lunes, 27 de marzo de 2006

Guadalajara, el desastre de cada año

- La mafia detrás del festival, una de las razones por las que el evento se hunde cada año
- Discriminan españoles a la prensa mexicana
- Desangelada noche inaugural, costumbre de las últimas ediciones




El que debería de ser el festival más importante de cine en México, por su antigüedad, por su presupuesto y por el poder de convocatoria, solo se queda en eso, en un intento, en falsas promesas.

Hasta hace unos años, era el festival más importante porque no existía otro que le hiciera competencia.

Pero con el surgimiento del Morelia Film Fest y Expresión en Corto, Guadalajara se ha quedado relegado, tratando de revivir glorias pasadas.

El problema va más allá del ineficiente y hasta discriminatorio trato a la prensa nacional.

Es un festival con cero autocrítica, que no solo repite los errores que año con año le sirven de tropiezo, sino hasta se da el lujo de hacerlos mas grandes y crear nuevos.

De entrada, si uno no es amigo del patronato del festival, de los dirigentes en turno o bien, que no se haya tenido financiamiento gubernamental (IMCINE), es prácticamente imposible poder entrar en alguna de las secciones en competencia.

A lo más que aspiran los cineastas, si bien les va, es aparecer en laguna de las olvidadas secciones no competitivas.


En el 2005, la Muestra cambió de nombre a Festival. Nombre diferente, mismos vicios y defectos.

Por algo hace dos años un grupo de directores inconformes decidieron crear una muestra alterna al festival.

Curiosamente, se llegaron a ver trabajos de mejor calidad que los mostrados en el festival.

Siempre se ha exigido que de la cara el jurado de preselección del Festival de Guadalajara, pero los organizadores, a diferencia de lo que sucede en otros certámenes, los mantiene en el mas celoso secreto.

Sin embargo en pecado llevan la penitencia.

Las últimas ediciones del festival han sido francamente penosas.

Son los síntomas de la enfermedad de un paciente que supuestamente goza de perfecta salud.

Si así fuera, no tendría severas críticas incluso de los propios medios que lo patrocinan.


Del director de "Yo, tú, ellos", llega la nueva cinta de Fernanda Montenegro. El filme ya obtuvo reconocmientos en Sundance tanto a la guionista como al trabajo del realizador. "Casa de Arena" compite en la Sección Iberoamericana del festival de Guadalajara

¿Qué hacer con Guadalajara?

Lo más sano sería cambiar a la gente del patronato, que son quienes generalmente les imponen línea al director y equipo que integra el festival.

Pero cuando en el patronato están los dos personajes que se sienten dueños de la ciudad de Guadalajara (Raúl Padilla y Jorge Vergara, empresarios exitosos pero que mucha gente no los baja de mafiosos), es más fácil crear un festival paralelo y menos amañado, que pensar en algún momento dado que los problemas del festival pueden ser solucionados.

Este año por ejemplo, la prensa especializada tuvo acceso restringido al festival.

Alguien tuvo la magnífica idea de contratar a un grupo de españoles para que se hicieran cargo del área de prensa.

Obviamente esos españolitos tendrán experiencia en festivales europeos, pero el problema es que no conocen la fuente de cine y espectáculos de nuestro país.

Sus decisiones fueron escandalosas y ridículas.


La cinta de Isabel Coixet que participa en la sección oficial Iberoamericana, trae un currículum envidiable: 5 premios Goya, entre ellos el de Mejor película, mejor director, mejor actor de reparto y mejor guión original, además de un premio obtenido en la Mostra de Venecia. Es una de las favoritas en Guadalajara.

Si de por si antes era complicado obtener una acreditación para el festival, ahora estuvo en chino.

Bajo el eterno de pretexto de “no tenemos presupuesto” y “no tenemos cupo”, restringieron aún más la entrega de gafetes, no conformes con esto, al 95% de la prensa nacional (en su mayoría provenientes de la ciudad de México) no les concedieron el apoyo de hospedaje.

Algo nunca antes visto incluso en este festival, acostumbrado a invitar todo pagado a cuates, yupies y colados, pero indiferente con los medios de comunicación. Sin embargo, este año fue el colmo. De ahí que varios medios importantes optaran por no cubrir el evento.

Críticos de cine y a la vez investigadores de nuestro cine nacional que son invitados como jurados de cine a festivales de otros países como Luis Tovar (La jornada) o Rafael Aviña (Reforma) les negaron en un principio la acreditación.

