque obviamente algunas cintas, por su calidad, merecerían estar dentro de las Secciones Oficiales, se podrían crear foros para ver lo que produjo México en el año. Algo que Guadalajara hizo a medias en los últimos 2 años y que en esta edición dejó de lado.

          El representante del Festival de Venecia, el chileno Rodrigo Díaz, fue el más claro y directo. Miren que el no trabaja en cualquier festivalito.

          “Son puntos estrictamente personales. Este Festival se concibió como una vitrina para que la gente viera el producto cinematográfico mexicano, de modo que cada uno escogiera. Ha ocurrido una cosa: el Festival se ha ido desdibujando. Yo preferiría que hubiera una selección para que se mostrara todo lo mexicano", asegura.

          Pues sí, querido Rodrigo, pero los organizadores se muestran decididos a hacer todo lo contrario, empezando porque los cineastas mexicanos del festival tienen que ser “cuates” para poder participar en las secciones oficiales, de otra forma, te mandan lejos, donde nadie te vea, a la sección en exhibición fuera de competencia.

          Y como este año no hubo tantos “cuates” con películas terminadas, tomaron la genial decisión de hacer una sección oficial con seis peliculitas, incluyendo la horrorosa y fuera de lugar “La última noche”, de la cual incluso los actores se avergüenzan de haber participado.

          Guadalajara va de mal en peor, eso no es un secreto, pero, ¿el cine mexicano merece un evento así de patético?

          Estarán los defensores que digan que Guadalajara apoya al cine mexicano dando como ejemplo que este año se realizó el primer Encuentro Iberoamericano de Coproducción donde se logró encontrar apoyos para filmar una cinta mexicana asegurando incluso su distribución.

          ¿Tuvieron que esperar veinte años para tener esa extraordinaria ocurrencia?

          Lo que sería evolución para otros festivales, en Guadalajara significa retroceso.

          INTERMEDIO

          I.- Un festival de cine funciona para promover y difundir trabajos que vayan acorde con la temática y espíritu del evento. De tal forma, uno comprende que Expresión en Corto busca apoyar y promover el corto y que el Festival de Guadalajara haga lo propio con el cine mexicano.

          Mientras la celebración de los 20 años de la muestra convertida en festival estuvo llena de inútil glamour y exceso de homenajes –los cuales solo sirven de relleno- muchos cineastas están vendiendo su alma al diablo con tal de poder terminar sus películas las cuales en su mayoría se encuentran en la fase de post producción.

          La actitud de Guadalajara es fiel reflejo de al cine mexicano a nadie le importa realmente. Ni al gobierno, ni a la iniciativa privada. Ambos buscan la menra de estar bloqueando y seguir lucrando con el cine.

          Da rabia el ver la manera en que los argentinos dominaron el festival. No les dieron premios los jurados por amor propio, se lo juro.

          Argentina, a pesar de las crisis económica, es considerado el país con la industria cinematográfica más fuerte y con más proyección a nivel Latinoamérica.

          Como muestra, tan solo dentro de la Sección de Largometrajes Iberoamericanos, 8 de las 14 películas seleccionadas son del país de la pampa, una de ellas, “Roma”, coproducida con España.A esta cifra se suman dos documentales y un cortometraje seleccionados, y otra cinta más fuera de competencia.

          Con ello son 12 producciones argentinas las que se exhibieron en el Festival, el mayor número por país dentro del evento, exceptuando México.

          En mini charla con algunos medios, Fernando Solanas, director de “Memoria del Saqueo” nos reveló los secretos para impulsar una industria cinematográfica en medio de una crisis.

          Solanas comenta que a partir de 2001 la crisis económica en Argentina obligó a repensar las estrategias de producción del séptimo arte.

          Ahí surgió la fórmula.

          “En Argentina existe un grandísimo productor de cine, el Instituto Nacional de Cinematografía (el equivalente al IMCINE). Si desaparece este Instituto, de las 50 películas que se producen al año, quedarían tres o cuatro que producen los canales de televisión.

          Es decir, hay productores, pero sin el dinero de subvención del Instituto y las coproducciones, sería imposible tener cine.

          Datos recabados en el festival nos revelan que ese instituto trabaja con cerca de 25 millones de dólares (poco más de 250 millones de pesos), producto del 10 por ciento de lo recabado en la taquilla.

          Mientras que el IMCINE cuenta con 130 ó 150 millones de pesos y cero respaldo de distribuidoras y exhibidores quienes no apoyaron el “peso en taquilla”.

          De acuerdo con Fernando Solanas, los cineastas argentinos tuvieron que encontrar, tejer y fincar una relación entre su país y los fondos de inversión cinematográfica en otras partes del mundo, mayoritariamente en Europa. Esto posibilitó el llamado “nuevo cine argentino” y la repercusión en el público fue favorable.

          Tan sólo como ejemplo, de acuerdo con un informe de la Dirección de Fomento del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, varias películas argentinas superaron en asistencia a cintas como “Shrek”, “Atlantis”, “Traffic” o “Hannibal”.

          El año pasado, algunas de las cintas que triunfaron dentro y fuera de Argentina fueron: “Raymundo”, documental de Ernesto Ardito y Virna Molina; “Ana y los Otros”, de Celina Murga; “Cleopatra”, de Eduardo Mignona; “Historias Mínimas”, de Carlos Sorín, “El abrazo partido” de Daniel Burman y “Un Oso Rojo”, de Adrián Caetano.

          México, con todo y la estabilidad económica que vive, ya quisiera tener la mitad de la producción argentina. Claro, cine comercial entretenido, pero también propuestas más alternativas.

          II.- Fue una ceremonia de premiación que combinó con el festival: estuvo horrorosa.

          La entrega de los premios Mayahuel a lo más destacado del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, estuvo plagada por equivocaciones de casi todos los conductores, falta de coordinación en el escenario y algunos errores técnicos.

          Los triunfadores de la deslucida XX edición fueron el mexicano Jaime Aparicio, con “El Mago” y “Crónicas”, de Sebastián Cordero, que compitió en la Sección Iberoamericana.

          “El Mago” también se llevó los premios a Mejor Actor y Mejor Actriz, para Erando González y Maya Zapata.

          Muy aplaudida por la crítica y una de las más esperadas este año, la cinta de Cordero además obtuvo los galardones a la Mejor Película, el Mejor Guión y el Mejor Actor, premio que se llevó, junto con una merecida ovación, Damián Alcázar.

          La Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (Fipresci) decidió otorgar su premio a “Familia Rodante”, del argentino Pablo Trapero, cinta que también fue reconocida por la Federación Internacional de Escuelas de Imagen y Sonido de América Latina (Feisal), al igual que la cinta “Whisky”.

          Jorge Vergara –en una combinación de chiste local, medio en serio, medio en broma, nunca le entendimos- subió al escenario a entregar una pala roja “porque no le alcanzó para un Mayahuel”, a los dos documentales ganadores: “Óscar” y “1973”, del argentino Sergio Morkin y el mexicano Antonio Isordia, respectivamente.

          La ceremonia estuvo muy chafa.

          En parte porque los actores que iban a presentar premios no asistieron al ensayo general realizado el viernes por la mañana. Además de eso, hubo constantes problemas técnicos que le terminaron por quitar la poca seriedad que le quedaba a la premiación, como el hecho de que no encendían los micrófonos correctos y en lugar de escuchar al presentador en el escenario, escuchábamos lo que sucedía tras bambalinas.

          ¿Se imagina algo así en un evento como el Oscar o la ceremonia de otro festival como Sundance o Berlín?

