miércoles, 22 de marzo de 2006

Secuestro Express



Jonathan Jakubowicz a sus 27 años sufre de serios problemas en su país por causa de su ópera prima.

Tiene una demanda que exige de seis a 10 años de cárcel para él; la televisora del Estado lo insulta constantemente; el vicepresidente calificó ésta, su ópera prima, de “película miserable, sin valor artístico”; sin embargo, haber filmado “Secuestro Express” ha valido la pena.

La película es considerada la más taquillera en Venezuela, recaudando cerca de tres millones de dólares.

Carla (Mía Maestro) y Martín (Jean Paul Leroux), una joven pareja de clase alta, acaban de concluir una noche de reventón en la disco cuando se cruzan con tres escalofriantes sujetos.

Rápidamente queda claro que Trece (Carlos Molina), Budu (Pedro Pérez) y Niga (Carlos Madera) forman parte de la clase de empobrecidos venezolanos que han encontrado la manera de ganarse la vida secuestrando jóvenes de las calles para sacarles dinero a sus adinerados padres.

Como tantos otros compatriotas, Carla y Martín se han convertido en víctimas de un “secuestro express.”

A la merced de sus rencorosos secuestradores, Carla y Martín emprenden un incierto viaje mientras esperan que el padre de Carla, Sergio (Rubén Blades) pague el rescate.

Pero aún cuando llegan a entender mejor a sus secuestradores, en esta explosiva atmósfera de furia, miedo y malos entendidos, ¿será suficiente el dinero para salvarlos?


© Columbia Pictures

“Secuestro Express”, aborda problemáticas sociales, como la marginalidad, la corrupción policial, el tráfico y uso de drogas, el abuso del poder, la violencia, las dificultades que padecen aquellos individuos que habitan tanto en los barrios como fuera de ellos, entre otras cosas, de una forma particular (según la propuesta del director) y de forma condensada, dada la dinámica temporal y limitada que conlleva en sí mismo lo que es el cine.

La problemática a la que se hace alusión en la película se puede considerar como una realidad social que permanentemente se ha mantenido en un proceso de construcción y reconstrucción.

Para poder entender la realidad social abordada en la cinta, debemos ubicarnos en un contexto que determina su propio contenido, ya que los problemas que afectaban a Venezuela y a su población, tanto en lo económico, político y social, se han acrecentado considerablemente, debido al desarrollo desigual que se venia dando y que continua dentro del país.


© Columbia Pictures

El aumento de la corrupción y el mal manejo de las políticas que se han ido estableciendo, sigue trayendo consigo un mayor empobrecimiento de la población venezolana en general, mayores tasas de desempleo, delincuencia, inseguridad, el continuo crecimiento acelerado de las zonas marginales, y el encarecimiento de la vida cotidiana, al igual que la pérdida de valores y concepciones morales que guíen las conductas sociales.

Jonathan Jakubowicz ha tenido que hacerle frente a la censura del gobierno de Chávez por haber recreado una problemática que no sólo afecta a la sociedad venezolana, sino en general a casi toda Latinoamérica, representando aspectos negativos y denigrantes que a pesar de ser comunes e inclusive, percibidos por la gran mayoría, resultan un tanto chocantes para el público que prefiere concebir al cine como medio de entretenimiento y no como reflejo de la realidad y para aquellos personajes que se encuentran en el gobierno y se sienten ofendidos por el contenido que consideran como falsamente manejado.

El contenido de la ópera prima de Jakubowicz se enmarca en la tendencia que ha tenido el cine venezolano a través de diferentes cineastas, de vincularse con la realidad del país, como consecuencia del desencanto que producen las contradicciones y la mala conducción política y social que ha tenido Venezuela a lo largo de la historia; lo que le permite al director, plasmar ciertos valores y anti-valores que él mismo ha identificado, de los sectores populares, de los marginales, de la clase media, de la clase alta, del sector urbano, de la mujer, del hombre, del delincuente, del policía, y de la violencia, los cuales encuadran actualmente, de alguna forma, nuestra realidad tanto individual como social.


© Columbia Pictures

Pero mas allá del contenido sociopolítico, para ostentar un buen guión, es necesario que el escritor tenga claro lo que quiere decir.

“Secuestro Express” es una película muy bien hecha que logra alcanzar un discurso distinto entre todo el cuento de la violencia.

¿Qué pasa al final del día, cuando te das cuenta que tu mejor aliado, por encima de la policía, el gobierno y los demás delincuentes es tu propio secuestrador?

Jonathan Jakubowicz demuestra que tal actividad delictiva es apenas la punta del iceberg de un estado general de putrefacción social, en el cual la vida está totalmente vaciada de sentido, de valoración.

Nuestra Opinión: @@@@

Secuestro Express
(Venezuela 2005)
Dirección y guión: Jonathan Jakubowicz
Fotografía: David Chalker
Música: Angelo Milli
Con: Mía Maestro, Carlos Molina, Pedro Pérez, Carlos Madera, Jean Paul Leroux, Rubén Blades, Andres Blanco “Blanquito Man”
Duración: 90 minutos
Distribución en México: Columbia Pictures
Clasificación: @ Insoportable, @@ Regular, @@@ Buena, @@@@ Obra Maestra

Correspondencia con esta censurable columna:

codigocine@yahoo.com




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