viernes, 26 de mayo de 2006

X-Men 3: La Batalla Final





Sin duda, dos de los factores más importantes que caracterizan a las películas de superhéroes son: la lucha del bien contra el mal y el factor de exclusión social de los héroes, le cierre de la trilogía potencia al máximo el segundo.

El conflicto central de “X Men” no es la responsabilidad que ocupa la tradición del superhéroe, que es luchar contra el villano y salvar al desvalido o al mundo entero.

Más bien es la persecución y el exilio de una comunidad de seres genéticamente superiores. Los superpoderes adquiridos hacen que sean despreciados por la sociedad.

En esta cinta, el enfrentamiento no es exclusivo entre humanos y mutantes, ya que ninguno de ellos está claramente identificado con el bien o el mal.

En “X-Men 3: La batalla final”, el (supuesto) último capítulo de la trilogía cinematográfica de los “X-Men”, los humanos descubren una “cura” para los mutantes que les permitiría abandonar sus superpoderes y extravagancias que los hacen diferentes y especiales para unirse al resto de los mortales que amenaza con alterar el curso de la historia.



Por primera vez, los mutantes pueden elegir: seguir con su singularidad, aunque eso les aísle y les separe, o renunciar a sus poderes y convertirse en seres humanos normales.

Los opuestos puntos de vista de los líderes mutantes: el profesor Xavier, que aboga por la tolerancia, y Magneto, que cree en la supervivencia de los más aptos; se ven sometidos a la prueba definitiva: desencadenar la madre de todas las batallas, en la cual los mutantes descargan su furia -como en toda guerra- dejando como resultado cientos de bajas en ambos lados.

En este sentido, los seguidores de la película pueden sentir fuertes emociones y decepciones al ver cómo se despiden personajes con los que se identificaron en las primeras dos partes.



También los humanos juegan a dos bandos en esta historia: mientras predican que “la cura” será sólo para los que la elijan, secretamente planean usarla como arma contra los mutantes.

En el marco de una historia épica llena de acción, “X-Men: La batalla final” plantea temas de una gran relevancia en nuestros días: ¿Está bien crear un antídoto a los prejuicios?, ¿es una cobardía renunciar a la individualidad para ser aceptado y evitar ser perseguido?, ¿justifica el fin los medios?, ¿es tener un gran poder una bendición o una maldición?

El trabajo del director Brett Ratner (“Dragón Rojo”) y su equipo, quienes reemplazaron a Singer y compañía, también se la jugó por este objetivo, dándole un cierre digno a las aventuras de los alumnos del profesor Xavier.



Rattner le impone su sello a la historia y quita todos los elementos que podrían haberle dado una densidad innecesaria a su trabajo, logrando que todo sea sencillo y avance a través de explicaciones breves y precisas.

Incluso el surgimiento de Fénix en la trama, que en el cómic viene rodeado de seres extraterrestres, ahora toma un rumbo más terrenal y su importancia en el desenlace aumenta.

Además, los mutantes muestran un grado menor de conflicto con el tema de la discriminación y se dedican a defender a quienes los rodean en vez de filosofar sobre sus existencias como en los anteriores largometrajes.



Esto se transforma en una de las virtudes de los “X-Men 3”, que va fluyendo ágilmente y sin parar durante todo el tiempo que dura la película. En un momento es Wolverine, al siguiente Magneto, para luego pasar a otro personaje.

La otra fortaleza es que la mayoría de los personajes que debutan en el cierre de la saga son un aporte y logran fortalecer la historia, como Bestia, que tiene un par de irónicos diálogos con Wolverine.

¿Más pistas sobre el fin?, imposible sin quitarle interés a la película, porque Rattner utiliza todas las salidas posible para intentar que todo termine en “La batalla final”.

Al igual que sus antecesoras ésta es una cinta con una rica concepción visual, a lo que se suman excelentes efectos especiales y el arribo de nuevos personajes con extraños poderes.



La música compuesta por John Powell refleja el espíritu que necesita la historia y las personalidades de los X Men.

El guión es lógico e inteligente, con una trama más profunda que en las primeras partes. Una vez que uno entra en el juego de esta fantasía y acepta, momentáneamente, la metáfora del filme, como realidad, seguro va a disfrutar mucho de la película, que incluso se llega a acercar a un análisis más serio que muchos dramas disfrazados de seriedad. Sin duda es de lo mejor que hay dentro de este género.

El filme no es sólo entretenimiento. De los cuestionamientos que plantea, como el abuso del poder, la falta de aceptación o identidad -e incluso el racismo- nace la inquietud de mirarlo: por lo que muestra y sugiere.

En resumen, el saldo es positivo.

“X-Men: The Last Stand” cumple y excede en las expectativas de entretener al espectador y especialmente a los fans del cómic..

Hay suficiente acción y situaciones para estimular la imaginación y un buen conflicto para ejercitar el intelecto. Lo más importante es que se mantiene a la altura de las dos aventuras anteriores.

Nuevamente vale la pena quedarse hasta que terminen todos los créditos, pues hay una importante escena adicional. Y por favor, no sean flojos, eviten la versión doblada al español.

Nuestra Opinión: @@@

X-Men 3: La batalla Final
(X-Men the Last Stand, Estados Unidos 2006)
Director: Brett Ratner.
Guión: Simon Kinberg y Zak Penn
Fotografía: Philippe Rousselot y Dante Spinotti
Música: John Powell
Con: Hugh Jackman, Halle Berry, Ian McKellen, Patrick Stewart, Famke Janssen, Anna Paquin, Ben Foster, James Mariden, Rebecca Romijn
Duración: 104 minutos
Distribución en México: 20th Century Fox
Clasificación: @ Insoportable, @@ Regular, @@@ Buena, @@@@ Obra Maestra

Correspondencia con esta mutante columna:

codigocine@yahoo.com






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