viernes, 17 de septiembre de 2004

La Aldea



El director M. Night Shyamalan repite la fórmula que lo consagró hace ya cinco años: suspenso, fenómenos sobrenaturales y terror.

En “La aldea”, Shyamalan hizo una inteligente mezcla de alegoría política, romance y horror.

Un bosque habitado por criaturas malignas los separa de los otros poblados.

Entre los aldeanos y las bestias hay una tregua.

La gente no va al bosque y los seres no van al pueblo.

Luego de la muerte del hijo de uno de los pobladores, Lucius Hunt, uno de sus mejores amigos, interpretado por Joaquin Phoenix, decide salir a la “caza” de los elementos extraños que habitan el bosque que rodea a la aldea, y que los separa del mundo exterior.

Su valentía está basada en la necesidad de tener medicinas para que ningún otro habitante corra el riesgo de morir así.Se presenta ante el consejo de “La Aldea” pero su pedido no es aceptado. Las cabezas más importantes han decidido que ellos estarán aislados de ese mundo civilizado controlando de esta forma el desarrollo de ese tipo de vida rural.

Lucius decide entonces ingresar al bosque.

El pacto se rompe y las figuras del bosque, conocidas como los Innombrables, hacen su aparición en la aldea.

Toda la comunidad entra en pánico.

Los jóvenes serán en alguna medida los más observadores y dispuestos a saber qué hay más allá del comienzo del bosque y por qué el color rojo es un imán para las “criaturas”, entre otras cuestiones.

Entre los aldeanos y los seres existía una tregua.



La gente no iba al bosque y los seres no se acercaban van al pueblo.

Sin embargo, el pacto se rompe y las figuras del bosque, conocidas como los Innombrables, aterrorizan a los pueblerinos.

El elenco de “La aldea” presenta nombres que de entrada le dan un plus a la cinta como William Hurt, Sigourney Weaver, Joaquin Phoenix y Adrien Brody, el actor que ganó el Oscar por su papel en “El pianista”, de Roman Polanski.

En “La aldea”, Brody es el loco del pueblo, un personaje por el que bajita la mano bien podría darle otra nominación en los premios de la Academia.

Al grupo de veteranos se sumó el debut de la actriz Bryce Dallas Howard (la hija del director Ron Howard).

La actriz es la hija ciega del líder de la comunidad, Edward Walker (Hurt) y el centro de un triángulo amoroso entre el joven Lucius (Phoenix) y el bizarro Noah (Brody).A la presencia amenazante de las criaturas se suma el deseo de Lucius de salir del encierro.

La razón que da es buscar medicinas y otros adelantos en los pueblos más allá del bosque.

Pero el líder se opone porque para él la aldea es el mundo casi perfecto.

Allí pueden vivir lejos de la violencia, con el recuerdo de ella a través de los Innombrables.

Por eso a las bestias las atrae el rojo: porque es el color de la sangre, de la muerte. Y ese color está prohibido en el pueblo.

Como ya es tradicional en las cintas de este director, no podemos revelar mucho del argumento porque les platicaríamos toda la película.



Night Shyamalan usa materiales conocidos pero los somete a una mirada diferente.

En este caso, se puede pensar en la tradición puritana de Estados Unidos y en las raíces del miedo de las que el puritanismo se nutrió.

En ese punto, “La aldea” conecta con “Las brujas de Salem”, “El proyecto de la Bruja de Blair”, “The Truman Show”, “La playa”, sobre el aislamiento, la idea del delirio colectivo, del contagio de la mentira y de su uso como forma de control.

Narrada con el talento para la puesta en escena que jamás se le negó al realizador de Sexto sentido, a partir de la configuración de ese enemigo exterior, daría la sensación de que “La aldea” se encamina a justificar, por vía de la fábula, el aislacionismo y el oscurantismo.

Con todo el peso que estas nociones tienen en el contexto de la cultura, la historia y la política contemporáneas de los Estados Unidos.

“La Aldea” no hace más que certificar la paranoia difundida por el actual gobierno estadounidense, sostenida en el miedo a la supuesta amenaza extranjera, de la cual, como es lógico, la sociedad tiende a defenderse aunque no sepa bien de qué.

Ya cerca de la resolución, una lectura apresurada podría llevar a pensar que el nuevo film de Shyamalan (escrito, como de costumbre, por él mismo) apuesta en contra de la civilización y el progreso y a favor del regreso a una sociedad de bases puritanas.

Se trata exactamente de lo contrario: si a algo apunta la endiablada construcción narrativa de La aldea es a deconstruir y refutar aquello que parecería pregonar.

Este sistema de desengaño calculado es de tal audacia que este presunto filme de terror (género que Shyamalan cultiva, por encima de ningún otro) deviene en una suerte de fábula racionalista, de la que todo milenarismo quedará prolijamente erradicado.

Haciendo de lado este peculiar toque reaccionario, lo cierto es que “La Aldea” sólo podrá gustar a aquellos fieles seguidores del nuevo niño mimado de Hollywood que estén dispuestos a dejarse impresionar, una vez más, por el engaño.

Si no te gusta el estilo de Shyamalan, evítate corajes y mejor aprovecha el tiempo en otra cosa.

Nuestra Opinión: @@@

La aldea
(The Village, Estados Unidos 2004)
Dirección y Guión: M. Night Shyamalan
Fotografía: Roger Deakins
Música: James Newton Howard
Con: Joaquin Phoenix, Bryce Dallas Howard, Adrien Brody, William Hurt, Sigourney Weaver, Brendan Gleeson
Duración: 108 minutos
Distribución en México: Buena Vista Internacional
Clasificación: @ Insoportable, @@ Regular, @@@ Buena, @@@@ Obra Maestra

Correspondencia con esta misteriosa columna:

obsesionesmx@yahoo.com.mx


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