lunes, 23 de octubre de 2006

El laberinto del Fauno



Es un tanto extraño que la más reciente película de Guillermo del Toro represente a México en el Oscar.

Y es que la producción es española en una gran proporción, está rodada en España, con equipo español y para no variar, habla sobre su posguerra y sus crueles consecuencias.

Salvo esos curiosos detalles, el trabajo no es sólo un digno representante, sino que aspira al Oscar y mucho más.

Como decíamos, “El laberinto del fauno” transcurre en España, cuando oficialmente la Guerra Civil recién había terminado.

Sin embargo, un grupo de rebeldes continúa la lucha en la sierra norte de Navarra.

Una niña, Ofelia (Ivana Baquero), se muda a Navarra con Carmen (Ariadna Gil), su madre embarazada, para conocer a su nuevo padrastro, el Capitán Vidal (Sergi López), oficial fascista que se propone aniquilar al grupo de rebeldes.

La solitaria Ofelia busca establecer amistad con Mercedes (Maribel Verdú), una joven cocinera que trabaja para las tropas de Vidal.

Ofelia, quien adora los cuentos de hadas, descubre un laberinto en ruinas detrás de un molino.


© Warner Bros

En el centro de dicho laberinto se encuentra con un Fauno, una extraña criatura que le hace una increíble revelación: Ofelia es en realidad una princesa, última de su estirpe, a la que los suyos llevan mucho tiempo esperando.

Para poder regresar a su mágico reino, la niña deberá enfrentarse a tres pruebas antes de la luna llena.

En el transcurso de esta misión, fantasía y realidad se abrazan para dar rienda suelta a una asombrosa historia en la que la magia que rodea a Ofelia transporta a un universo único, lleno de aventuras y de nuevas emociones.

No debe esperarse una fábula inocente, sino un delirio emocionante del que no se debe perder detalle, cargado de intensidad visual y movimientos precisos y alucinantes, secretos que Guillermo del Toro ha aprendido en su paso por el andar del maquillaje y los efectos digitales.


© Warner Bros

A Del Toro le gusta, antes que nada, narrar una historia fantástica que pone en entredicho esa prosaica realidad a la cual está abocada, en última instancia, la especie humana, violentándola e incursionando en un mundo irreal, mágico, paralelo al nuestro, plagado de criaturas sobrenaturales, de bichos viscosos; aunque, como bien muestra aquí el director de Hellboy, el mayor monstruo que existe sobre la superficie de la Tierra es el propio hombre.

Guillermo del Toro nos muestra, pues, una realidad desgarradora, restringida a un lugar y un período muy concretos, para de ese modo embutir al espectador en un entorno conocido, para, por medio de ello, dar a conocer ese otro mundo referido, aquel que todos desearíamos existiera, pero nuestra madurez y falta de imaginación nos impide percibir.

Es este Laberinto del fauno casi una Alicia en el País de las Maravillas sórdida, tétrica, diríase una Ofelia en el País de las Pesadillas; sólo que aquí las pesadillas son nuestra lóbrega realidad, huyendo la chiquilla a un mundo que puede que no sea real sino dentro de ella misma, a un mundo de cuento feérico con hadas, reinos perdidos, reyes y princesas amnésicas.


© Warner Bros

Del Toro consigue recuperar esas hadas que existen sólo cuando eres niño.

Las viste de malicia, emparentándolas con los malos oficiales que se inclinan a la derecha y nos hacen retorcer de angustia.

Nunca en el cine español se han visto efectos especiales más hermosos que éstos. Deslumbrantes porque no tratan de llamar la atención y se adaptan con admirable rigor y sentido poético a ambientes de un triste costumbrismo.

En esa naturalidad con que el elemento maravilloso es integrado en la imagen realista, Del Toro está mucho más cerca de gente como Jan Svank-majer o Neil Jordan que de las pirotecnias del cine americano.


© Warner Bros

Como todo buen cuento infantil moderno, “El laberinto del fauno” es cruel, oscuro y con algún puntillo gore.

La gran ironía sobre la que se sustenta el filme es la constatación de que el terrible ogro de los cuentos de hadas está en el otro lado, en nuestro propio mundo.

El personaje del capitán franquista, excesivo y grandilocuente, parece tanto la pesadilla producto de la mente febril de una niña como la materialización monstruosa del miedo de un inconsciente colectivo.

Es como si los rituales de exorcismo y control de la realidad que proporciona-ba el cuento infantil hubieran fracasado, y sus personajes se hubieran convertido en seres reales. Y sólo los malos: el ogro de cuento se hace carne y habita entre nosotros.

Quizá por ello la película de Del Toro es pesimista y tristona, pero también otro estimulante capítulo más en su eterna búsqueda de una inocencia que quizá nunca tuvimos.

Nuestra Opinión: @@@@

El laberinto del fauno
(España-México-Estados Unidos 2006)
Dirección y guión: Guillermo del Toro
Fotografía: Guillermo Navarro
Música: Javier Navarrete
Con: Sergi López, Maribel Verdú, Ivana Baquero, Doug Jones, Álex Angulo, Ariadna Gil, Roger Casamajor, César Bea, Manuel Solo, Federico Luppi
Duración: 112 minutos
Distribución en México: Warner Bros
Clasificación: @ Insoportable, @@ Regular, @@@ Buena, @@@@ Obra Maestra

Correspondencia con esta fantástica columna:

codigocine@yahoo.com



Teaser, El laberinto del fauno



Guillermo Del Toro, presentando su película ante la audiencia del AFI Fest 2006




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