          OBSESIONES EN CORTO

          Salvo los organizadores del festival, nadie quedó conforme con la ceremonia de clausura, mucho menos con algunos premios. Es cierto, tal y como lo narramos en este espacio, “Crónicas” (Mejor Película y Guión Iberoamericano) es una cinta interesante, pero poco tiene que hacer ante la uruguaya “Whisky”. Definitivamente ese premio fue comprado o dado por mero compromiso. De no ser porque “Omnilife” es patrocinadora del festival y de que Jorge Vergara (dueño de Omnilife y de Anhelo Producciones) es productor de “Crónicas”, uno pensaría otra cosa. La cerecita en el pastel fue que la cinta que clausuró el festival fue “El asesinato de Richard Nixon”, producida por el también dueño de las Chivas. ¿Coincidencia? *** Vergara tiene casi casi el Festival de Guadalajara como su evento de cine. Lo patrocina, participan películas de su productora y otorga premios. Incluso se da el lujo de dar declaraciones atrevidas: “Se me hace una estupidez que el IMCINE financie a los mismos güeyes de toda la vida”. ¿Cuándo Jorge Vergara apoyará al nuevo talento mexicano? Es fácil opinar, pero difícil soltar la lana cuando en el proyecto no aparecen nombres conocidos. *** Por andar apostando, estuvimos a punto de terminar llamándonos Ponciano Pérez. Afortunadamente “Club Eutanasia” se llevó el premio del público. La cinta de el “Oso” Tapia se estrena en cartelera comercial en el mes de abril. *** De esta XX edición nos quedamos definitivamente con la propuesta Iberoamericana. El cine que se está haciendo en esta región es la envidia de muchos. El cine mexicano, aunque usted no lo crea, ahí la lleva. En Guadalajara se mostraron propuestas interesantes entre documentales y largometrajes. Espere a ver en el transcurso lo que no se exhibió en Guadalajara, ya sea por decisión de sus directores o por vil discriminación. *** ¿Alguien sabe que pasó con el cortometraje mexicano e Iberoamericano? Nuevamente a los cortometrajistas les prometieron el cielo y la gloria y nuevamente los mandaron al olvido. *** El Festival de Guadalajara, al igual que los políticos, seduce queriendo bajar la luna y las estrellas, a la hora de la verdad, tanto espectadores como gente de la industria, se llevan un tremendo chasco. Ese festival solo va a evolucionar cuando todos se vayan. Cuando haya una renovación total en el patronato y la directiva. Algo difícil de concebir puesto que el evento es un verdadero negocio. Deberían de meter a la cárcel por daños a la nación a quienes lucran con el cine mexicano y no le devuelven ni un peso a cambio. *** Los que por alguna circunstancia acuerdon a Guadalajara, comienzan con el recuento de los daños. Sin duda, lo que más sufrieron fueron los representantes de medios de comunicación. Entre fiestas y la redacción de notas atrasadas, la mayoría de los colegas durmieron un promedio de 2 horas diarias. Eso sí, los que más rico se la pasaron fueron las actríces, actores y realizadores pues ellos generalmente iniciaban su día pasadas las 3 de la tarde. *** Sin pena ni gloria la visita de actríces como Maribel Verdú o Mia Farrow. También se extrañó la presencia de una cinta mexicana que realmente cimbrara el festival, al igual que hizo falta la calidez, ambiente, frescura e intercambio de ideas-propuestas de festivales como Expresión en Corto y el Morelia Film Fest. *** Las comparaciones son odiosas, pero Guadalajara se lo tiene merecido. Es el “titanic” de los festivales Iberoamericanos. *** Luego del jarabe tapatío que nos pusieron durante el festival, esta columna toma una pequeña pausa para reanudar aventuras el lunes 28 de marzo.*

          Correspondencia con esta atribulada columna:

          codigocine@yahoo.com



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              viernes, marzo 18, 2005

              Amor Eterno



              Es ya una sana adicción.

              Jean-Pierre Jeunet hace nuevamente de las suyas al crear un filme igualmente estilizado, lúdico y extravagante como su filmografía.

              Del barroco y luminoso París de comienzos de siglo a la sucia y lodosa fotografía del campo de batalla; de los añejos colores sepia al estallido de color, el cineasta contorsiona, reinventa, dinamita el lenguaje audiovisual de forma incansable, recurriendo a las descripciones súbitas, a los juegos infantiles, a la sorpresa constante y desmesurada sin recato, en pocas palabras, cine al estilo de Jeunet.

              Pero no menos audaz es su esqueleto, un retorcido torbellino de amores, amistades, venganzas, asesinatos, infidelidades, muertes con el que Jeunet envuelve -y en ocasiones, ahoga- las retinas y la médula de un espectador poco acostumbrado a estos excesos.

              Pero antes de hablar de la cinta, es necesario darle un vistazo a lo que sucedió detrás de cámaras.

              El descomunal éxito de “Amélie”, hace ya más de tres años, lanzó a la fama a Audrey Tatou y puso seguramente en un aprieto al director del filme, Jean-Pierre Jeunet: nunca es fácil dar el siguiente paso después de un triunfo así, y tan inesperado.

              Parece que Jeunet decidió evolucionar su peculiar mundo (“Delicatessen”, “La ciudad de los niños perdidos”, “Alien: Resurrection”) y ha optado ahora por continuar en una senda reconocible, pero con todas las precauciones para eludir las imitaciones.


              © Warner Bros

              Con una cojera heredada de una poliomielitis infantil y protegida por sus adorables tíos, la Matilde es una testaruda mujer capaz de mover cielo y tierra para que el amor triunfe en medio de la muerte y la destrucción causada por la guerra.

              Mathilde recibe la noticia que su novio Manech (Gaspard Ulliel), murió en el frente.

              Pero ella no cree en las noticias que trae el cartero, por lo que se lanza en una fantástica búsqueda para saber qué pasó en esa mortal trinchera.

              “A Very Long Engagement” reconstruye la anécdota principal del argumento --la ejecución de cinco soldados franceses que se automutilaron para volver a sus casas-- desde múltiples perspectivas, intentando reflexionar sobre qué significa contar una historia desde un punto de vista u otro, y de cómo la mentira devora a la verdad, y viceversa.

              Por lo demás, Jeunet retoma, en las secuencias con Audrey Tautou, el mismo tono de cuento de hadas que en “Amélie”: su obsesión por los detalles y las enumeraciones, la voz en off de vocación casi publicitaria y la presencia de una actriz que encarna con naturalidad la idea de inocencia y la de tenacidad.


              © Warner Bros

              Eso sí, la chiquilla está bien acompañada: encontramos a Dominique Pinon, actor fetiche de Jeunet; a buena parte del “star system” galo (Jean-Pierre Darroussin, André Dussolier y Tcheky Karyo), y el cameo de Jodie Foster en su primer papel en francés, encarnando a uno de los personajes más conmovedores de este melodrama bélico y neorromántico.

              A diferencia de “Amelie” aquí no todo es juego, también hay drama, y más complejidad.

              De entrada, el realizador opta por trabajar a partir de una novela, reduce su paleta de colores para retratar la gravedad de la Gran Guerra y articula una suerte de rompecabezas policiaco.

              Pero al igual que en “Delicatessen” o “La ciudad de los niños perdidos” Jeunet se las arregla para hacer uso de las atmósferas oníricas, resonancias poéticas y esa rara intensidad de las historias que retrata, salpicada esta vez con contradictorios ataques de hiperralismo.

              Aunque usted no lo crea, la historia de Mathilde es lo menos interesante.

              Jeunet presta un mimo especial a las cuatro historias de los compañeros de su infortunado amor, lo que aporta una riqueza excepcional a la película.


              © Warner Bros

              Destacable el cameo de Jodie Foster en unos memorables veinte minutos donde la gran actriz americana hace gala de un perfecto francés (hasta donde mis conocimientos del idioma pueden llegar).

              El gran triunfo de la película es el aire nostálgico y melancólico que se respira. La bellísima fotografía, la música de Badalamenti, el extraordinario montaje en las cruentas batallas y el trabajo de cámara colaboran para hacer de “A Very Long Engagement” la excelente película que es.

              Los actores se encuentran a un gran nivel, y sorprende ver la cantidad de caras conocidas: Tchèky Karyo, Dominique Pinon, Marion Cotillard o la ya mencionada Foster.

              La interpretación de los cinco actores principales, los cinco condenados, es irreprochable, pero el enamorado en cuestión falla un poco, y es que su papel es muy poco lucido: no se termina de entender qué rayos le ve Mathilde.

              El resultado es una cinta seductora, adictiva, un cuento de hadas adulto, una historia de amor con pergaminos de cine negro, un filme que no dejará, para bien o mal, a nadie indiferente.

              Nuestra Opinión: @@@1/2

              Amor Eterno
              (A Very Long Engagement, Francia-Estados Unidos 2004)
              Director: Jean-Pierre Jeunet
              Guíón: Jean-Pierre Jeunet y Guillaume Laurant; basado en la novela de Sébastien Japrisot
              Fotografía: Bruno Delbonnel.
              Música: Angelo Badalamenti.
              Con: Audrey Tautou, Gaspard Ulliel, Jean-Pierre Becker, Dominique Bettenfeld, Clovis Cornillac, Marion Cotillard, Jean-Pierre Darroussin, Julie Depardieu, Jean-Claude Dreyfus, André Dussollier
              Duración: 134 minutos
              Distribución en México: Warner Bros
              Clasificación: @ Insoportable, @@ Regular, @@@ Buena, @@@@ Obra Maestra

              Correspondencia con esta épica columna:

              codigocine@yahoo.com



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                  miércoles, marzo 16, 2005

                  Música, reflexión social y parrandas de antología en Guadalajara

                  - Beto Gómez presenta “Hasta el último trago…corazón”
                  - Chavela Vargas se roba la película y el corazón del público
                  - Fernando Trueba y su documental sobre milagros sociales
                  - “Memorias del Saqueo”: crónica del asalto a un país
                  - De miedo las noches de fiesta en Guadalajara


                  GUADALAJARA.- Chavela Vargas es el alma de la nueva película de Beto Gómez. Esta cinta de corte documental también es protagonizada por Lila Downs, Eugenia León y Astrid Hadad.

                  “Hasta el último trago... corazón”, es un documental dedicado a siete artistas como "un homenaje a la música mexicana y a estas mujeres que suelen ser más grandes en el extranjero que en nuestro país” comentó el también director de “Puños Rosas”

                  La cinta, cuya postproducción quedó concluida hace cosa de tres días, se proyectó fuera de concurso anoche en el marco del XX Festival de Cine Internacional de Guadalajara, donde la mexicana de origen costarricense Chavela Vargas estuvo como invitada especial.

