lunes, 26 de junio de 2006

Un verano muy animado

- Cumple el Festival de Verano de la UNAM trece años de exhibir cine de calidad
- Cortometrajes animados, la novedad en esta edición
- Cinépolis se integra a la fiesta cinematográfica




De los ciclos itinerantes de cine existentes en México, el Festival Cinematográfico de Verano de la UNAM es uno de los preferidos por el público, especialmente por la comodidad que implica el ver sus películas.

El formato no ha cambiado en sus 13 ediciones: 7 películas en el mismo número de semanas.

El cinéfilo no tiene que andar de pisa y corre, pues cada película se exhibe a lo largo de una semana en las sedes del festival.

Por el festival de verano han desfilado películas como “Amén”, de Costa Gavras; “A la izquierda del padre”, de Luiz Fernando Carvalho, y “El ojo”, las cuales tuvieron gran éxito comercial.

Incluso el año pasado la cinta ganadora del Oscar, “Crash”, de Paul Haggis, fue estrenada en México en el ciclo organizado por la UNAM, antes de que la distribuidora se animara a exhibirla en cartelera comercial.

Para esta edición, además de las sedes tradicionales como la Cineteca Nacional y las salas de la UNAM, se integran 4 complejos de Cinépolis en la ciudad de México: Diana, Universidad, Perisur e Interlomas.

A lo largo de estos 13 años la Filmoteca de la UNAM ha logrado por medio de su festival que miles de personas tengan acceso a películas que no tienen la oportunidad de llegar al circuito comercial, pero que gracias a su extraordinaria calidad vale la pena ver.


“La cueva del perro amarillo”, de la realizadora mongolesa Byambasuren Davaa seguramente se convertirá en un clásico. El segundo filme de la realizadora confirma que lo visto en “La historia del camello que llora” no fue producto del azar, sino que es una mujer con una gran sensibilidad para contar pequeñas grandes historias.

La apuesta de la Filmoteca de la UNAM es la misma desde entonces: exhibir películas independientes muy bien hechas y con propuestas interesantes.

Este año, el festival integra tres cortometrajes realizados con distintas técnicas en animación: “Hapunda”, basada en la historia de Michoacán, donde se recrea una leyenda purépecha. Dirige Dominique Jonard, de Francia.

Otro corto es “Síndrome de la línea blanca” (México, 2003), de Lourdes Villagómez, que narra la vida imaginaria de una niña que muere atropellada y despierta como princesa.

El tercero es “De raíz”, de Carlos Carrera, el mejor en la 47 entrega de los Arieles, entre otros premios recibidos en festivales. Trata acerca de una confrontación entre la creación y la intolerancia.


“El Creyente” es igual o más impactante que “Historia americana X”. Ambas cintas comparten el tema del racismo, una actitud francamente deplorable pero que pese a toda lógica va en aumento en pleno siglo XXI.

Como ya es una sana costumbre, la selección de largometrajes suena mas que atractiva.

“La cueva del perro amarillo”, de la realizadora Byambasuren Davaa, conmovedor docudrama que narra la relación entre una niña nómada de Mongolia y un perro, y que sirve de pretexto para retratar la estrecha relación que a lo largo de siglos han tenido los nómadas mongoles con los animales.

Curiosamente, en México se exhibe en cartelera comercial la ópera prima de Davaa, la cual ya hemos reseñado en su momento: “La historia del camello que llora”.

Otra de las cartas fuertes es “Cita con la muerte”, de Wilfried Huisman, documental que generará polémica, ya que aborda una de las hipótesis del asesinato de John F. Kennedy: la que apunta al gobierno de Fidel Castro como el autor intelectual del magnicidio perpetrado por Lee Harvey Oswald el 22 de noviembre de 1963.

“La historia de Marie y Julián”, de Jacques Rivette, director que fue parte de la nouvelle vague, grupo de críticos e intelectuales franceses que a mediados del siglo pasado se agruparon en la revista Cahiers du Cinema, y en el que militaron monstruos como Jean Luc Godard, Alan Resnais, Francois Truffaut, Eric Rohmer y Claude Chabrol.

Es una historia de amor límite narrada magistralmente por un clásico vivo como Rivette, e interpretada por la sensual Emmanuel Béart.

“La muerte del señor Lazarescu” (Rumania, 2005), de Cristi Puiu. Una noche solo en casa, el señor Lazarescu empieza a sentirse mal. Los vecinos intentan ayudarlo inútilmente; por fin llega una ambulancia cuyo recorrido se convertirá en una tragicómica odisea.

“El creyente” (Estados Unidos, 2001), de Henry Bean, una intensa cinta sobre un chico judío que de la noche a la mañana se vuelve neonazi. Una excelente cinta que Artecinema empezó a promover en premieres para el público hace tres años y que inexplicablemente nunca sacó a cartelera comercial.

El festival cierra con “Smoking room” (España, 2002), de Julio D. Wallovits, con un tema actual y polémico: el derecho de los fumadores a consumir cigarrillos; y “Manual de amor” (Italia, 2005), de Giovanni Veronesi, una historia de pareja que pasa por las cuatro fases del amor: enamoramiento, crisis, traición y abandono.

El XIII Festival Cinematográfico de Verano de la UNAM se programará del 23 de junio al 10 de agosto en la ciudad de México, para posteriormente viajar al interior de la república (con otros nombres: festival de otoño, festival de invierno) dependiendo de las fechas en las que llegue a cada ciudad.

Correspondencia con esta veraniega columna:

codigocine@yahoo.com




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