miércoles, 1 de septiembre de 2004

Camino a la felicidad



Existe en el cine francés una curiosa facilidad para acercarse al mundo de la infancia y la adolescencia.

Algunas de las obras imperecederas de este loco arte se gestaron al acercarse a la tortuosa frontera entre la idealista magia despreocupada y la obligada asunción de responsabilidades, ese trágico intervalo en que una vida muere y otra da inicio.

La historia del joven Momo, atrapado en un destartalado barrio de la capital francesa, atrapa desde el comienzo gracias a la pureza y sinceridad de su planteamiento.

Momo (Pièrre Boulanger) habita en un tenebroso apartamento con su padre, un muerto en vida que impide que entre la luz en el lúgubre hogar. Ignorado y despreciado por su derrotado progenitor, el chico fija su mirada en el luminoso mundo exterior y el seductor aroma de las putas de su calle.

A partir de una artimaña para conseguir el dinero que alivie su precoz fogosidad, Momo descubrirá la amistad, la tolerancia racial y religiosa y el amor a la vida de la mano del sufí Ibrahim, interpretado por un decrépito y portentoso Omar Sharif.



Con este argumento de partida, tiene mérito, esta película, por varios motivos.

Uno es que se trata de una película francesa que nos hace recuperar el gusto por la historia a secas: sin efectos especiales ni animación ni baratija visual.

El filme tiene la virtud de devolvernos algunos ingredientes perdidos: la lentitud; el guión por el guión; la cámara que se detiene a mirar en vez de “panear” a su alrededor; y sobre todo, los personajes de carne y hueso, que afrontan conflictos cotidianos.

Otra virtud de este filme es que trata un dificilísimo tema, las relaciones entre las culturas occidental, judía y la musulmana sin exageraciones, sin artificios ni gestos grandilocuentes.

Detrás de su mostrador y siempre con una sonrisa, el señor Ibrahim nos cuenta que es sufí y lee un manoseado Corán que, sin embargo, prefiere siempre cerrar para hacer un gesto de ternura o murmurar una ironía.



Este despliegue de filosofía sin aparato es lo que hace de “Camino a la felicidad” una película de gran humanismo, que rebosa ternura y a la que 'perdonamos' los defectos de factura porque está llena de otros valores que la compensan con creces.

La tercera virtud de esta película quizá sea en un momento de nuestra historia como éste, situar un relato de árabes y judíos en la década de los sesenta, algo que nos permite distanciarnos del bombardeo mediático y del real para poder salir del cine reflexionando sobre el poder de la sonrisa y sobre otras cosas igual de sencillas que también son de este mundo, para el asombro de muchos, especialmente quienes le han perdido el encanto a la rutina diaria.

Las escenas de la tienda, los bailes de Momo con su apetitosa vecina pelirroja, el delicado tratamiento de los aspectos potencialmente sórdidos del relato enamoran mientras la película se centra en los cerrados escenarios de la calle Bleau.

Es en esos instantes donde la precisión de cada detalle arroja un terso manto de deleite sobre la pantalla.

El descubrimiento del sexo, el amor, el desengaño, la picardía y el poder de una sonrisa bien utilizada se despliegan en tenues y admirables pinceladas, sin asomo de artificios ni clichés.

Todo queda en un estupendo film lleno de magia y sensibilidad.

“Camino a la felicidad” ha conseguido rescatar a Omar Sharif de un periodo en el que parecía dedicado a filmes de relleno para devolvernos sus ojos y su talento.

Nuestra Opinión: @@@1/2

Camino a la felicidad
(Monsieur Ibrahim et les fleurs du Corán, Francia 2003)
Dirección: François Dupeyron
Guión: François Dupeyron, Eric-Emmanuel Schmitt, basado en la novela de este último
Con: Omar Shariff, Pierre Boulanger, Gilbert Melki, Isabelle Renauld, Lola Naymark, Anne Suarez, Mata Gabin, Céline Samie, Isabelle Adjani
Fotografía: Rémy Chevrin
Música : Valerie Lindon
Duración: 95 minutos
Distribución en México: Film House
Estreno: 3 septiembre
Premios: Omar Sharif (Mejor Actor en el Festival de Cine de Venecia 2003); Pierre Boulanger (Mejor actor en el Chicago International Film Festival 2003)
Clasificación: @ Insoportable, @@ Regular, @@@ Buena, @@@@ Obra Maestra

Correspondencia con esta melancólica columna:

obsesionesmx@yahoo.com.mx



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