                  En “Hasta el último trago... corazón”, también se resalta la actividad de Chayito Valdez, Iraida Noriega y La Negra Graciana (Graciana Silva García).

                  El realizador dijo que la idea de hacer el trabajo surgió cuando pensó en el impacto que han tenido a nivel internacional trabajos fílmicos de este género, como el de "Buena Vista Social Club" y "El milagro de Candeal".

                  Gómez manifestó que cada una de estas mujeres representa un estilo, una procedencia social y tienen en común una gran pasión a su profesión.


                  Beto Gómez y la intérprete

                  Tras la proyección de la cinta, Beto Gómez subrayó que este no es un documental pretencioso, y en lugar de mostrar a estas intérpretes en sus grandes conciertos, trata de mostrarlas de una manera más personal.

                  “Preferí un documental íntimo como el sentarse a tomar un café o una cerveza con ellas”.

                  Beto quiso ennumerar las razones por las cuales eligió a estas intérpretes.

                  La Negra Graciana es una virtuosa del arpa típica de Veracruz, que con su canto y su interpretación conserva y, al mismo tiempo, actualiza la música tradicional de la región de la costa este de México.

                  Eugenia León ha incursionado en géneros como el bolero, la balada y el tango, además de la música ranchera.

                  Por su parte, Astrid Hadad es considerada como la síntesis inmejorable del arte "kitch" mexicano, pues es una de las máximas exponentes de las artes escénicas.

                  Lila Downs ya es toda una estrella. Sabe hablar la lengua mixteca, es originaria de Tlaxiaco Oaxaca y fue educada en Estados Unidos.

                  Chayito Valdez es una cantante de música ranchera que quedó paralítica desde 1985 a causa de un accidente, en pleno apogeo de su carrera artística.

                  Beto no quiso hacer mayor presentación sobre la otra cantante puesto que simplemente “me quedaría corto y eso sería una descortesía de mi parte” (refiriéndose a Chavela Vargas); nos confesó que le hubiera gustado abarcar otros géneros musicales donde también han destacado mexicanas, las cuales prácticamente son desconocidas en el país.

                  INTERMEDIO

                  I.- A pesar de que su salud de repente se pone contra su voluntad, Chavela Vargas había hecho un pacto con Beto Gómez para estar en el estreno del documental.

                  Chavela Vargas es mujer de palabra, por lo que fue muy grato poder verla y escucharla en el Festival de Guadalajara.

                  La cantante que le ha robado el corazón a varias generaciones, asegura que participar en este documental le trajo muchos recuerdos del México de los años cincuenta, “cuando por toda la Avenida Insurgentes yo empujaba el auto de José Alfredo Jiménez, y es que no sé por qué, él comenzaba a cantar y se le averiaba el auto”.

                  La cantante confiesa a los medios que fue muy difícil filmar este documental porque a veces no estaba muy dispuesta, porque después de todo “soy un ser humano, pero lo hice con gusto porque éramos muchas mujeres las que participábamos. Con la música se construyen muchas cosas y en el documental somos muchas mujeres llenas de música”.

                  Chavela Vargas se jacta de que Beto Gómez nunca pudo desnudarla del todo.

                  “Yo nunca me he desnudado ni espiritual ni físicamente, tampoco lo iba a hacer ahora”.


                  Chavela Vargas charlando con los medios en el Cinépolis Centro Magno

                  Estar en Guadalajara, le trae también muchas nostalgias porque aquí ha sido feliz, se ha enamorado muchas veces y se ha desenamorado otras tantas.

                  “Tengo muchos recuerdos —insiste—, entre ellos una borrachera descomunal que me agarré con la actriz griega Melina Mercouri a orillas del Pireo. Amo a los griegos, a los japoneses, en cambio, no los entiendo, nunca los entendí”.

                  Asegura que los artistas de verdad no son bohemios, “nacimos así, no somos como José Luis Cuevas, que se hace el bohemio y pone cara de bohemio para las fotos”.

                  Chavela confiesa además que no escucha mucha música, que vive en una playa que se llama Zapote (en Veracruz) y que ni siquiera aparece en el mapa.

                  “La Luna cuando enamora al mar es la música más gloriosa para mí y me siento privilegiada por poder escucharla a diario”.

                  Y agrega: “La música es primordial para que el mundo cambie. La música sirve para presentar la verdad. Y la verdad es lo que falta para hacer un mundo mejor”.

                  A sus 86 años, dice, un día de estos detendrá su andar, “pero no me quiero ir tropezando, me quiero ir suavemente”.

                  II.- El director español Fernando Trueba, con todo y que es jurado del evento, no ha dejado de lado su espíritu crítico.

                  La presentación de su filme “El milagro de Candeal” sirvió para fijar su postura sobre la industria fílmica y por su puesto, lo que trató de retratar en su trabajo.

                  Trueba es de la idea de que los grandes estudios hollywoodenses han destruido el cine y la vida misma.


                  Fernando Trueba presentando su "milagro"

                  “Hollywood ha caido en manos de los conglomerados económicos, estas super empresas que no sólo están destruyendo el cine, sino también el planeta, que están destruyendo puestos de trabajo y la economía de muchos países.

                  Yo creo que los ciudadanos debemos revelarnos contra estas grandes empresas, no sólo para salvar el cine, sino para salvar la vida, para salvar todo lo que merezca la pena en el planeta”.

                  El director español agregó que la cinta no pretende reinvindicar nada ni convertirse en un retrato "turístico" de la pobreza, sino mostrar la vida cotidiana y el esfuerzo de la “gente honrada”.

                  “Siempre la gente del cine, cuando retratamos a una comunidad pobre, es para hacer estética de la violencia, por esa cosa de que se identifica la pobreza con la violencia y el crimen. Yo quería retratar lo contrario: el corazón de la gente, el esfuerzo de la gente honrada por salir de esa condena de las comunidades pobres”.

                  El realizador español nos describió su película: la historia de cómo la solidaridad, la lucha y el trabajo de un pequeño grupo convirtió las calles de Candeal, una favela de Salvador de Bahía, en Brasil, en un lugar acogedor.

                  “Últimamente no había hecho películas contemporáneas porque me llevo muy mal con la actualidad, creo que vivimos en un mundo en el que sólo acontecen atrocidades y no me apetece retratarlas, pero cuando conocí el trabajo y lo que hacía la gente de Candeal, de repente dije: he encontrado un cachito del mundo donde me apetece plantar mi caballete y pintarles un retrato”.

                  “Espero que la película transmita un poco la alegría de vivir. Soy un anarquista en cuanto a mi ánimo, pero no en el sentido literal de la palabra porque creo en la democracia, en las instituciones, lo que pasa es que éstas deben ser controladas por la gente, por el pueblo y servir para ayudar a la gente”.

                  III.- Es un relato escalofriante de lo que sucedió en Argentina, pero la similitud que tiene con México francamente da miedo.

                  “Memoria del saqueo” es un documental (imprescindible) de Fernando Solanas donde trata de encontrar respuestas a la crisis que llevó a miles de familias argentinas a quedar en la miseria de la noche a la mañana.

                  También es un frío retrato de las consecuencias de la globalización y las políticas neoliberales mal aplicadas.

                  Solanas realiza una revisión de la crisis social y política de los últimos quince años en Argentina, en la que critica las medidas económicas y la “mafiocracia” que, dice, “vaciaron al país”.

                  Solanas advierte que esta situación puede darse en otras naciones de América Latina, como México y Venezuela “si venden su petróleo, como sucedió en Argentina”.
                  Solanas cuenta que a finales de 2001, “la gente se hartó de tanto engaño, maltrato, hipocresía y corrupción, todo esto detrás de las bellas palabras y de las grandes instituciones”.

                  “Memoria del saqueo” habla del “vaciamiento hasta los huesos” de un país, y el papel que jugaron los medios de comunicación en este negocio espectacular.

                  Lo que cuestiona el documental es que los medios de comunicación convencieron a la ciudadanía que la mejor forma de salir de la crisis, era vender las empresas del Estado, como las petroleras Argentina.

                  “Tenemos unos 15 años de un lavado de cerebro espectacular realizado por los comunicadores, que de ser periodistas, se convirtieron en empresarios de los avisos comerciales en televisión y radio, que nos hicieron creer que teníamos que vender todo el país, privatizar todo” .

                  La responsabilidad final de los ex presidentes Carlos Menem y Fernando de la Rúa era visible, dice Solana, aunque reconoce que actualmente Nestor Kirchner ha declarado que “Memorias del Saqueo” es de "interés educacional" y recursos del Estado financian algunas proyecciones.

                  Para Solanas, “Memoria del saqueo” no sólo es una crítica a estos ajustes económicos, la tragedia de Argentina es que la aplicación de estos modelos terminó en un genocidio social, equivalen a si cayeran misiles a la población.

                  La diferencia es que mata en el largo plazo. En Argentina, las estadísticas oficiales a partir del 2000, dieron la cifra de que había 35 mil muertos al año por desnutrición y enfermedades curables.