Fue hasta que alguien les notificó la metida de pata, que los españoles rectificaron.

Pero eso sí, con todo y la falta de presupuesto, los españoles del área de prensa tuvieron la puntada de invitar a una nutrida delegación de periodistas provenientes de España con todos los gastos pagados (avión, hotel y alimentos) para cubrir el festival.

El pretexto, que este año España es el país invitado y que Guadalajara necesita difundir su imagen en el extranjero.

Eso si, pese que a anunciaron un incremento en la asistencia de medios (según ellos), las funciones y sala de prensa se ven vacías como cada año.

Consentidores con sus compatriotas, discriminadores con los mexicanos.

El caso es que el viernes pasado se llevó a cabo la desangelada inauguración de la XXI edición del Festival.

Desangelada porque como ya es costumbre, no hubo estrellas, pero sí muchos estrellados.

Mientras en la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Morelia la alfombra roja se vistió de gala al recibir a Tommy Lee Jones, Guillermo Arriaga, el productor Michael Fitzgerald, además de actores y directores de otras cintas, a la inauguración del Festival de Guadalajara desfilaron solamente Blanca Guerra, Demián Bichir, Ana Claudia Talancón, Luis Felipe Tovar, el guinista y escritor Vicente Leñero, Pedro Armendáriz y Silvia Pinal. Los dos primeros por ser maestros de ceremonias y los dos últimos por recibir un homenaje de parte del festival.

Ya ni Expresión en Corto se quedó cortito, pues tuvo en la inauguración a Oliver Stone.

No es mala leche contra el festival, pero parece que simplemente no despierta ya el interés de antaño, ni en el público, ni en la comunidad cinematográfica, los hechos son contundentes.

El festival termina el 31 de marzo. Son demasiados días, pero también muy poco tiempo para corregir tantos errores.

Guadalajara hoy por hoy está convertido en un elefante blanco.

Es uno de los festivales de cine de América Latina más grandes, por la cantidad de secciones y películas que se exhiben, además de eventos paralelos.

Sin embargo, entre tantos homenajes y reconocimientos entregados por doquier, de las fiestas diarias, pretexto para borracheras épicas que terminan más allá del amanecer, lejos se encuentra un apoyo real, un interés legítimo por rescatar, promover y aportar al cine mexicano, a diferencia de lo que pasa en los otros festivales mexicanos mencionados una y otra vez en esta columna.

OBSESIONES EN CORTO

Con un homenaje a Pedro Armendáriz, un reconocimiento a la trayectoria de Silvia Pinal por parte de la embajada de España en México, una retrospectiva de la filmografía de John Sayles, un programa especial de cine ibérico, una sección nacional en competencia llena de óperas primas y jóvenes realizadores y más de 100 filmes de distintas latitudes en el programa, fue como arrancó la noche del viernes las actividades del XXI Festival Internacional de Cine en Guadalajara. *** Aunque hay un importante número de nombres importantes entre los invitados que supuestamente asistirán en los siguientes días, en boca de muchos está la ausencia del hijo pródigo de Guadalajara, su orgullo en el cine, Gael García Bernal, quien al estar filmando su primera película en estas semanas, confirmó que no asistiría, a pesar de que hay quienes mantienen vivan las esperanzas de alguna sorpresa. La inauguración oficial, se llevó al cabo por segundo año en el Teatro Diana, donde se proyectó “Iberia”, el más reciente musical del director Carlos Saura. *** Entre sus primeras actividades, el festival de Guadalajara entregó este sábado un reconocimiento a instituciones que han apoyado al séptimo arte en América Latina. Se les entregó el Mayahuel a Radio Televisión Española, el Programa Ibermedia, la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana y la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños. Esta repartidera de reconocimientos que año con año hace el festival, tuvo como curiosidad la asistencia de Gabriel García Márquez, quien nadie pudo arrancarle palabras. Ni pronunció discurso, no quiso hablar con la prensa. Estuvo en la mesa de honor, observando. *** Bien podemos resumir en tres palabras la situación de este festival con una frase usada con doble sentido de la canción de Molotov compuesta contra Jorge Vergara: “Vale vergara, (el festival de) Guadalajara”. *

Correspondencia con esta desastrosa columna:

codigocine@yahoo.com





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