miércoles, 12 de abril de 2006

El espíritu de la pasión



La más reciente película de Kim Ki-duk que ha llegado a nuestra cartelera (“Hwal” es lo último que ha filmado, con suerte la veremos el otro año) es enormemente representativa de su cine, extraña, hermosísima, desesperadamente romántica e incluso descarnada.

Parece inalterable en toda su obra la carga habitual de profundidad y existencialismo, en este caso “3-Iron” es una original reflexión sobre la soledad, el dolor, la (in)comunicación, y aquellas facetas en las que hemos basado necesitados nuestra identidad, como la propiedad, lo visible y lo invisible, lo tangible y lo intangible, la manera en que amamos y a quién amamos.

Rodada casi sin diálogos (los dos protagonistas prácticamente nunca hablan) y con una sensibilidad, un despliegue visual y un talento narrativo apabullantes, “3-Iron” se centra en la relación que se establece entre Tae-suk (Jae Hee), un misterioso joven sin domicilio fijo que recorre la ciudad en su motocicleta y se dedica a pasar las noches en casas ocasionalmente deshabitadas, y Sun-hwa (Lee Seung-yeon), una bella modelo y sufrida esposa de un empresario abusivo, a quien el protagonista descubre en una de sus tantas incursiones.

Nuestro nómada antihéroe está muy lejos de ser un delincuente, un vándalo o un marginal.

Se trata de un adolescente tardío, un joven respetuoso que pierde el tiempo y busca algún sentido a su vida en este pasatiempo bastante infrecuente y riesgoso.


© FilmHouse

Tae-suk jamás roba ni rompe nada, en el peor de los casos se sirve algo del refrigerador, se baña o se toma algunas fotos junto a los retratos familiares.

Cual buen samaritano, también se dedica a arreglar y ordenar las cosas que encuentra en sus ocasionales moradas y hasta es capaz de regar las plantas y lavar la ropa o los platos.

Tae-suk -una suerte de ángel de la guarda-y la desdichada mujer golpeada a la que intenta redimir no tardan en enamorarse y en compartir por un tiempo las aventuras nocturnas hasta que la inesperada aparición de un cadáver en uno de los departamentos “visitados” cambia drásticamente la situación.


© FilmHouse

En la segunda parte del filme, Kim Ki-duk redobla la apuesta por el riesgo, ya que apela a una vuelta de tuerca fantástica (con elementos oníricos y otros propios del realismo mágico) que puede dejar perplejos a ciertos espectadores que venían disfrutando hasta entonces de la serenidad y de la austeridad del relato, pero incluso en ese brusco giro estilístico, en sus pequeñas incoherencias y hasta en la ingenuidad de la fábula que propone, Kim Ki-duk nunca pierde el dominio de su material ni la altura emotiva de su relato.

Lo cierto es que “3-Iron” recuerda al cine de otro tiempo, en el que los directores tenían algo que les impulsaba a contar historias por encima de las imposiciones de los grandes estudios, empeñados en crear artesanos y no artistas.

“3-Iron”, título internacional que alude según los que saben, al palo menos usado por los jugadores de golf y es el que usará Tae- Suk para rescatar a Tsun-Hwa de la vida vacía a la que estaba sometida. La traducción del original en coreano “Bin-jip” sería “Casas vacías”.


© FilmHouse

Este nuevo cine asiático está decidido a cambiar el rumbo de este arte, con nuevas formas de narrar y grandes historias que contar (véase el caso de “Old Boy”, por poner un ejemplo).

Intensidad emocional, personajes en carne viva, desgarrados, eso nos ofrece el cine de Kim Ki-duk (“Las estaciones de la vida”, “Samaritan Girl”).

La dificultad de escribir sobre el cine del realizador coreano radica en que la anécdota no dice necesariamente demasiado, porque son las emociones de los personajes las que terminan por imprimir la sensación en el espectador de haber asistido a una experiencia emocionalmente agotadora y cautivante.

El cine del realizador asiático remite a grandes directores que han sabido llevarnos por territorios fronterizos entre realidad y ficción cómo Alfred Hitchcock y David Lynch.

Kim Ki-duk filma sus películas con la materia de la que están hechos los sueños, sólo hay que dejarse llevar y gozar.

Nuestra Opinión: @@@@

El espíritu de la pasión
(3-Iron/Bin-jip, Corea del Sur-Japón, 2004)
Dirección, guión, edición y producción: Kim Ki-duk
Fotografía: Jang Seong-back
Música: Slvian
Con: Lee Seung-yeon, Lee Hyun-kyoon, Kwon Hyuk-ho, Ju Jin-mo, Moon Sung-hyuk
Duración: 88 minutos
Distribución en México: FilmHouse
Clasificación: @ Insoportable, @@ Regular, @@@ Buena, @@@@ Obra Maestra

Correspondencia con esta apasionada columna:

codigocine@yahoo.com




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