                  Por lo tanto la tesis fundamental es que en Argentina hay un genocidio social, consecuencia de dos factores: la corrupción e hipocresía de nuestros gobernantes, y la aplicación de los planes de ajuste del Fondo Monetario Internacional

                  De esta película el llanto de los espectadores lo dice todo.

                  Se pone chinita la piel de solo ver la manera en que México está siguiendo las huellas que dejaron a Argentina en el abismo.

                  OBSESIONES EN CORTO

                  Tanta desorganización, tanta indiferencia y falta de consideración para con los medios de parte de la gente del Festival, solo hace que nos estemos divirtiendo de lo lindo viendo el berrinche de los colegas de la prensa nacional y extranjera. *** La gente del festival no te permite entrar a ver una función para jurado e invitados especiales de una película que no pudiste ver en la función para prensa porque estabas viendo otra cinta en otra sala (y más porque terminando la cinta hay conferencia con el director y/o los actores) con el pretexto de que ya no hay cupo en la sala (cuando en realidad el lugar está semi vacío) pero eso sí, te piden atentamente que cubras la conferencia de la película que no te dejaron ver. Y es que la tónica de esta edición (al igual que en otros años, como cualquier sana tradición) ha sido encimar eventos a lo baboso (dos o tres al mismo tiempo) y luego el último día del festival no tener nada de actividades. De ahí que no haya mucha cobertura de algunos eventos, no es posible estar en varios lugares a la vez. Y cuando el incauto periodista quiere meterse “a escondidas” a ver alguna película que se le pasó, lo tratan peor que a delincuente. Cualquier truco ya no funciona, pusieron seguridad en todos lados, incluso cierran los baños (si, nos escondíamos ahí para poder meternos a las salas antes de que iniciaran las funciones que nos interesaban ver) cuando las películas terminan.*** ¡Carajo! Si el festival es un asco, por lo menos dejen hablar a los medios de cosas que realmente interesen al público. Ya está por demás estar echando lodo al evento. Lo único que quieren los comunicadores es hablar de cosas que valgan la pena, pero si no los dejan ver las películas, pues ni modo, a seguir dando golpes bajos al festival, faltaba más, diciendo estrictamente la verdad. ¿Que porqué no aparecen estos detallitos publicados en El Universal, Milenio o Reforma? Pues porque esos medios van como patrocinadores. Pequeño detalle. sufren las mismas penurias, pero tienen que callarlas. *** Algo de lo que nadie se puede quejar de Guadalajara son las fiestas. Desde hace veinte años se han venido perfeccionando, de tal forma que todas las noches, después de las diez de la noche y hasta que el cuerpo aguante, los principales antros de la ciudad abren sus puertas para recibir a colados y participantes del festival. *** Ahí puede ver a su estrella favorita poniéndose una borrachera de antología. Lo mismo en “El Cubilete” o en el “Copacabana” al ritmo de música tropical, que en “La Maestranza”, cantina temática sobre el mundo del toreo (donde muchos se dejaron caer para ver el clásico) o bien, los lugares donde solo va gente bonita como el “Capitol Club”, “Bossé” y “Barcelona”. De lo que nos podemos quejar es que diario hay al menos 2 fiestones que obligan a hacer la visita de las 7 casas, a veces por curiosidad y otras, a la casa de los alegres borrachines (o borrachinas) que están dispuestos a aflojar cualquier declaración (y otras cosillas) al calor del alcohol con tal de ser nota. Pero finalmente, uno no viene a un festival de cine a tomar alcohol, sino a ver cine, aunque aqui en Guadalajara siempre ha sido más sencillo hacer lo primero que lo segundo, para desgracia de los cinéfilos. *** Risa y pena ajena fueron las reacciones entre la prensa que cubre este festival ante los premios otorgados por los Periodistas Cinematográficos de México (PECIME) en sus decadentes “Diosas de Plata”. Imagínese, le dieron varios premios a los actores de ese bodrio llamado “Fantasías”. Y luego no pregunten porqué los premios que se dan en México carecen de prestigio.*** ¿Porqué el documental de Beto Gómez no entró en competencia oficial cuando otros años se aceptaban trabajos en las secciones oficiales aun sin haber salido del laboratorio? *** ¿Porqué la gente del Festival anda boicoteando los cortometrajes del CUEC? Cuando estos se exhiben, misteriosamente la imagen se encuentra fuera de foco o presenta fallas en la proyección. ¿Será porque Kenya Márquez y su equipo de trabajo pertenecen al CCC y además este año el festival homenajea a esa institución? *

                  Correspondencia con esta aventurera columna:

                  codigocine@yahoo.com



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                      lunes, marzo 14, 2005

                      Guadalajara y sus XX años de festival

                      - Inicia la fiesta cinematográfica en Guadalajara
                      - Mucha fiesta, mucho cine iberoamericano, muchas personalidades, pero ¿dónde quedó el cine mexicano?
                      - Para Carlos Fuentes la política mexicana “es pinche y barata”
                      - Mano a mano entre Argentina y Brasil: Lucrecia Martell y su “niña santa” contra “Casi dos Hermanos” de Lucía Murat
                      - Chabelo, Eduardo Manzano y Rosita Quintana forman el “Club Eutanasia”
                      - “El mago” y “Noticias lejanas” se llevan los aplausos de la critica, si hay justicia, podrian arrasar con los Mayahueles
                      - “Cronicas”, cinta de Vergara y Alfonso Cuaron por fin se exhibe en México
                      - Filmará Maribel Verdú con Guillermo del Toro


                      GUADALAJARA.- No hay manera de comenzar a contarles las actividades de la XX edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara.

                      Mucho antes de la inauguración oficial, al medio día del viernes, ya habían funciones de prensa y conferencias con los propios protagonistas-realizadores, además de las improvisadas entrevistas “banqueteras” (aquellas donde los reporteros le hacen “bolita” al actor o figura en cuestión en los lugares mas insospechados: afuera de un restaurante, en el aeropuerto, incluso casi casi en el baño).

                      Lo que es un hecho es la desaparición del cine mexicano de este evento. Algo tan inverosímil como ir a una plaza de toros a ver domadores de leones. Nada que ver.

                      Y bueno, en las primeras funciones de los 6 largometrajes mexicanos en competencia, nuestros mexicanos han dado pena ajena. Está claro que la atención del festival este año está enfocada totalmente al cine iberoamericano, tanto por la calidad de las cintas como por los actores y directores que han sido invitados.

                      Cheque nomás el dato, para que no digan que luego uno anda de malinchista.

                      Para abrir boca, Lucrecia Martell fue una de las primeras figuras que se apareció por el festival.

                      Su cine es un cine incomodo, odioso y desesperante para muchos. Con apenas dos películas, la señorita argentina ya ha estado en los festivales grandes.

                      Después de las expectativas creadas por su opera prima, “La ciénaga” (premiada como Mejor opera prima en Berlín en 2001) le permitio abrir puertas y conseguir dinero para hacer “La niña Santa”.

                      Al Festival Internacional de Cine en Guadalajara llega por primera vez con esta cinta estrenada el año pasado y una de las más mencionadas del llamado Nuevo cine argentino.
                      Según la propia directora (nosotros no lo hubieramos descrito mejor), “La niña santa” es un trabajo de autor, de emociones sugeridas y una narrativa íntima.

                      Una adolescente descubre su vocación: salvar a un hombre, que la ha tocado, del pecado. En su misión, derrumba el mundo de un médico cuya vida parecía resuelta.

                      La temática está asentada en el pudor provinciano y los límites de la moral, algo que gusta mucho al mexicano ver en el cine pero que paradójicamente pocas veces se ha mostrado nuestra industria en los ultimos años ¿La mujer de benjamín,El crimen del padre amaro, La mujer del pueblo)

                      “La niña santa” acude al trabajo actoral, los silencios y las miradas para transmitir el drama interno de los personajes, enfrentados a sus valores después de un periodo de tentaciones a las cuales ceden a pesar del costo social.

                      En charla con los reporteros que sobrevivieron despçues de ver su película (no es cine facil de digerir, si ya vieron “La cienaga”, sabran de lo que estamos hablando: películas donde aparentemente en 2 horas pareciera que no pasa absolutamente nada), Martell considero una manera de entretenimiento con la cual podrá identificarse un determinado tipo de público y destacó que la importancia de los autores contemporáneos argentinos, se han dado a la tarea de contar historias de su entorno.

                      “Yo cuento la vida de provincia de clase media… me encantaría hacer Alien 6, pero el origen es ese (el entorno de cada director). Es notable como todos están dando cuenta de su entorno”.

                      La directora resaltó que estas manifestaciones de lo que cada creador ve, es un punto saludable, no sólo para el cine, sino potencialmente “arman de nuevo el tejido social”.

                      Lucrecia Martell expresó que al cine latinoamericano se le ha exigido estar a la altura del cine de entretenimiento, pero se ha dejado de lado el valor “de reconstrucción orgánico, que tiene el cine el arte o la música”.

