miércoles, 17 de noviembre de 2004

María llena eres de gracia



¿Cuál es la mejor forma en Colombia para ganar 5000 dólares en pocos días?

Sencillo: hay que tragarse sin chistar 70 “pepas” de cocaína envuelta en látex, del tamaño de uvas grandes, y pasar por delante de los oficiales de Aduana de los Estados Unidos como si nada, como si se fuera de paseo a la Estatua de la Libertad.

No es que María (la magnífica Catalina Sandino Moreno) esté ansiosa por ganar dinero rápido y fácil.

No, no es su caso.

Sólo que, tal como lo expone, la celebrada ópera prima de Joshua Marston, no tiene muchas otras opciones.

Ninguna, se diría.

Pareciera que, con sólo 17 años, su futuro es ése, o nada.

María, una muchacha colombiana de poco más de 17 años, no tiene demasiados elementos para imaginarse un futuro algo mejor en su abrumadora existencia.

Vive en los paupérrimos arrabales de Bogotá, la explotan en una plantación de rosas, queda embarazada de otro arrinconado como ella, que ni siquiera la quiere, y en su casa sostiene a su abuela, madre y hermana, que la maltratan apenas un poco menos que su patrón. ¿Qué podría perder María si aceptara el trabajo de “mula” de la droga que, fatalmente, tarde o temprano le iban a ofrecer?

En definitiva, ganará más que con la prostitución, y los riesgos de alguna enfermedad no implicarían una larga agonía, sino que la muerte sería rápida y fulminante, tan sólo una «pepa» de heroína que le estalle en las entrañas, como ocurrió y seguirá ocurriendo con tantas otras.

Además, como el trabajo impone viajar periódicamente a los Estados Unidos con todo pagado, para María se abrirá por primera vez la posibilidad del sueño: huir del infierno natal y refugiarse en el paraíso del bienestar.



El perturbador filme de Joshua Marston retrata minuciosa, compasivamente, la sufrida vida de su protagonista. Desde las condiciones de su existencia en ese suburbio miserable, donde sorprende el empleo de un español arcaico y puro, y en el que todos, hasta los más íntimos, se tratan de usted como en palacio, hasta los procedimientos más impresionantes con que los jefes del negocio entrenan a sus víctimas.

Relatada de manera clásica, impecable, la película con la que el realizador Marston debuta en el largometraje, también tiene otro apoyo fundamental en la elección de un elenco tan parejo como verosímil, en el que sobresale Catalina Sandino Moreno. Una actriz que transmite, con delicadeza, la fragilidad que requiere su complicado personaje, a la vez que una triste luminosidad interior.

Marston hubo de rodar por seguridad en Ecuador las escenas localizadas en Colombia y eligió a los actores en un complicado y dilatado proceso de “casting” que sólo se resolvió al final a favor de Catalina Sandino.

Esta joven colombiana, que ha estudiado teatro pero que carece de experiencia interpretativa alguna, es una revelación y un hallazgo esperanzador para el cine, no solo hispanoamericano. Carga a sus espaldas todo el peso de un personaje en fase de maduración, impulsivo y valiente, y también con el de toda la película, pues es María quien nos lleva de su mano, en su pequeña maleta y en su gran corazón, por este peregrinaje existencial.

Es significativo y en cierta manera simbólico respecto a su personaje y a todas las personas a las que representa, que Sandino haya terminado estudiando actuación en Estados Unidos después de acabar la película, un destino mejor que el que esperaba a la joven actriz que encarnó a “La vendedora de rosas”: la muerte por sobredosis en las calles de Bogotá. La intensidad de la cinta, su realismo y crudeza quizá ha tenido que ver con la veracidad que transmiten los personajes en sus diálogos, además la manera de elaborarlos en el guión.



El director se lo entregó a los actores poco antes del rodaje, grabó e incorporó las frases que surgían por improvisación en la versión definitiva con la que luego rodó la película.

Para ceñirse en lo posible a la realidad Marston debió desarrollar antes empezar una ardua labor de investigación siguiendo los relatos de algunas “mulas” y el de Orlando Tobón, un colombiano que tiene una agencia de viajes en el barrio neoyorquino de Queens y que se ha convertido en un líder para sus compatriotas y en una especie de gestor de sus intereses, tales como buscarles trabajo o repatriar los cadáveres de aquellos que fallecen en el viaje, más de 400 desde los años ochenta.

Tobón ha visto a gente desde diecisiete a ochenta y dos años convertirse en cómplices de las mafias del tráfico de drogas por unos cuantos dólares y por la esperanza de una vida mejor. Como no podía ser de otra manera, aparte de informante y documentalista, ha terminado interpretándose a sí mismo y coproduciendo la película junto a Paul Mezey y HBO.

Muchas de las escenas de “María llena eres de gracia” se han rodado cámara en mano para añadir veracidad y distancia y algunas de ellas poseen una carga casi insoportable de hiperrealismo social, como aquella en la que María, tras entrenarse con uvas, ha de tragarse las sesenta cápsulas impregnadas en aceite, o cuando al ir al baño en el avión se le “escapan” unas cuantas que ha de volver a engullir untadas de pasta de dientes.

”María full of grace” es una sorprendente ópera prima que toma la distancia suficiente para mantener la objetividad y reflejar la relación que mantienen el mundo de la emigración y la droga, un asunto que hasta ahora había permanecido ausente del cine, bien por las cintas dedicadas a las mafias y a las operaciones policiales, bien por las dedicadas a los consumidores.

“María...” tiene una narración inteligente, apabullante.

Su director filma como si hiciera una operación quirúrgica. Es capaz de captar los más sutiles sentimientos de sus personajes, como si trabajara con una cámara oculta. Las heroínas anónimas de este filme derrochan verosimilitud, sus cuerpos transmiten una verdad que produce escalofrío. Tres momentos resultan cumbres en esta producción entre los Estados Unidos y Colombia, los del avión, la llegada al aeropuerto y las primeras secuencias en Nueva York.

“María llena eres de gracia” es un viaje a la realidad latinoamericana que llega al corazón del espectador y cuenta con dos actuaciones excelentes, vibrantes, emotivas, las de Catalina Sandino Moreno (María) y Yenny Paola Vega (Blanca, la amiga).

Nuestra Opinión: @@@@

María llena eres de gracia
(Maria Full of Grace, Estados Unidos – Colombia 2004)
Guión y dirección: Joshua Marston
Fotografía: Jim Denault
Música: Jacobo Lieberman - Leonardo Heiblum
Con: Catalina Sandino Moreno, Yenny Paola Vega, Virginia Ariza, Johanna Andrea Mora, John Alex Toro, Guilied Lopez, Patricia Rae, Orlando Tobon y Osvaldo Plasencia
Duración: 101 minutos
Distribución en México: Artecinema
Clasificación: @ Insoportable, @@ Regular, @@@ Buena, @@@@ Obra Maestra

Correspondencia con esta adictiva columna:

codigocine@yahoo.com


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