miércoles, 1 de octubre de 2003

El ejemplo de Brasil

Mientras en México el gobierno reunió a todos los representantes de la industria cinematográfica para “pintarles el dedo” y mandarlos al carajo, otros países se han dado cuenta de lo importante que puede resultar el cine en cuanto a entretenimiento, inversión e imagen en el extranjero.

Una de las principales medidas que el nuevo gobierno brasileño encabezado por el presidente Lula da Silva implementó, fue el respaldo incondicional a su cinematografía, con incentivos económicos que le permitirán producir 100 películas al año.

El anuncio fue dado por el ministro de Cultura, el cantautor Gilberto Gil.

La idea es alcanzar el centenar de filmes por año antes de que finalice el gobierno de Lula en 2006, una meta muy ambiciosa si se toma en cuenta que Brasil en los últimos dos años produjo un total de 75 largometrajes.

El famoso compositor aseguró que la producción cinematográfica es una de las prioridades del gobierno socialista y que el objetivo del programa es convertir a Brasil en uno de los grandes productores de cine del mundo.

El ministro brasileño de cultura, declaró que, entre otros proyectos para incentivar la producción de cine en ese país, el gobierno pretende dotar al sector con nuevos recursos.

Gil declaró que la reforma tributaria que Lula presentó a votación del Congreso prevé la recaudación de recursos destinados al cine, así como la continuidad, por ocho años más por lo menos, de los actuales incentivos fiscales que benefician el sector.

Dijo igualmente que el Ministerio de Cultura lanzará nuevas licitaciones para financiar la producción de largometrajes de directores debutantes, así como de cortometrajes, documentales y producciones infantiles.

Tales apoyos distribuyeron hasta 6.7 millones de dólares entre 140 producciones en los últimos años.

Gil reconoció que apenas 30 de los 75 largometrajes producidos en Brasil en los dos últimos años llegaron a ser exhibidos en las salas comerciales y dijo que, por ello, el Gobierno también estimulará el surgimiento de nuevas distribuidoras y el fortalecimiento de las que actualmente trabajan con películas brasileñas.

El ministro especificó que otra medida para promover la producción cinematográfica facilitará la asociación entre las productoras de cine y los canales de televisión.

Brasil es un país con altos índices de pobreza y problemas económicos. A pesar de eso, el gobierno invierte en la industria cinematográfica sabiendo que es una inversión que recuperará en el mediano plazo.

Cosas de la vida. Mientras eso sucede en Brasil, aquí en México ocurre todo lo contrario.

El Congreso legisla para descontar un peso por boleto comprado en taquilla para crear un fondo para la producción de cine mexicano y el gobierno se pone del lado de Hollywood declarando la medida inconstitucional.

INTERMEDIO

I. Brasil no es el único país que ha descubierto en el cine una mina de oro.

El Banco de Corea del Sur ha puesto sus ojos en el cine nacional y considera que es una de las industrias más importantes del nuevo siglo, cuya rentabilidad económica se equipara a la del sector automovilístico.

Según un estudio que publicó el banco central (símil de el Banco de México) sobre los efectos económicos de las películas producidas entre enero y junio de este año en Corea del Sur, el beneficio que generó su exportación fue equivalente a vender 1.419 unidades de automóviles (unos 15,6 millones de dólares).

El banco indicó que en el caso de la película más taquillera de la primera mitad del año, "Recuerdo de un homicidio", sus beneficios fueron similares a vender 2800 automóviles (unos 26.3 millones de dólares).

La segunda película taquillera, "Mi amiga profesora", generó unos ingresos iguales a la venta de 1748 vehículos (alrededor de 24.9 millones de dólares).

El banco central recordó que la película más taquillera de la historia de Corea ha sido "Amigo", una producción de 2001 que fue vista en los cines del país por más de ocho millones de personas y que produjo unos beneficios de 41,5 millones de dólares.

Francia, España y Argentina (con todo y su crisis económica), son otros de los países que tienen alta prioridad en materia cinematográfica y no escatiman el destino de recursos a una industria que termina retribuyendo en millones de dólares.

II. Será recordado por el legado cinematográfico, aunque su vida estuvo más inclinada al teatro.

Vivió parte de su vida con el título de traidor unido a su nombre por haber revelado al Comité de Actividades Antiamericanas de Estados Unidos, durante la época del senador Joseph McCarthy, los nombres de personas que, como él, pertenecieron al partido comunista a mediados de los años treinta.

Su testimonio ante el Comité dañó para siempre su amistad con otros compañeros que criticaron su decisión.

La "traición" de quien inicialmente había reconocido su pasado comunista pero se había negado a delatar a otros durante la llamada "caza de brujas", le perseguiría el resto de su vida.

En 1999, cuando la Academia del cine estadounidense decidió darle un Óscar por el trabajo de toda una vida, las heridas volvieron a abrirse y la entrega del galardón estuvo acompañada de una fría acogida por algunos miembros del mundo de las artes, aunque otros no pudieron dejar de aplaudir al gran director.

Nunca mostró arrepentimiento por lo hecho, agradeció a la Academia su "coraje y generosidad" al recibir la estatuilla, que ya había pasado por sus manos por trabajos específicos.

Sus películas se convirtieron en clásicos y entre ellas figuran títulos que también llevó al teatro, como “Un Tranvía Llamado Deseo”.

Clásicos son también “Lazos Humanos”, “La Ley del Silencio”, “Viva Zapata”, “Al Este del Edén”, “Nido de Ratas”, “Esplendor en la Hierba” y “América, América”, basada en una novela suya que se inspiraba en la vida de su familia.

Siete de sus producciones acumularon un total de 20 premios Óscar, incluido el de Mejor Director por “La Barrera Invisible” en 1947.

Elia Kazan, falleció el domingo a la edad de 94 años, dejando un valioso legado cinematográfico, teatral y literario.

OBSESIONES EN CORTO

“Nicotina” es la película mexicana del año. Divertida, corrosiva, políticamente incorrecta, buenos gags y unas caracterizaciones sensacionales. Queda claro que Jesús Ochoa es uno de los mejores actores del cine mexicano y que Diego Luna ya está en la grande. Si bien no es el tema central, el hilo conductor de la cinta es precisamente la adicción al cigarro. “Nicotina” viene a salvar un año malo para el cine mexicano que estuvo invadido por comedias de medio pelo, con muy pocas cintas rescatables, en su mayoría documentales. El viernes, a propósito de su estreno nacional, hablaremos sobre “Nicotina” y reproduciremos una interesante chiqui-entrevista que sostuvimos con Diego Luna, luego de robarle unos minutillos durante la rueda de prensa que dieron este martes por la mañana el director y actores de la película. *