                      “Casi dos hermanos” (Quase dois irmaos) es una de las representantes del cine exquisito que se viene haciendo desde hace algunos años en Brasil (ciertos criticos dirian que el cine brasileño ha dado cosas buenas desde toda la vida).

                      La directora brasileira Lucía Murat tambien hizo acto de presencia junto con el guionista Paulo Lins y el actor Flavio Bauraqui.

                      Ésta no era la primera vez que la periodista y realizadora estaba en México.

                      Confesó que ya lo había hecho hace 24 años, para presentar su primer documental sobre Nicaragua.

                      “En este momento que vivimos en Brasil estamos intentando que el cine latinoamericano tenga una aproximación más grande. Este festival es una de las oportunidades para que se rompa ese círculo entre nosotros”.

                      Sobre su producción, Murat platico que “la película abre con el Carnaval, pero yo quería mostrarlo de una manera diferente, porque es vendido como un cliché de sexualidad, quería mostrarlo como una cosa bella pero que convive con una tragedia entre la separación de la clase media y la favela”.

                      Para la directora, uno de los elementos más importantes en la producción es la música de Nana Vasconcelos porque “es muy triste que hace una dicotomía entre lo que se ve y lo que escucha”.

                      La historia maneja una estructura circular y se presenta en tres tiempos: La década de los cincuenta, los setenta y la época actual. “Yo quería trabajar el ciclo de la violencia de una forma cronológica, como si se tratara de un rompecabezas”.

                      Por su parte, Paulo Lins precisó sobre el guión de Casi dos hermanos que “acababa de terminar el libro Ciudad de Dios, que estaba enfocado a la vida en la favela, cuando empecé a escribir “Casi dos hermanos”. Históricamente fue uno después del otro”.

                      La cinta es autobiográfica, ya que la directora estuvo en prisión durante la dictadura en Brasil.

                      El filme se ha exhibido en Toronto, Francia e irá a competencia en Mar de Plata y después a Alemania.

                      Una de las frases más recurrentes en la cinta es del poeta portugués Fernando Pessoa. Lucía Murat, sobreviviente de la dictadura en Brasil, reveló que fue presa política y además torturada y el cine le ha servido para trabajar toda esas experiencias, además de que fue su estrategia para sobrevivir.

                      INTERMEDIO

                      Dan mucho de que hablar –ni nos comprometemos por el momento, de milagro estamos haciendo esta columna- sobre las cintas mexicanas que no entraron en competencia en ninguna de las secciones oficiales (mexicana, documentales e iberoamericana).

                      Sin embargo, con todo y que suena difícil de creer, hay propuestas interesantes que van desde el cine salpicado de humor negro, hasta el retrato de seres marginales.

                      Aquí van las primeras tres de las seis cintas mexicanas que compiten por un premio en la Sección Mexicana de Largometraje (recordemos que algunas de estas cintas también las inscribieron en la sección Iberoamericana, nomás para hacer bulto y darles algún premiecillo de consolación)

                      I.- Una declaración que nos saco las lagrimas: “Club eutanasia” existe gracias al trabajo desinteresado de legendarias figuras del cine, el teatro y la televisión mexicana, ávidas de hacerse notar dentro de un género que al parecer ha olvidado su trayectoria. El autor de tan sentimental frase es nada menos que Agustín "Oso" Tapia, director del susodicho Club.

                      La cinta, una de las 6 que tienen la “honra” de competir dentro de la Sección Oficial Mexicana en el XX Festival Internacional de Cine en Guadalajara, aborda una emotiva y cruel historia que se desarrolla dentro de un asilo de ancianos, en donde una tragedia ha provocado que tanto los alimentos como las medicinas sean racionados entre los internos.

                      Ante la inusitada situacion, un grupo de cuatro singulares representantes de la tercera edad se unen para aniquilar a sus compañeros, con tal de terminar con tan injusta vigilia.

                      En el filme, de hora y media de duracion, participan Rosita Quintana, Lorenzo de Rodas, Magda Guzmán, Héctor Gómez, Xavier López "Chabelo", Eduardo Manzano y Ofelia Medina, entre otros.

                      “Conjuntar a tan valiosos artistas fue fácil porque todos ellos, además de ser magníficos en su trabajo, son muy generosos. Siempre tuve la ilusión de dirigirlos, pues forman parte de la vida emocional de muchísima gente y por fortuna participaron todos los que yo quería”, resaltó el cineasta en conferencia de prensa. Uno de los objetivos principales, dijo, es que cada uno de ellos interpretara a un personaje que nada tuviera que ver con anteriores ni actuales trabajos, y definitivamente se logró.

                      La reconocida actriz de la época de oro del cine mexicano, Rosita Quintana, dijo que incluso habría pagado por hacer “Club eutanasia”, su película número 100.

                      “Ha sido uno de los mejores libretos que he leído en mi vida. Es bueno que la gente joven se ría, pero que también reflexione sobre el futuro de las personas de la tercera edad, espero que recapaciten y cuiden mejor a sus viejitos”, mencionó.

                      Eduardo Manzano, recordado por su brillante trabajo en la desaparecida serie Los Polivoces, aclaró que para actuar nunca ha puesto como condición el pago de una fuerte suma de dinero, y que ahora no fue la excepción.

                      En tanto, Héctor Gómez expresó su satisfacción de haber compartido créditos con el elenco de esta cinta, “aunque hacía mucho frío y había mucho humo; no obstante, la volvería a hacer” (¿?).

                      Xavier López “Chabelo” comentó, en su oportunidad, que “Club Eutanasia” fue una grata experiencia y que agradecía a Dios que el director le haya permitido desarrollar un personaje totalmente opuesto a "Chabelo", al que ha dado vida durante décadas.

                      La idea central del filme no es mala, pero el guión peca de ser inconsistente y la realización es un tanto floja, a pesar de tener por ahí algunas secuencias rescatables.

                      Tapia, como la mayoría de los realizadores debutantes, quiere tratar muchas cosas a la vez en su película. De tal forma que tenemos un homenaje a comicos que han hecho historia en México, una dosis de thriller aderezado con mucho humor negro.

                      El Oso Tapia promote como director. No se le perdona que haya desperdiciado a “Chabelo” (que aquí contrario a la costumbre aparece como adulto) y a Eduardo Manzano.

                      A como están las cosas nos atrevemos a hacer una apuesta pública: nos cambiamos el nombre a “Ponciano Pérez” si “Club Eutanasia” no se lleva algún premio.

                      II.- Las operas primas siguen dando de que hablar en el cine mexicano. El año pasado fue “Temporada de Patos”. Ahora le toca su momento de gloria a “Noticias Lejanas” y “El mago”.

                      “Noticias Lejanas cuenta una historia simple: Martín (David Aarón Estrada, espléndido), un muchacho que habita en un miserable pueblito llamado “el 17”, sueña con irse a vivir a la Ciudad de México, ganar algo de dinero y llevarse a vivir con él a su familia: su mamá sumida en una permanente depresión desde que perdiera a uno de sus hijos, su hermanito menor que narra desde el presente lo que con dificultad recuerda, su seco padrastro que no quiere abandonar su casa porque ahí tiene a su muerto.

                      “Noticias Lejanas” está compuesta por escenas que navegan en un espacio sin tiempo, hilos narrativos con vida propia, unidos por una sencilla construcción visual.

                      Ahí, en medio de la nada, de entre un manojo de casas sumidas en la miseria, se ven pasar los sueños, lamentos y torturas de seres que viven sumidos en un apagón constante, no tiene luz eléctrica, pero tampoco hay luz en sus vidas, apenas si hay agua, pero no alcanza para refrescar sus corazones. No tienen trabajo, no esperan un futuro.

                      En la cinta destaca la voz en off de Beto, el hermano menor, que da antecedentes del origen de la tragedia familiar, mientras a través de flashbacks el espectador se entera de las andanzas de Martín en un pueblo cercano y, después, en la soñada Ciudad de México.

                      Tal vez el único pero es que la cinta finaliza inesperadamente de una manera un tanto anunciada: un final demasiado trágico que se antoja un tanto fuera de contexto por toda la atmósfera construida previamente.

                      “Noticias Lejanas” es el más reciente producto del programa de “óperas primas” del Centro de Capacitación Cinematográfica. Aquí sobresale el debut como director del otrora director de fotografía Ricardo Benet , quien demuestra una asombrosa habilidad en el manejo de su narrativa.

                      III.- Con todo y su premio obtenido hace algunos meses en el Festival de Montreal, nadie les hace caso. Seguramente los reflectores estarán sobre ellos el día de la premiación.

                      Es la apuesta universitaria por hacer un cine mexicano alterno, realista y sincero

                      “El Mago” es la tercera entrega del programa de óperas primas del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la UNAM.

                      Jaime Aparicio es el director debutante, quien también participa en la escritura del guión.”El mago” sigue los pasos de Tadeo (Erando González), quien se gana la vida haciendo magia en las calles, asistido por Félix (Gustavo Muñoz), el rey del mambo-reggae.

