miércoles, 3 de noviembre de 2004

Secretos de un secuestro




Antes de salir de casa como cualquier rutinario día en su vida, su esposa le recuerda a Wayne Hayes que esa noche tendrán invitados y que procure ser puntual.

Sin embargo, Wayne no regresará.

Pasan las horas y la sospecha de que algo malo habrá ocurrido lleva a la esposa a acudir al FBI.

Se confirma el secuestro, pero durante las investigaciones se descubrirán cosas que, o el matrimonio desconocía o trataba de ocultar...

Cuando se acude a ver una película hollywoodense de secuestros, se esperan todos los tópicos y convenciones del castigado género del thriller.

Por tanto, sorprende encontrarse ante una obra sobria, de atmósfera sosegada y tensa calma en la que toda estridencia y tortura sonora han desaparecido para dejar lugar a tres actores tan maduritos como excelentes que se hacen dueños de una leve anécdota para elevarla, por instantes, a la condición de cine puro.

Rastreando en las formas e imágenes, se descubren semejanzas con el cine de los 70, últimos vestigios del clasicismo perdido en la mal llamada meca del cine.

Estos rasgos son los que convierten a “The clearing” en una película fuera de norma en el cine estadounidense, sólo comparable en su mirada a supervivientes como Clint Eastwood o Robert Altman. Un rápido vistazo a la filmografía como productor del debutante Pieter Jan Brugge aclara en parte el suceso.



Esta tragedia íntima se confiesa como una especie de catarsis emocional cuando el injustificado secuestro se produce y el compañero olvidado, aburrido, soportado en la cruel rutina del matrimonio es arrebatado de los ya debilitados brazos de su cónyuge.

Y así comienza el tortuoso balance de una vida en pareja cuya intensidad ha disminuido hasta convertirse en un imperceptible afecto hastiado.

Aquí llegan los mejores momentos de la cinta, de la mano de una esplendorosa Helen Mirren obligada a sumir la desesperación callada a la que se une el descubrimiento de las mentiras que rodean a su vida familiar. Unas mentiras compartidas con la husmeante presencia de un agente del FBI cuya ayuda es bastante pobre comparada con el daño que puede llegar a causar.

Por su parte, Robert Redford (secuestrado) y Willem Dafoe (secuestrador) protagonizan un curioso duelo en el que el segundo se muestra extrañamente comedido.

La relación entre verdugo y víctima supera todos los clichés de psicópata-mártir.

No importan los motivos ni las diferencias, ambos descubren, frente a frente, su condición de perdedores, el deterioro de sus vidas y de su dignidad como persona, así como la imposibilidad de recuperar el tiempo perdido.

Aunque es la primera película como director del holandés Pieter Jan Brugge, su experiencia como productor en títulos como “El informe Pelícano”, “Heat”, “The insider” entre otros, suponían una garantía que llevó a aceptar el papel protagonista de secuestrado a Robert Redford, también entusiasmado con la calidad del guión escrito por el novelista Justin Haythe que empleó tres años en tenerlo listo por encargo del director.



La idea le surgió a Jan Brugge al seguir con interés un secuestro en Holanda que tuvo en vilo al país durante más de doscientos días, aunque no era ese el objetivo final de la trama ya que la práctica del secuestro no es habitual en Norteamérica.

Se trataba también de trazar una incisiva radiografía del llamado sueño americano.

Brugge plantea una película íntima, que explora los pliegues más delicados de una tragedia en el seno de una familia.

Coherente con esa idea de intimidad, su película es silenciosa, minimalista (pocos escenarios y una música incidental leve y repetitiva), y la mirada de la cámara es discreta, atenta a esos silencios, respetuosa con el dolor de sus protagonistas, aunque capaz de mirar dentro de ellos y sugerir sus interioridades sin subrayados innecesarios.

Dice muchas cosas con pocos recursos.

Sin ser necesariamente el tema central, en “Secretos de un secuestro” se enfrentan las dos caras del sistema capitalista: él éxito y el fracaso principalmente desde el punto de vista económico, pero no únicamente. Se confronta el espectador al dilema de si es justo o no que unos disfruten de tanto y otros de tan poco.

Se habla de esfuerzo y de suerte, de oportunidades, méritos y leyes de mercado, de realidades y sueños, de ambiciones y de aquello del lugar que cada uno tiene en la sociedad.

Y se habla sobre todo de la dignidad: de la importancia de no buscar atajos tramposos en la lucha, de respetar determinadas reglas, de la rectitud como única vía para alcanzar metas sin que, al revisar y ordenar recuerdos en el crepúsculo, se avergüence uno de sí mismo.

“Secretos de un secuestro” se levanta sobre un guión medido, que necesita funcionar como un reloj de precisión. Es difícil en estos casos donde cada diálogo está calibrado para transmitir lo máximo con lo mínimo, donde cada plano ha de ser significativo, donde la progresión dramática no permite titubeos, alcanzar la perfección.

Muy pocos peros se le pueden poner. Al contrario, hay que festejar su curiosa y arriesgada estructura, la brillantez de su planteamiento dialéctico, la elocuencia de sus diálogos y el acierto de su tono sugerente y su contenida emoción.

Nuestra opinión: @@@

Secretos de un secuestro
(The Clearing, Estados Unidos-Alemania 2004)
Director: Pieter Jan Brugge
Guión: Justin Hayte
Fotografía: Dennis Lenoir
Música: Craig Armstrong
Con Robert Redford, Helen Mirren, Willem Dafoe, Mat Cramen, Alessandro Nivola, Melissa Sagemiller
Duración: 91 minutos
Distribución en México: 20th Century Fox
Clasificación: @ Insoportable, @@ Regular, @@@ Buena, @@@@ Obra Maestra

Correspondencia con esta alternativa columna:

obsesionesmx@yahoo.com.mx


0 comentarios: