lunes, 9 de mayo de 2005

Cruzada



Con relativa frecuencia la Iglesia ha teñido de sangre las páginas de su historia.

Espada en mano envió a sus caballeros más “carismáticos” para liberar los Lugares Santos del dominio de los “infieles”.

Desde el siglo XI al siglo XV fueron diez las incursiones de los cristianos en Jerusalén, algunas comandadas por leyendas vivientes como Ricardo Corazón de León y San Luis; todos ellos dejaron su huella mortal en las tierras de Cristo.

Ridley Scott ha dado vida a un complejo cuento moral, lleno de diálogos dominados por sentencias acerca de Dios, el pecado, el castigo y la redención en una historia que transcurre en los albores del primer milenio.

En 1186, entre la segunda y la tercera Cruzada, los pueblos cristianos, musulmanes y judíos que habitan la Tierra Santa han firmado una tregua que les iba a traer la paz momentáneamente.

Respetando a grandes rasgos los personajes y los hechos reales, la película se centra en la odisea de Balian (Orlando Bloom), un joven herrero que ha perdido a su esposa e hijo y, por lo tanto, también la fe y la autoestima.



Su triste destino cambia cuando arriba al pueblo Godfrey de Ibelin (Liam Neeson), que resulta no sólo ser su padre, sino el único hombre capaz de sacarlo de su depresión e instruirlo en el universo guerrero (y moral) de los caballeros.

Lo que sigue es una saga de traiciones, revueltas y batallas entre cristianos y musulmanes con el control de Jerusalem como principal objetivo. Todo matizado con una inevitable subtrama romántica, pretexto para hacer aparecer en escena a la sensual Eva Green (la sex-symbol de “Los soñadores”, de Bertolucci).

La epopeya histórica se ha convertido en uno de los géneros preferidos por Hollywood en los últimos años. Desde “Gladiador”, no cuesta agrupar “Cruzada” con títulos recientes como “Troya”, “Rey Arturo” y “Alejandro Magno”, aunque en realidad, sí resulta algo más complicado diferenciarlos.

Todas estas películas se toman generosas libertades respecto al rigor histórico y todas son demasiado largas --dos horas y 40 minutos de promedio--.



Como genuinos productos de la era digital, todas se sitúan en escenarios impecablemente reconstruidos, ofrecen acción rápida, frenética y poco sorprendente, y están protagonizadas por un actor que no pega ni con chicle, aunque Orlando Bloom sale mejor parado que, por ejemplo, Colin Farrell en “Alejandro Magno”.

“Cruzada” pone más el acento en las batallas dialécticas que en las de los ejércitos enfrentados.

No faltan, obviamente, ni los combates cuerpo a cuerpo, ni las flechas incendiarias cayendo sobre Ciudad Santa, ni las torres de ataque sarracenas cayendo una a una, ni las masas de soldados convenientemente digitalizadas (recuérdese que “Gladiador” fue todo un hito en este sentido).

Pero nada de eso importa tanto como las referencias al mundo contemporáneo, que pululan más que cualquier espada. Los señores de la guerra son aquí ultras, convencidos de que “matar a un infiel es ganar el camino al cielo”.



El realizador no sataniza a musulmanes ni cristianos, al contrario: la religión en “Cruzada”es, mayormente, vehículo para la tolerancia.

El filme deja claro que la culpa del conflicto está en los fundamentalismos aislados que contaminaban ambos bandos.

”Cruzada” apuesta por la corrección política: los árabes son hombres de honor (salvo sus facciones más radicales, que derrochan crueldad) y los caballeros templarios están lejos de ser los héroes sin mácula de la Cristiandad.

Y por si fuera poco, el idealismo y la fe se diluyen en las terribles luchas por el poder. No hay causas sagradas.

La película de Scott se aleja no poco del esquema de su anterior “Gladiador”, con un héroe (notable Orlando Bloom) descreído, vacilante, incapaz de transmitir emoción al espectador. Y esto es lo que más se extraña en la cinta: un héroe de acción con la fuerza y la empatía como para cargar el peso de casi dos horas y media de aventuras.



En este sentido, Orlando Bloom (“El señor de los anillos”, “La maldición del Perla Negra”) se encuentra muy lejos aún del Russell Crowe de “Gladiador” o incluso del Mel Gibson de “Corazón valiente”.

Si algo hay que protestarle a Ridley Scott es que la primera parte de la película es excesivamente detallista, con un metraje desmedido y una historia que no acaba de arrancar.

Aún así, la obra remonta el vuelo alcanzando instantes del esplendor de los grandes filmes épicos de antaño.

Nuestra Opinión: @@@

Cruzada
(Kingdom of heaven, Estados Unidos-Reino Unido-España-Alemania, 2005)
Director: Ridley Scott
Guión: William Monahan
Música: Harry Gregson-Williams
Fotografía: John Mathieson
Con: Orlando Bloom, Eva Green, Jeremy Irons, Edward Norton, Brendan Gleeson, Liam Neeson, Ghassan Massou
Duración: 145 minutos
Distribución en México: 20th Century Fox
Clasificación: @ Insoportable, @@ Regular, @@@ Buena, @@@@ Obra Maestra

Correspondencia con esta guerrera columna:

codigocine@yahoo.com




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