                      Su rutina y sus planes cambian cuando se entera que padece un mal terminal. Decide entonces arreglar las cuentas con su pasado, por lo que busca a Raquel (Julissa), su ex mujer, visita la vecindad de la infancia y ubica al hijo del que fuera su mejor amigo. Busca partir con la conciencia tranquila, y revive para morir.

                      Aparicio filma una historia apoyada en una tradición dramática conocida, bastante explotada con un toque nacional, con el dramatismo “exitoso” al estilo de “Nosotros los pobres” o “Los Olvidados” solo que con un toque más personal.

                      En “El mago” el realizador apuesta por seguir a un personaje para contarnos sus tormentos y transformaciones, mismos que están llamados a ser el vínculo afectivo con el espectador: conforme se desarrolla la historia descubrimos el potencial cálido del protagonista, enfrentado a un conflicto que en principio lo rebasa.

                      La chispa de la cinta es puesta por personajes con características más o menos conocidas, como el infaltable y entrañable teporocho bufón (que por su parte da cuenta de una constante temática infaltable en el cine mexicano: la persecución de un sueño que por supuesto, no ha de conseguir).

                      La cinta cuenta con una excelente fotografía, pero adolece de una falta de fortaleza en las historias secundarias, las cuales son muy débiles y poco aportan a la trama.

                      Aún así, “El mago” demuestra su magia haciendonos valorar y saborear esos pequeños sueños que nos da la vida, alguitas veces alcanzables, otras veces difíciles de realizar, pero que sin ellos, nuestra existencia no tendría la magia de la ilusión.

                      IV.- “Crónicas”, la más reciente película del director ecuatoriano Sebastián Cordero participa en la sección iberoamericana del festival, es patrocinada por Anhelo y Tequila Gang, productoras de Jorge Vergara y el cineasta Alfonso Cuarón respectivamente.

                      ”Hace cinco años leí un artículo en un periódico acerca de uno asesino en Colombia, Alfredo Garavito, un caso brutal, horrible de un tipo que violó, torturó y asesinó a casi 200 niños en un periodo de 10 años”, comentó Cordero, durante la conferencia de prensa posterior a la exhibición de la cinta.

                      ”Tenía muchas ganas de construir un personaje que tuviera esta dualidad tan marcada, que por un lado sea un verdadero monstruo y por el otro lado sea el personaje más adorable de la película. De ese reto surgió la idea de cómo contar esta historia a través de los ojos de un periodista, de la prensa y jugar mucho entre estos dos personajes, el reportero y el asesino”, declaró el realizador.

                      La cinta tiene una trama con un tema nada fácil de realizar cinematográficamente.

                      En una ciudad ecuatoriana se encuentran el reportero sensacionalista Manolo Bonilla (John Leguizamo), su productora (Leonor Watling) y su camarógrafo mexicano (José María Yázpik), cubriendo los atroces crímenes de un asesino serial, que ha asesinado y violado a varios niños.

                      Manolo y su equipo toman las imágenes de un vendedor de biblias (Damián Alcázar) que está a punto de ser linchado debido a que atropelló accidentalmente a un niño. Bonilla ve en esa tragedia la oportunidad para hacer un reportaje de fondo, las cosas tomán mayor interés cuando el supuesto vendedor de biblias parece saber más de lo que cualquiera sobre el asesino serial.

                      El intento de thriller de Sebastián Cordero es una cinta que funciona a medias.

                      El interés generado por la historia solo le alcanza para cubrir la primera parte de la cinta, aunque desarrollar una interesante reflexión sobre los derroteros del amarillismo en los medios y la falta de escrúpulos entre algunos personajes que se ostentan como “periodistas”.

                      Una sopresa agradablñe y que poco se ha comentado en los festivales donde se hay exhibido “Crónicas” es la magnífica caracterización de Damián Alcázar, en un papel que lo saca del estereotipo de los personajes que le había tocado encarnar en el cine mexicano.

                      Ahora lo vemos inquietantemente manipulador, proyectando una maldad y serenidad que desquician.

                      OBSESIONES EN CORTO

                      John Waters, considerado uno de los reyes de la contracultura y el movimiento “underground” abrio oficialmente las actividades del festival al proyectar su mas reciente película “A dirty shame” durante la ceremonia de inauguración en el recien remodelado cine-teatro Diana. En charla previa con los medios, el polémico cineasta opinó que el “cine trash”, que le ha caracterizado, está muerto, pues considera que la pornografía ya es un asunto legalizado y no un estilo de culto. “El cine basura es la contracultura, suciedad, sexo explícito y nada común, violencia, situaciones estrambóticas y, no siempre, ácida crítica”. El cineasta andubo divirtiéndose como enano, sobre todo al termino de la proyeccion, donde en la sesion de preguntas con el publico se desató con respuestas ingeniosas y políticamente incorrectas: “La gente me preguntaba sobre mis primeras películas si estaba drogado cuando las hacía. Por supuesto que estaba drogado”; "El negocio del futuro está en los divorcios gays y en las remociones de tatuajes, estoy pensando en invertir en eso. Los homosexuales pasarán de moda y en el futuro lo importante no será salir del clóset, sino entrar”; “En “Pink Flamingos”, mis actores sí comieron caca de verdad, pero desconozco si a partir de esa escena el gobierno estadounidense creó una ley que prohibiera tales actos”. Por último, con la misma irreverencia, dio un consejo a los padres: “Si tienes un hijo violento que lea libros sobre violencia, si tienes un niño que es demasiado sexual, dale un libro sobre fantasías sexuales”. *** Carlinhos Brown, quien fuera premiado recientemente con un premio Goya por la composición del tema “Zambie Mamento” para la película “El Milagro de Candeal”, de Fernando Trueba (la cual se exhibirá en Guadalajara), puso a bailar a los asistentes a la inauguración en el “Teatro Diana”. Es una verdadera delicia delitarse con el talento de este hombre. *** Con todo y sus errores en la dirección del certamen, Guadalajara es el evento de moda y como no queriendo la cosa, todo mundo quiere aprovechar los reflectores. No me pregunte que andaba haciendo por ahí. El caso es que el escritor mexicano Carlos Fuentes se dio una vueltecita para hablar duramente sobre el estado de la polítca y la democracia mexicana, a la cual no dudó en calificar como “pinche y barata”. “Todo lo que se discute y se debate finalmente es benéfico, lo que nos preocupa es la zancadilla política, las puñaladas traperas y todo lo demás que estamos viendo casi como norma de la vida política mexicana”. Por ese motivo, Carlos Fuentes invitó a los líderes partidistas a olvidar los debates inútiles y concentrarse en los grandes temas nacionales, además de que hizo público su deseo sobre las diferencias y berrinches entre los “chiquillos” Vicente Fox y el jefe del Gobierno de la ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, rebasen el nivel en que se encuentran. “Deben rebasar ese nivel para llegar a un debate sobre los temas principales del país y sobre el futuro de la Nación como Nación”. En medio de las actividades cinematográficas, el escritor también dio su punto de vista respecto al proceso de desafuero contra López Obrador por presunto desacato de una orden judicial en un litigio por un terreno invadido ilegalmente. Dijo que se recordará como un “triste episodio” de la política nacional y anticipó que la Cámara de Diputados lo desechará. Afirmó que México está listo para un Gobierno de izquierda y consideró que actualmente este sector tiene una opción clara de ganar el poder en 2006. Algunos no están muy de acuerdo con los puntos de vista de este escritor, pero sin duda es una voz que se debe escuchar atentamente. *** Maribel Verdú será la protagonista de “El laberinto del fauno”, el nuevo proyecto cinematográfico Guillermo del Toro. De acuerdo a la actriz española, la cinta estará ambientada en la Guerra Civil Española. El rodaje iniciará en junio próximo en España. El filme, una mezcla de realidad y ficción, narra “cómo los fascistas perseguían a los anarquistas, cómo los torturaban, cómo les sacaban información. Van a ver sapos gigantes, faunos y laberintos, y todo esto lo vive una niña de nueve años, pero todo se va mezclando con la realidad”, comentó Verdú durante una improvisada rueda de prensa, minutos después de haber llegado al festival. *** Alejandro Tomassi compartirá créditos con Diego Luna en la próxima película Luis Mandoki, "Amapola". Tomassi reveló que ya están seleccionado el reparto y entre los actores que participarán destaca Luna, quien llevará uno de los roles principales dentro de la trama. El personaje de Tomassi será un gobernador constitucional mexicano en la época de los 40, durante la Segunda Guerra Mundial. Precisó que la película abordará la intervención de México, en ese conflicto bélico y la alianza que se hizo para apoyar a Estados Unidos. La filmación tendrá locaciones en la Ciudad de México y en Mazatlán, Sinaloa, para iniciar en mayo próximo. *** Al ver “La última noche” de Alejandro Gamboa uno se pregunta si existe algún contrato de exclusividad entre Videocine y el festival de Guadalajara donde algunas cintas de esta filial de Televisa se tengan que programar “a huevo”. Si usted ya vio el trailer, se dará cuenta que la cinta no tiene absolutamente nada que hacer en un festival. Por lo mismo, nos abstendremos de derrochar tiempo en hablar de este bodrio que alguien tuvo la puntada de meterlo en una competencia oficial. *** Una verdad dolorosa: han pasado XX años y Guadalajara sigue siendo el mismo desmadre de siempre. *** Entre actividades mal programadas, encimadas o eventos incluidos de última hora, algunos medios han dispuesto hasta seis reporteros más fotógrafos para cubrir los diversos aspectos del festival. *** Solo hay de dos sopas: o se está en el Cinépolis Centro Magno haciendo cambio de salas para ver las cintas de las diferentes secciones en competencia (acompañadas de sus respectivas conferencias cuando hace acto de presencia algún representante del filme) o se está en la sala de prensa batallando por conseguir una computadora libre para vaciar toda la información. *** Por andar de criticones y decir lo que otros callan, esta vez no fuimos tomados en cuenta por los organizadores, pero de todas formas por aca andamos de incógnitos, gracias a una mini colecta armada entre los cuates, despistados en el metro y simpatizantes del 'peje'. Si dejamos de cubrir el festival antes de su conclusión, será por causas estrictamente ajenas a nuestra voluntad. *** Por limitaciones físicas y tecnológicas, no podremos clonarnos instantáneamente para estar en varios eventos a la vez, pero sí trataremos de ver mucho cine y de platicarles algunos detalles interesantes producto de la avalancha informativa generada por el evento. Desde luego, en un acto de noble sacrificio, no faltará el caballito de tequila a la salud de todos nuestros lectores.*

                      Correspondencia con esta festivalera columna:

                      codigocine@yahoo.com


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                          miércoles, marzo 09, 2005

                          Saw, Juego Macabro



                          James Wan (director) y Leigh Whannell (guionista y actor) no tienen ni 30 años. A pesar de su juventud, estos chicos tienen talento para hacer cine. “Saw” es prueba evidente de ello.

                          A pesar de que “Saw” tiene fallas propias de un principiante, hay una historia muy buena debajo de todo eso, además de que hay mucho cuidado por los personajes. Pero sobre todo, un tremendo interés por entretener al público, que es lo importante, con una trama que les hará cambiar las palomitas de maíz por las uñas de las manos.

                          Un baño en muy mal estado es el escenario con el que abre la cinta.

                          En una esquina se encuentra el Dr. Lawrence Gordon (Cary Elwes) encadenado a una tubería, en el otro extremo de la habitación y en igual situación se encuentra Adam (Leigh Whannell), un fotógrafo que oculta muchos mas secretos de lo que parece.

                          La escena dantesca es completada por un cadáver en medio de ambos con una pistola (con la que cometió suicidio) en su mano izquierda y una grabadora en su mano derecha.

                          Ambos se despiertan casi al mismo tiempo sin saber qué ha pasado y por qué se encuentran ahí.


                          © Artecinema

                          La película gira en torno a un asesino serial cuya característica es secuestrar a las personas (elige cuidadosamente sus blancos basado en la falta de moralidad que tienen en algún aspecto de su vida) y ponerlas en situaciones extremas donde finalmente son ellos mismos los que acaban con sus vidas.

                          Es decir, les da un determinado tiempo para conseguir ciertos objetivos, si no los cumplen morirán irremediablemente, orillándolos incluso hasta el suicidio. En el caso del Dr. Lawrence y Adam, se le informa al primero que tiene que matar a Adam en un plazo de 8 horas si quiere que su esposa y su hija sigan con vida.

                          Mientras tanto, el policía David Tapp (Danny Glover) está muy cerca de encontrar a su presa, un poco para resolver el caso y otro por una sed de venganza muy particular.

                          Así que el juego es para Lawrence, Adam ya está condenado irremediablemente.

                          Obvio que esto sucede sin variar en absoluto las condiciones en que se encuentran ambos, es decir, encadenados a un tubo y separados por un par de metros uno del otro. A partir de ahí, uno como espectador se ve inmerso en una vorágine de situaciones que confunden y lo llevan de un lado al otro.


                          © Artecinema

                          Ya cuando se piensa que lo hemos visto todo, llega el final. Un final totalmente inesperado, que en lo personal me pareció interesante.

                          Además de sorpresivo tiene una connotación hasta filosófica que incluso le cambia totalmente el enfoque de la película.

                          El filme se construye como un enigma progresivo en donde cada escena plantea uno nuevo; el objetivo primario es incrementar la ansiedad a través de la incertidumbre, y su director, el primerizo James Wan, no escatima para ello en el uso de imágenes por demás escalofriantes (el corte original recibió un NC-17 de la MPAA teniéndose que eliminar los momentos más “gráficos” y así poder estrenar el filme con la calificación R).

                          Violencia física, sangre, y la imaginería repugnante agradarán a entusiastas del horror cómo también al espectador más inteligente que se encontrará incapaz deducir el sorprendente final.

                          “Juego Macabro” es uno de los filmes americanos más oscuros sobre genios delictivos con los egos mesiánicos y sus tormentos sádicos que no escatiman en el daño físico, emocional o mental.


                          © Artecinema

                          Como película de miedo y misterio, “Juego Macabro” eclipsa algunos de los fracasos del año pasado, funcionando a la perfección gracias a un mecanismo de relojería por demás ingenioso y excéntrico.

                          No hace falta ser un erudito para darse cuenta que tanto el director como el guionista parecen haber estudiado al derecho y al revés la maquinaria de “Seven” (David Fincher) o “Audition” (Odishon, de Takashi Miike) dando como agradable resultado un thriller escabroso, magníficamente orquestado, que pone especial énfasis en la forma más allá de la originalidad de la propuesta.

                          El brillante punto de partida, donde un asesino sin identidad hace que las víctimas se maten entre sí, sin ser nuevo, se nos presenta bien arropado en un contrastante guión que aunque no engaña a nadie, sabe tapar agujeros con golpes de sadismo inesperados y con un manejo del suspenso certero y bien ajustado.

                          “Saw” pertenece a ese tipo de propuestas en las que al espectador poco le importa la identidad del asesino, el verdadero motor de la historia se halla en la empatía con la víctima y en el tour de force que la haga salir airosa.

                          La cinta es una verdadera señal de renovación, que nos habla de que las ideas no se terminan tan rápido como temíamos.

                          Nuestra Opinión: @@@

                          Saw, Juego Macabro
                          (Saw, Estados Unidos 2004)
                          Director: James Wan
                          Guión: Leigh Whannell y James Wan
                          Música: Charlie Clouser
                          Fotografía: David A. Armstrong
                          Con: Leigh Whannell, Cary Elwes, Danny Glover, Ken Leung, Dina Meyer, Mike Butters, Paul Gutrecht, Michael Emerson, MacKenzie Vega, Monica Potter
                          Duración: 102 minutos
                          Distribución en México: Artecinema
                          Clasificación: @ Insoportable, @@ Regular, @@@ Buena, @@@@ Obra Maestra

                          Correspondencia con esta macabra columna:

                          codigocine@yahoo.com



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                              lunes, marzo 07, 2005

                              Vida Acuática



                              Sería redundante decir que el cine de Wes Anderson cada vez más se parece al cine de Wes Anderson, pero ciertamente el director ha hecho evidente que sabe capitalizar sobre ciertas características de sus trabajos.

                              Se trata de un cine humanista, que trabaja principalmente la disfuncionalidad afectiva de los personajes.

                              Sólo que los personajes puestos en un contexto particular no son tan disfuncionales, y el humanismo se construye desde lo trágico cómico con un humor seco.

                              En “The life aquatic with Steve Zissou”, Wes Anderson presenta una de las formas de narrativa más innovadoras que se hayan visto en el cine.

                              La película aborda la última aventura de Steve Zissou, una especie de Capitán Jacques Cousteau, que hará recordar a quienes les tocó aquella época de esos documentales sobre la vida marina que lo mismo pasaban a media mañana que por la noche.


                              © Buena Vista International

                              El espíritu de esas aventuras bajo el mar está captado a la perfección, a la par de encontrarse distorsionado por una vida marina creada por computadora, totalmente irreal.

                              “Vida Acuática” se centra en Steve Zissou (Bill Murray), un oceanógrafo y documentalista cuyas películas sobre el mundo acuático tuvieron cierto éxito en el pasado, pero que ahora han perdido popularidad, sumiendo a Sizzou en una seria depresión (no, no es Bill Murray repitiendo su papel en “Lost in traslation”, aunque su actuación es igualmente exquisita).

                              Sin embargo, la muerte de un cercano amigo entre las mandíbulas del mítico “Tiburón Jaguar”, le dan nuevos bríos a Sizzou, quien decide montar una última expedición para localizar y destruir al tiburón jaguar, vengando así la muerte de su amigo.

                              Y así, abordo del barco "Belafonte", emprende la aventura junto con su extraña tripulación, que incluye a Jane (Cate Blanchett), una amargada reportera, y a Ned Plimpton (Owen Wilson), que podría ser el hijo de Zissou.


                              © Buena Vista International

                              En el camino, desde luego, los esperan extrañas aventuras, que van desde un ataque de piratas hasta el rescate de un eterno rival... y tal vez un enfrentamiento con el feroz tiburón.

                              Wes Anderson ha creado, en tan sólo tres películas, un mundo muy específico de fantasías, donde con sus distintos personajes, que pueden ir desde un par de hermanos con deseos de convertirse en ladrones (Bottle Rocket, 1996), un joven estudiante y dramaturgo con deseos de conquistar a su maestra (Rushmore, 1998), o una familia disfuncional llena de genios venidos a menos (The Royal Tenenbaums, 2001)-, ha logrado sumergirnos en un universo original donde nunca se sabe en qué época o contexto nos encontramos a consecuencia de un ambiente y escenarios construidos con cierta artificialidad, lo que le da un aire de cuento infantil y sobre todo, historias aderezadas con un humor basado en la simpleza de la vida, principalmente conflictos entre familia, depresión, amor y fatalidad, sin recurrir al humor escatológico o a bromas burdas sobre sexualidad entre adolescentes, como se acostumbra en las recientes comedias juveniles o de cualquier otro tipo.


                              © Buena Vista International

                              “Vida Acuática” resulta ser una producción cinematográfica corregida y aumentada de las ya conocidas excentricidades del director con la que supera fácilmente sus anteriores trabajos, principalmente porque a sus tradicionales escenarios de cuento (por cierto en esta ocasión presenciamos el barco “Belafonte”, abordado por la tripulación Zissou que, por dentro, parece tener distintos escenarios teatrales), Anderson le suma una propuesta visual más rica: un mundo marino fuera del contexto que comúnmente conocemos, repleto de criaturas pintorescas como un cangrejo con colores de caramelo, un caballito de mar que parece haber sido pintado con crayones, un gigantesco tiburón jaguar que puede devorar humanos a la más leve oportunidad, seres que gracias a la genial técnica de animación “StopMotion” a cargo de Henry Selick (el mismo responsable de “El extraño mundo de Jack”), esto sin contar las abundantes persecuciones y tiroteos que, aunque algo extrañas (con pistolas a las que nunca se les acaban las balas y no dejan rastros de sangre) son muy divertidas.

                              Todo acompañado por una banda sonora prácticamente basada en la música de David Bowie con la puntada de que las canciones son cantadas en portugués.

                              Para quienes no conozcan la peculiar visión de Wes Anderson, tal vez encuentren difícil de aceptar la propuesta del cineasta: humor negro que cae en lo absurdo y la farsa por medio de un guión original, exuberante, hecho con la intención de ser un tanto mordaz, acompañado de unas destacadas actuaciones.

                              Eso sí, aquellos que logren digerir tal humor, serán premiados con sumergirse hasta el corazón de una cinta con emociones honestas y personajes entrañables, que presentan una faceta un poco inusual, pero definitivamente familiar de las relaciones humanas.

                              Una cinta francamente deliciosa.

                              Nuestra opinión: @@@1/2

                              Vida Acuática
                              (The Life Aquatic With Steve Zissou, Estados Unidos 2004)
                              Director: Wes Anderson
                              Guión: Wes Anderson y Noah Baumbach
                              Música: Mark Mothersbaugh
                              Fotografía: Robert D. Yeoman
                              Con: Bill Murray, Owen Wilson, Cate Blanchett, Anjelica Huston, Willem Dafoe, Jeff Goldblum, Michael Gambon
                              Duración: 118 minutos
                              Distribución en México: Buenavista International
                              Clasificación: @ Insoportable, @@ Regular, @@@ Buena, @@@@ Obra Maestra

                              Correspondencia con esta acuática columna:

                              codigocine@yahoo.com



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                                  viernes, marzo 04, 2005

                                  El maquinista

                                  The image “http://photos1.blogger.com/img/252/1040/320/el%20maquinista1.jpg” cannot be displayed, because it contains errors.

                                  ¿Es una cinta de terror? ¿Cine fantástico? ¿Un thriller?

                                  “El maquinista” tiene un poco de esos elementos y más

                                  Trevor Reznik (Christian Bale), operario de máquinas en una fábrica, no puede dormir.

                                  No se trata de un insomnio común.

                                  Trevor no duerme desde hace un año.

                                  La fatiga le ha significado un horrible deterioro de su condición física y su salud mental.

                                  Repelidos por su aspecto físico, sus compañeros de trabajo primero le evitan, y después se volverán contra él cuando uno de ellos pierde un brazo en un incidente en el que Trevor se ve involucrado.

                                  Atormentado por la culpa, la vergüenza de Trevor se transforma en sospecha, y después en paranoia, cuando parece que sus compañeros conspiran para conseguir que sea despedido, o algo peor.



                                  ¿Es la fatiga lo que le está haciendo perder la razón?

                                  Con la firme determinación de encontrar una respuesta, Trevor investiga los extraños sucesos que están convirtiendo su mundo en una pesadilla.

                                  La larga lista de actores y actrices que han asumido un drástico cambio físico para interpretar una película tiene en Christian Bale un notable candidato para situarse en los primeros lugares.

                                  Su esforzada constitución física del extraño individuo de “El maquinista”, el operario de una fábrica que no puede conciliar el sueño desde hace un año y ha adelgazado hasta límites visualmente insoportables, es sin duda alguna la gran partida del filme.

                                  Ojeroso, cadavérico, de costillas y clavículas más que visibles, el protagonista de esta fábula más o menos kafkiana pasea su decadencia física atrapado en su propio pasado, lacerado quizá por una memoria fracturada, el protagonista de “El maquinista” se mueve en un mundo hecho de realidades reconocibles e imaginaciones en forma de espasmo.

                                  Se relaciona con una vecina que ejerce la prostitución (Jennifer Jason Leigh en un tipo de papel que se sabe al dedillo) y con una camarera del bar del aeropuerto (Aitana Sánchez-Gijón), demandando de ambas la comprensión y calma que no logra en la soledad de su apartamento ni en el trabajo.

                                  Christian Bale es un actor que bien podría haber triunfado como galán, a base de películas hechas a su medida, pero ha elegido hacer papeles diametralmente opuestos.



                                  Es por eso que no extraña verlo en esta ocasión interpretando a un escuálido obrero en una fábrica anónima, un papel que desde luego nada tiene que ver con sus anteriores actuaciones como demente protagonista de “American Psycho” o cazador de dragones en “Reign of Fire”.

                                  De hecho, en esta película Bale ha perdido cerca de 35 kilos para poder vestirse el papel de insomne protagonista del filme.

                                  La actuación de Bale en “El maquinista” es muy buena, tanto como la del resto de los actores, que consiguen con escasos medios hacer una película que cautiva desde el inicio, donde uno acaba por no saber qué creer y disfruta cada escena hasta el final.

                                  “El Maquinista” tiene varios paralelismos con otras películas del subgénero del cine fantástico llamado “cine paranoico”, es decir, películas en las que ni los protagonistas ni los espectadores sabemos exactamente qué está ocurriendo, qué es real y qué no.

                                  Quizá la referencia más clara sea “Spider” y “Fight Club”, ya que ambas películas presentan personajes insomnes, poniendo una y otra vez en duda la cordura del protagonista.

                                  Lo interesante de esta producción completamente española es la manera en que el director consigue que todos los elementos de la película, ya sea la espléndida interpretación de su elenco, la tenebrosa fotografía, la cuidado y bien armado score o un diseño de producción que recrea una fascinante estética industrial, estén al servicio de una historia que se preocupa por recrear los delirios de su protagonista.



                                  “El Maquinista” es un filme que posee un rigor narrativo bastante inusual en otras recientes producciones de corte fantástico, un rigor que se agradecerá y mucho por parte del espectador harto de vacíos efectismos.

                                  Brad Anderson construye su thriller con elegancia y con mucha inteligencia, preocupándose por encontrar un equilibrio entre los referentes de cine clásico de los que se mueve y algunos elementos del cine de terror psicológico más reciente.

                                  Se maneja de maravilla con el material que tiene entre manos, sabiendo dar el toque justo en cada momento.

                                  Brad Anderson es un director con una mirada propia, con una enorme capacidad de creación de atmósferas, con un sentido inusitado para retorcer la realidad y ofrecer los recovecos más incómodos que hay entre los intersticios de aquélla.

                                  Anderson se ha inspirado en los universos creados por Alfred Hitchcock, Roman Polanski y David Lynch para darle vida a una cinta apasionantemente perturbadora.

                                  Nuestra Opinión: @@@1/2

                                  El maquinista
                                  (The machinist, España 2004)
                                  Director: Brad Anderson
                                  Guión: Scout Kosar
                                  Fotografía: Xavi Giménez, Charlie Jiménez
                                  Música: Roque Baños
                                  Con: Christian Bale, Jennifer Jason Leigh, Aitana Sánchez-Gijón, John Sharian, Michael Ironside, Larry Gilliard Jr.
                                  Duración: 102 minutos
                                  Distribución en México: UIP
                                  Clasificación: @ Insoportable, @@ Regular, @@@ Buena, @@@@ Obra Maestra

                                  Correspondencia con esta misteriosa columna:

                                  codigocine@yahoo.com



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